martes, 7 de julio de 2015

La percusión en la época romana


Dado que está tan de moda marchar y desfilar con ritmos de percusión "militares" o "marciales" en el Arde Lucus de Lugo, me he decidido a desempolvar y revisar mis libros de historia de la percusión. Espero con este artículo dar a conocer de mano de los expertos que tipos de instrumentos usaban los Romanos, para arrojar algo de luz a un tema tan complicado al que sin duda las películas de Hollywood han hecho un flaco favor.

La popularidad de los instrumentos de percusión en las civilizaciones mediterráneas queda demostrada por su constante aparición en todas las obras de arte desde antes del nacimiento de Cristo, desde Grecia hasta como no, Roma. Poca duda puede haber de que los artistas plasmaban en las obras de arte sus impresiones de la vida diaria, en estas obras se pueden ver instrumentos como las castañuelas, piezas entrechocadas (krotala, crótalos) platillos, sistros y tambores.

No hay pruebas evidentes según James Blades de que los Romanos inventaran ningún instrumento de percusión, con toda seguridad tomaron instrumentos y músicas de otros pueblos como el griego o el egipcio, con una adaptación y mejora.

La extensión del culto a la diosa Isis desde Egipto llevó consigo el uso del “sistrum”, sistro, instrumento de tipo sonajero que valía para marcar el compás.


Sistro Romano de Bronce, 20,6cm. SigloI-II.
Otro instrumento para marcar el compás era el “Scabellum” o “Scabillum”, que consistía en una suela de madera suelta por un extremo y sujeta por el otro en una sandalia, o, en una forma más elaborada, una sandalia formada por dos piezas de madera que se unían en el talón, con una castañuela sujeta a cada extremo. Lo solía llevar el jefe del coro para marcar el “compás”.



Satyre joueur de flûte s'accompagnant du scabellum. Détail d'un bas-relief en marbre
Musée du Capitole (Rome), Palais des Conservateurs Collection Borghese, 2001.
 La música popular de Roma era colorista y muy caracterizada por el ritmo y la percusión, se puede leer en escritos el uso del "estruendo del latón y el redoble del cuero". Este redoble del cuero se refiere a tambores de membrana del grupo de las panderetas (frame drums, tambores de marco) con o sin sonajas, conocidos como “tympanum” en Roma. La referencia al latón se refiere a que algunos llevaban un hilo a modo de bordón o también a la construcción en metal de algunos de los instrumentos.

Trio de músicos tocando aulos, cymbala y un tympanum(mosáico de Pompeya)
El “tympanum” era de 30/45cm centímetros de diámetro, idéntico a los tambores de los chamanes del Paleolítico y era tocado con las manos más que con baquetas (palos de madera). Este “tympanum” está representado en pinturas, relieves y mosaicos desde Mesopotamia, pasando por Egipto y Grecia hasta llegar a Roma. La técnica de interpretación para tocarlo se ha mantenido idéntica hasta la actualidad, después del declive del Imperio Romano las representaciones medievales seguían manteniendo la misma forma de representación. Si bien no existe una generalización, lo más típico e ver tambores preparados para llevar una piel sola, aunque algunos podían llevar una piel por cada lado, a lo cual hace referencia James Blades.

En el libro ”When the Drummers were Women”, Layne Redmond hace una descripción muy detallada de los rituales en los cuales estaban envueltos los tambores de marco (frame drums), panderos redondos,  en las civilizaciones de todo el contorno mediterráneo, y muestra una muy completa iconografía sobre este uso ritual del “tympanum”, sobre todo por parte de las mujeres ya en Grecia y civilizaciones anteriores.

Relieve de mármol de Ménades y dos sátiros en una procesión dionoisíaca. British Museum.
En las manifestaciones artísticas también aparecen los platillos, “cymbalum” importados a Roma de Grecia (Kymbos) y a su vez llegados a Grecia de Oriente Próximo y Asia Menor. Con una concavidad muy acusada, con un tamaño de 3 pulgadas, son lo que hoy conocemos como crótalos o finger cymbals. Eran tocados por la bailarinas o los músicos que las acompañaban y se tocaba a la manera de las castañuelas españolas. Frecuentemente aparecían platillos más grandes con forma de cuenco y concavidad más honda. En Pompeya se han encontrado platillos desde un tamaño pequeño para tocar con los dedos hasta las 16 pulgadas.



Mosaico del Hatay Archeology Museum de Turquía.

Crótalos, “Cymballum”. Museo della Cività Romana. Roma Nº inventario: MCR Nº 2871. Bronce. Reconstrucción ejecutada sobre la base de la iconografía existente y los originales .
Además de los platillos, los romanos usaban gongs y discos de metal llamados “discus” o “discós”. Estos discos iban suspendidos de un agujero en el centro y se usaban como instrumentos de señales. Los cuatro discos de metal de bronce ideados por Hipposos tenían todos el mismo diámetro pero diferente grosor, por lo que producían notas de diferentes alturas.

Fauno Danzante,143x95. Galleria Uffizi. Firenze.

La constante representación detallada de los instrumentos de percusión en muchos de los mayores tesoros artísticos del mundo romano deja pocas dudas en cuanto a la difusión generalizada de los instrumentos de percusión en la época.

Uno de los últimos que voy a mencionar es el “Rhombus” o en inglés “Bullroarer”, 
que consiste en una pieza de madera con forma de rombo alargado, que mide entre 
los 10 y 30cm. 

Está atada esta pieza a una cuerda la cual gira alrededor del que la toca y produce 
un sonido similar al del trueno, suele encontrarse en todas las culturas antiguas del
mundo. Se solía usar en las ceremonias del culto a Cibeles. 

También se conocía en Grecia como “rhoptron” y Plutarco definió su sonido como 
un sonido aterrador que se asemejaba a una mezcla de sonidos de animales y 
relámpagos , y fue utilizado por los Persas para asustar a sus oponentes en la batalla 
en vez de los instrumentos de campo de batalla Griegos más típicos, el salpinx o el cuerno.

Uso y apariencia del “Rhombus”


En cuanto a la música militar se dispone de poca información dada la ausencia de notación de la música en general en aquella época, todo lo que tenemos son fuentes iconográficas. Se puede afirmar rotundamente que la música militar tenía su sonido principal basado en los instrumentos de viento, no en los de percusión, según Curt Sachs.

Curt Sachs, conocido musicólogo de finales del S.XIX y principios del XX, afirma en su libro “The Rise of Music in the Ancient World, East and West” de 1943: que no había sitio para el tambor en ninguna de las formas de la música romana, ni siquiera en la militar..., a pesar de la existencia de orquestas para espectáculos en los cuales había más músicos/as que publico, según en sus escritos describe Séneca. Sin embargo si hay suficiente iconografía como para afirmar que era un instrumento de mujeres y se usaba en el culto a Doinisios y Cibeles entre otros, sin contradecir a Curt Sachs por supuesto, pero basándome en los escritos de James Blades que son posteriores a los de Sachs.

Cecil Forsyth en un libro de 1917 muy anterior al de James Blades de 1975, manifiesta una opinión diferente a la de Blades en cuanto al uso del tambor de una forma militar en la música romana, pero no aporta datos ni iconografía que lo demuestre suficientemente más allá de su opinión que plasmo de forma literal: “No hace falta añadir que los romanos tenían toda clase de instrumentos de percusión para el ejército y otros cometidos, usaban especialmente la pandereta (tympanum) o tambor ligero como ellos la llamaban y un tambor de bronce, que era una versión militar perfeccionada de los pequeños tambores de calabaza de los árabes”. Ese tambor de bronce no aparece en la iconografía ni tampoco en textos a no ser que se refiera a un tympanium de bronce o latón ya que en ciertas iconografías no se puede distinguir el material del que están construidos los tambores.

Para tener más referencias a la música romana militar hay que llegar hasta el S.XVIII, en el cual un famoso soldado francés, El Mariscal de Sajonia, opinaba que una de las razones por las que los romanos resultaban casi siempre victoriosos era por la obligación de marchar a tiempo. Dice: “no es nada más que marchar en cadencia, en esto solo consiste todo el misterio, que además cuadra con el paso militar de los romanos. Fue para conservar esto por lo que se inventaron los sonidos marciales y se introdujo el tambor”. Este autor tampoco cita fuentes ni iconografías para hacer tal aseveración, lo cual deja probablemente a sus conclusiones en la transmisión de un mito.

Para repasar entonces de donde viene el tambor usado como militar debo escribir unas líneas sobre el origen de este uso militar, este según los historiadores tiene su antecedente en el Tabor o tambor de cuerda, tambor que comenzó a utilizarse en Europa alrededor del año 1200.  El tabor era un tambor de doble cara, en una de las cuales tenía atada una cuerda y en la otra una membrana tensada. El Tabor solía tocarse junto con una flauta de tres huecos por el mismo intérprete.

Sir Geoffrey Luttrell - The Luttrell Psalter tabor. SXIII
La introducción del tambor de cuerda en lo militar se debe a los tambores utilizados el siglo XVI por el aquel entonces poderoso ejército turco del Imperio otomano que tenía la influencia directa de los tambores del ejército suizo, quienes a su vez habían creado sus tambores militares a semejanza de los tambores de uso local.
Tambor militar del imperio Otomano
 La utilización de soldados suizos en los ejércitos europeos fue muy popular alrededor del año 1.400. Dentro de la composición de los ejércitos mercenarios suizos llamaba mucho la atención el cuerpo de tambores y pífanos, quienes eran los encargados, entre otras funciones de dar con sus tambores las señales para los relevos, descanso y otras actividades de los soldados. Este tambor era un instrumento muy grande que se llevaba sujeto con una correa al hombro derecho del soldado.

Este tambor usado por los mercenarios suizos se hizo muy popular en los ejércitos europeos y se mejoró al inventarse un nuevo sistema de tensado de la membrana introduciéndole un anillo especial con tensores en forma de Y o W que hicieron muy sencilla esta tarea. Ya para el año 1600 estos sistemas se habían perfeccionado y se comenzaron a fabricar tambores militares en todos los tamaños. Era muy fácil para cualquiera tensar sus membranas y lograr los sonidos deseados.
 
Detalle de “Ronda de Noche” o “De Nachtwacht” de Rembrandt. 1642. Rijksmuseum, Amsterdam.
La diversificación de tamaños y el mejoramiento sucesivo de los mecanismos de tensado de los tambores de cuerda hicieron posible que se fueran obteniendo nuevos y más complicados sonidos y ganaran en popularidad. Tanto fue así que fueron introducidos en las orquestas sinfónicas a mitad del siglo XIX. La música sinfónica y clásica hizo suyo el tambor militar imprimiéndole a este género un nuevo colorido y timbres de marcha en algunos pasajes. Ya para esa época el tambor de cuerda había sustituido al tambor tenor de las bandas militares y su sonido en las marchas se convirtió en el sonido clásico militar.
Imagen del Arde Lucus 2015.
Este sonido militar es el estilo que se usa para desfilar en los desfiles del Arde Lucus, sin duda por la facilidad de adecuarlo a esa estética musical militar que está tan asumida como plenamente romana, pero ya habéis visto que nada más lejos de la realidad y que la tradición del tambor militar es muy posterior a la época romana. No estoy quitándole mérito al hecho de que se reúnan multitud de personas a disfrutar de una actividad tan lúdica como es tocar un tambor, nada más lejos de mi objetivo, soy percusionista. Simplemente quiero aportar el conocimiento teórico necesario para que sepamos de dónde vienen y de dónde no vienen las cosas.

Efraím Díaz, percusionista de la Banda Municipal de Música de Lugo y profesor de percusión, gaita, percusión tradicional y pito pastoril en la Escuela Municipal de Música de Lugo.


Bibliografía usada para la elaboración de este artículo.

Agricola, Martin: Musica instrumentalis deudsch, William E. Hettrick (ed.), Cambridge, Cambridge University Press, 1994.

Blades, James: Percussion Instruments and Their History, London, Faber & Faber, 1975. Forsyth, Cecil/Stanford,

Charles Villiers: A History of Music, New York, Macmillan, 1917.

Hornbostel, Erich von/Sachs, Curt: «Systematik der Musikinstrumente», en Zeitschrift für Ethnologie, 1914, n.º 46, pp. 553-590. Versión inglesa de: A. Baines, A./Wachsmann,

Mersenne, Marin: Harmonie universelle, Paris, Sebastien Cramoisy, 1636. Edición facsímil: Lesure, François (ed.), Paris, Edition du Centre National de la Recherche Scientifique, 1965 (Translation: R. E. Chapman, The Hague, 1957).

Praetorius, Michael: Syntagma musicum III, Jeffery T. Kite-Powell (ed.), Oxford, Oxford University Press, 2004.

Sachs, Curt: The History of Musical Instruments, New York, Dover, 2006. Primera edición 1940 y  The Rise of Music in the Ancient World, East and West” Reprint of the W. W. Norton & Company, Inc., New York, 1943 edition.

 Saxe, Count Maurice De.Faecett: Reveries or Memoirs concernin the Art of War, Traducido por Sir William Hourse, London,1757.

Stantford,C.V y Forsyth, Cecil: A History of Music, Macmillan, New York, 1917.

Synaulia, Music from the Ancient Rome, Vol.I. Libro cd. Amiata Records 1996.

Thoinot, Arbeau. Orchésographie, Lengres, 1588. Traducción Castellano por la Universidad Autónoma Metropolitana, Medellín, México.1981.

Virdung, Sebastian: Musicae Getutscht: A Treatise on Musical Instruments, Beth Bullard (ed.), Cambridge, Cambridge University Press, 1993.


domingo, 9 de marzo de 2014

La Banda Municipal de Música de Lugo desde 1876 a 1900

Existen datos fehacientes de que había una Banda de música activa en la ciudad de Lugo por lo menos desde 1869, bajo un patronato privado. La Banda de Música de Lugo pasó a ser  Municipal en 1876, como consecuencia de un encargo del Ayuntamiento a  Juan Montes para reorganizarla y hacerla dependiente de dicho organismo.

 Se puede afirmar que hay documentos que acreditan que ya antes de 1876 existía en Lugo una actividad musical bandística, que no se sostenía con las arcas públicas. En su estudio biográfico sobre Juan Montes, el musicólogo Juan Bautista Varela de Vega dedica un capítulo, el número cinco, a la Banda Municipal de Música de Lugo, con Montes y antes de su llegada, narrando los antecedentes de la Banda de Música de Lugo en la Banda de la Milicia Nacional, todo perfectamente documentado y justificado.


Banda con Juan Montes

         En 1876 el Ayuntamiento de Lugo forma una comisión para crear una Banda de Música y tras sopesar los pros y los contras se acuerda en sesión plenaria del día 6 de Abril de 1876, la creación de una Banda de Música Municipal que servirá de Escuela para los niños acogidos en la casa de beneficencia y para los demás jóvenes de la ciudad, bajo de la dirección de un músico pagado, mensualmente, del presupuesto municipal.


Batuta de Juan Montes
El 23 de Abril de 1876 es aprobado el reglamento y nombrado director de la Banda Juan Montes y el Reglamento Orgánico y Administrativo de la Escuela y Academia de la Banda de Música es aprobado y publico el 30 de Septiembre de 1876. La Academia queda establecida en el Teatro Municipal y Juan Montes será director, además, de la orquesta del Teatro Municipal. El número de músicos inicial queda establecido en 10.

Link sobre el teatro municipal de Lugo, pincha aquí

Teatro Municipal de Lugo (Reconstrucción)
Siempre corta de dinero y de presupuesto, la Banda, pero apoyada por el pueblo que gustaba de oír sus conciertos, en 1888 consiguen que el Ayuntamiento construya, para sus actuaciones en la Plaza Mayor un Quiosco de la Música, siguiendo las últimas tendencias de la arquitectura de jardines decimonónica, en los cuales los templetes eran el elemento más típico. El templete fue proyectado por el Arquitecto Municipal Nemesio Cobreros y construido por el contratista Victoriano López, su coste ascendió a 4.666 pesetas.
Plano del proyecto del templete de la música, Nemesio Cobreros 1888

 En 1880 se dicta un Reglamento de reorganización de la Escuela de Música y en 1881 el estado de la Banda se deteriora: la indisciplina se apodera de sus miembros, el Ayuntamiento no paga ni poco ni mucho y Juan Montes dimite. El puesto será ocupado por varias personas en lo que queda de siglo, entre ellos por González, José Cerdeira Álvarez, Baldomero Latorre, Benito Patán y Juan Serrano Marqués, discípulo de Juan Montes.

En 1896 el Ayuntamiento procede a una reorganización de la Banda, por diversos motivos: indisciplinas de los músicos, la acusación de robo de instrumentos hecha por el Consistorio a los músicos, el calamitosos estado de salud de su director, desde 1894, Benito Patán; todas ellas causas que llevarán a la dimisión de 21 de los músicos de la Banda, por lo cual y tras dictamen de la Comisión de Música, en el cual se aconseja que los músicos que no presentaron sus dimisiones sean reincorporados inmediatamente, y que se convoquen oposiciones a la plaza de Director, quedando el señor Benito Patán como Subdirector, el Ayuntamiento acuerda lo aconsejado el 21 de Marzo de 1896.

Una vez convocada la oposición y habiendo sido adjudicada la plaza a Juan Serrano, se procede a inventariar los efectos de la Banda y Escuela de Música, faltando 10 instrumentos, la mayoría no en muy buen estado, a excepción de un fliscorno nuevo.

La Banda continúa su actividad, siendo más bien escasa en 1897, en 1898 al irse la Banda de Luzón actuarán un mayor número de veces, sin embargo en 1899 sigue teniendo problemas. Constituida por 30 músicos, nos encontramos con un expediente en que son acusados de faltar a los ensayos, así como todo tipo de faltas disciplinarias y así entrará en el S.XX y los problemas continuarán...
Banda Municipal Agosto 1904
Texto extraído el libro: "1898. Lugo fin do Século" Editado por el archivo Municipal de Lugo en 1998.