¿Os apetece hacer un recorrido por la vieja ciudad de Lucus Augusti? Conocer sus viejos templos, sus costumbres y forma de vida, el trazao de sus calles....
Si es así os recomiendo la mejor página sobre el tema que he encontrado:
http://www.arqweb.com/lucusaugusti/index.asp
En este lugar encontrareis conocimientos tan interesantes como éstos:
"EL ORACULO EN LUCUS AUGUSTI
El agua de una fuente, manaba de manera natural en el lugar a través de la máscara de la esfinge, guardián de los lugares sagrados del dios Ammón en la antigüedad, el agua se embalsaba en la piscina que tenía en su interior un fondo de cornamentas de carnero. El agua al rebosar salía por la máscara de Ammón y de nuevo se reintroducía en el interior de la piscina para mantener sus propiedades.
A través de un conducto oculto, el agua del interior caía de manera suave sobre la bandeja sagrada de granito situada en una pequeña cripta bajo la piscina.(...) En Lugo, San Roque ocupó el lugar de la ciudad del santuario de Júpiter-Ammón, que seguramente se mantuvo en la memoria popular desde los tiempos romanos debido a la gran devoción que su oráculo consiguió en la antigüedad en Lucus Augusti.
Los restos del oráculo se encuentran en la actualidad de forma contigua a la capilla del santo construida en 1732. Todos los años, la corporación municipal visita esta capilla. La tradición se remonta a 1773 cuando, a raíz de una peste, el Ayuntamiento hizo a San Roque esta promesa, si libraba a la ciudad de la epidemia."
"ACUEDUCTO
Al igual que en otros capítulos redactados por el gran arquitecto, en Lucus Augusti se cumplia de manera exacta lo descrito por Vitruvio en su libro.
La captación de agua se producía a escasos dos mil metros de la ciudad, en su parte noroeste, en la zona conocida actualmente como el Castiñeiro, en ese lugar aún se pueden observar las marcas en el terreno que forman las "specus" de captación en una zona de ricas vetas acuíferas.(...)
El trayecto principal del acueducto desde la zona de captación, discurría por las actuales calles Mazaira, Camiño Real, Milagrosa, Luis Seoane y Avenida de la Coruña, entrando en el recinto urbano por la actual puerta de San Fernando."
"CAMPO DE MARTE
Campvs Martivs
El Campo de Marte era una explanada situada en el exterior de las ciudades y sus murallas, fuera del pomrerium o recinto sagrado de las urbes. Este lugar estaba consagrado al dios Marte, dios de la guerra.
En el Campo de Marte se hacían los ejercicios militares y juegos gimnásticos de los jóvenes, y en un tiempo en la ciudad de Roma también se celebraban los comicios electorales.(...)
En Lucus Augusti el Campo de Marte se encontraba en la fachada N.NO. de la ciudad, estaba formado por dos explanadas de igual tamaño de 132 por 143 metros de lado aproximadamente cada una, proporciones contenidas en la escuadra pitagórica generadora de la trama urbana. El espacio consagrado al dios de la guerra ocupaba el espacio comprendido entre las actuales calles Mondoñedo, Tuy, Coruña y Concepción Arenal. Entre ellas cruzaba el camino que procedía desde el norte y que es conocido hoy en día como Camiño Real, (anterior 18 de Julio)."
Disfrutad la visita...
KALLAIKÍA
Bienvenid@s... Blog personal de Marta y Efraím, donde exponemos temas de nuestro interés, y/o poco tratados y conocidos por la sociedad.
lunes 5 de marzo de 2012
viernes 16 de diciembre de 2011
El mecanismo de la Mandrágora y el dinero fiduaciario
Cuando se explica la
creación del dinero por parte de la banca, el auditorio piensa que éste aparece
como cuando se imprime dinero y a continuación se almacena a la espera de ser
prestado a alguien. Por otro lado, los libros que tratan de banca suelen decir
que el dinero se crea mediante deuda. Pero esta forma de explicar las cosas es
engañosa, pues se está dando a entender que primero existe la deuda y después
aparece el dinero.
La verdad es que el
dinero no aparece hasta el mismo momento en que es prestado. Pues es
precisamente el hecho de conceder el préstamo lo que hace saltar el dinero a la
existencia y la firma de la hipoteca lo que hace aparecer el dinero que entrega
la entidad financiera para la compra de la vivienda.
Pero del mismo modo
que aparece, desaparece en las cámaras acorazadas de bancos y cajas cuando se
devuelve la deuda. Por eso no existe una expresión más breve y adecuada para
describir este proceso que la expresión “crear dinero de la nada”,
acompañándola ocasionalmente con la coletilla “para ser prestado” cuando sea
necesario aclarar su sentido.
Pasemos a
continuación a ver cómo aparece este dinero mediante la creación de un
préstamo.
Lo primero que
debemos entender es que en la actualidad el dinero ya no está respaldado por
oro, plata o cualquier otra cosa parecida. La fracción no es ni del 54% ni del
15%. Es del 0%. Simplemente ha seguido el mismo camino que el dinero
fraccionario que ha aparecido en otros momentos de la historia, degenerándose
hasta ser puro dinero fiduciario. El hecho de que la mayor parte del dinero que
circula hoy en día sean apuntes contables en los balances en lugar de papel
moneda es una mera cuestión técnica.
Por otro lado, los
banqueros hablan de ratios de reserva sólo para lavarle la cara al
asunto. Porque las reservas a las que se refieren es en realidad deuda
pública. Es decir, incluso las reservas son deuda y todo nuestro sistema
monetario internacional es puro dinero fiduciario desde el principio hasta el
fin.
El segundo hecho que
es necesario comprender con claridad es que el Sistema de la Reserva Federal
empleado para crear el dinero es algo muy simple, aunque ellos usan de una jerga
realmente complicada para explicarlo. Hacen hoy en día exactamente lo mismo que
los orfebres varios siglos atrás, cuando emitían más certificados sobre sus
depósitos de oro del que tenían realmente. La diferencia radica en que los
orfebres estaban limitados por la cantidad de oro que tenían en sus cofres,
pero la FED (Reserva Federal) es evidente que no tiene esta restricción.
La Reserva
Federal lo explica abiertamente
La Reserva Federal es
sorprendentemente sincera sobre el proceso de creación de dinero. En un folleto
publicado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York se explica que
“la moneda no puede ser canjeada o intercambiada por oro del
Tesoro o cualquier otro activo de respaldo. La cuestión sobre qué activos
respaldan los títulos de la Reserva Federal no tiene ningún otro significado
excepto el mero contable”. (1)
Y en la misma
publicación se puede leer en otro sitio que
“los bancos crean el dinero sobre la promesa que hace el que
recibe el préstamo de que va a devolver la deuda… Los bancos crean el dinero
monetizando las deudas privadas de las empresas y los particulares contra el
respaldo de los activos que sirvan de garantía”. (2)
En otro folleto, el
Banco de la Reserva Federeal de Chicago dice que
“en EEUU ni el papel moneda ni los depósitos tienen valor
alguno como materia prima. En sí mismo un billete de dólar es sólo un trozo de
papel. Los depósitos son meros apuntes contables y el valor intrínseco de las
monedas que circulan es muy inferior a su valor facial real”.
¿Qué es lo que hace que estos tres instrumentos monetarios
sean aceptados sólo por su valor facial en pago de las deudas, los impuestos y
el resto de usos monetarios? Pues principalmente
la confianza que la gente tiene de que esos medios de pago permiten
intercambiar otros activos financieros y bienes y servicios reales en cualquier
momento que deseen hacerlo. Pero también se debe en parte a la ley, pues este
tipo de moneda ha sido declarada legal
tender (legal para entregar o licitar) por el gobierno, así que debe
ser aceptado también por ley. (3)
El dinero
desaparecería sin la emisión de nueva deuda
Es realmente difícil
entender que todo el suministro de dinero no está respaldado por otra cosa mas
que por deudas. Pero todavía es más difícil imaginarse el hecho de que si todo
el mundo pagara las deudas de golpe, entonces dejaría de existir dinero en
circulación. Porque, en efecto, llegado ese caso todo el dinero terminaría
volviendo a las cámaras acorazadas de los bancos y dejaría de circular incluso
apuntado en las cuentas bancarias. Por decirlo de forma simple, desaparecería
de golpe todo el dinero.
Marriner Eccles fue
el Gobernador del Sistema de la Reserva Federal en 1941. El 30 de septiembre de
ese año le llamaron para que testificara ante el House
Committee on Banking and Currency. El propósito de esa visita era
obtener información sobre el papel que la Reserva Federal desempeñó a la hora
de crear las condiciones que condujeron a la depresión de los años 30. El
Congresista Wright Patman era el Presidente de ese comité y le preguntó a
Eccles de dónde había sacado la Fed el dinero para comprar bonos del gobierno
en 1933 por valor de 2.000 millones de dólares. Este fue el diálogo:
- Eccles: Lo creamos.
- Patman: ¿De dónde?
- Eccles: Del derecho que tenemos para emitir dinero crediticio [out of the right to issue credit money]
- Patman: ¿Y no hay nada detrás de esta operación, excepto el crédito de nuestro gobierno?
- Eccles: Así es como funciona nuestro sistema monetario. De no existir deudas tampoco habría dinero.
Deben darse cuenta
entonces que aún representando un activo el dinero para algunos individuos,
deja de serlo cuando es entendido como un agregado del suministro total de
dinero. Un hombre que haya pedido prestados 1.000 € puede pensar que ha
incrementado su posición financiera justo en esa cantidad, pero realmente no ha
sido así. Sus 1.000 € en efectivo es un activo que se deduce de los 1.000 € de
deuda contraída y que reside en el pasivo del balance de su contabilidad.
Las cuentas bancarias
son exactamente lo mismo, pero a mayor escala. Si sumamos todos los balances
bancarios de un país, descubrimos que se trata de un gigantesco pool de
activos que en teoría está soportando a la economía. Y cada pedazo de todo ese
dinero tiene un propietario, en efecto. Pero todo eso es en el fondo una gran
ilusión, pues realmente existe contra otro gigantesco pool de pasivos
que soportan al de los activos. Así que la última realidad que soporta a toda
la economía no es otra cosa mas que la deuda.
Robert Hemphill era
el Gestor de Créditos del Banco de la Reserva Federal de Atlanta. En el prólogo
a un libro de Irving Fisher titulado 100% Money,
Hemphill dice lo siguiente:
“Si se pagaran todos los préstamos, nadie tendría un
depósito bancario y terminarían desapareciendo todos los dólares en
circulación. Esto es un hecho que deja estupefacto a cualquiera. Así que somos
completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien en algún lugar
tiene que haber pedido prestado cada uno de los dólares que hay en circulación,
sea efectivo o crédito. Si los bancos crean el dinero suficiente, entonces
prosperamos. En caso contrario nos empobrecemos. Hemos dejado de tener un
sistema monetario permanente. Cuando uno se da cuenta del asunto, comprende
entonces lo trágica y absurda que es la desesperante situación en la que nos
encontramos. Pero así son las cosas”.
Una vez se comprende
que todo el sistema monetario se basa en la deuda, se entiende también
fácilmente que el Sistema de la Reserva Federal no muestre ningún interés en
que se reduzca la deuda de EEUU, aunque públicamente se dice justo lo
contrario. Pero encontramos lo siguiente en sus comunicados oficiales:
“Un vasto y creciente número de analistas ven nuestra deuda
nacional como algo útil y una gran bendición. Por eso piensan que no es
necesario reducir la deuda total”. (5)
Y en otro sitio:
“Las deudas públicas y privadas van a permanecer donde
están. Juegan un papel esencial en los procesos económicos… Lo que se necesita
no es la eliminación de la deuda, sino su uso prudente y una gestión
inteligente”. (6)
¿Qué hay de
malo con un poco de deuda?
Algunos economistas
dicen que no hay nada malo con que el sistema produzca un poco de deuda,
mientras sea moderada y se trabaje de forma eficiente. La respuesta es
evidente, pues no hay ningún problema con la deuda siempre que se genere en una
transacción honesta. Pero es muy distinto si se genera mediante el fraude y el
engaño.
Una transacción
honesta es aquella en la que el que recibe un activo paga una comisión por su
uso temporal. Y este activo puede ser cualquier cosa que tenga un valor
tangible. Si fuera un vehículo la comisión se llamaría ‘alquiler’. Pero si se
trata de dinero, entonces decimos que además de devolver el dinero se debe
pagar un ‘interés’. En ambos casos se trata del mismo concepto.
Ahora bien, si el dinero se ha creado de un plumazo o
con un simple golpe de tecla en un ordenador, entonces ¿por qué se debe
devolver ese dinero y pagar una ‘alquiler’ por él? Cuando un banco dice que
le ha concedido un crédito y apunta en su libreta la cantidad correspondiente,
simplemente está fingiendo que le está prestando el dinero. Pues realmente no tiene nada para prestar.
Ya que incluso el dinero de los depositantes que no están endeudados fue creado
en su momento también de la nada, para ser concedido a alguien como préstamo.
Pero ¿quién permite a los bancos obtener beneficios mediante esta creación
artificial de dinero? Es evidente que sólo la ley puede tener la suficiente
capacidad de coacción para que todo el mundo acepte lo que de buena gana nunca
estarían dispuestos a recibir a cambio de sus bienes y servicios: trozos de papel
sin valor.
Un motivo para
abolir el sistema
Hace varios siglos la
usura era definida como un interés excesivo cargado sobre un préstamo. Pero el
uso bancario moderno ha redefinido lo que se entiende por interés excesivo.
Pues cualquier cantidad de dinero que se cargue sobre un préstamo fingido es
excesivo. Así que el diccionario necesita una nueva definición:
Usura: el
cobro de cualquier tipo de interés sobre un préstamo de dinero fiduciario.
Thomas Edison resumió
convenientemente la inmoralidad del sistema cuando dijo que
“todos aquéllos que no han manchado ni una toalla con su
sudor en este proyecto ni han contribuido tampoco con una libra de materiales,
recogerán más dinero que las personas que van a suminstrar todos los materiales
y van a hacer también todo el trabajo”.
¿Esta exagerando
Edison? Supongamos la compra de una casa que vale 200.000 €. Si el comprador
tiene ahorrados 50.000 €, deberá pedir prestados los 150.000 restantes. Si los
pide a 35 años y a un 5% de interés, al final de la vida del préstamo habrá
devuelto 300.000 €. Es decir, habrá devuelto los 150.000 originales más otros
150.000 en intereses.
Pero ¿tenía el banco
esos 150.000 euros que se han pedido prestados? Es evidente que si ese fuera el
caso entonces sería justo no sólo devolver el dinero, sino también los
intereses pactados. Pero si el banco no los tenía, entonces ¿por qué
devolverlo? ¿Por qué pagar intereses por algo que se fingió entregar, pero
realmente no se hizo?
Como ya se ha explicado, cada unidad monetaria que hoy
existe se debe a que alguien la ha pedido prestada.
Y esto quiere decir que todo el dinero que circula por el mundo está rindiendo un interés al sistema bancario, que es quien lo ha creado. Pero ¿qué han hecho los bancos para ganar este permanente río de riqueza a su favor? ¿A caso lo obtienen prestando su propio capital, el dinero de los accionistas o el dinero depositado en sus cuentas? Pues no. Sus beneficios los obtienen con el movimiento de esa varita mágica llamada dinero fiduciario.
Y esto quiere decir que todo el dinero que circula por el mundo está rindiendo un interés al sistema bancario, que es quien lo ha creado. Pero ¿qué han hecho los bancos para ganar este permanente río de riqueza a su favor? ¿A caso lo obtienen prestando su propio capital, el dinero de los accionistas o el dinero depositado en sus cuentas? Pues no. Sus beneficios los obtienen con el movimiento de esa varita mágica llamada dinero fiduciario.
Por eso esa enorme
riada de beneficios sólo puede ser entendida como una usura de proporciones
decomunales, sin parangón en la historia. Sólo por este hecho ya merece la pena
acabar con los bancos centrales.
¿Quién crea el
dinero para pagar los intereses?
Una de las cuestiones
que nos pueden dejar más perplejos es pensar de dónde viene el dinero para
pagar los intereses de los préstamos. Pues el dinero fiduciario que se pone en
circulación no es suficiente para pagar el capital y los intereses de todos los
préstamos, de forma que parece imposible para todos salir de sus posiciones
deudoras y que alguien deberá quedar siempre insolvente. Es como si sólo se
pudiera salir de la deuda emitiendo más deuda.
Esta verdad es sólo
parcial, pues se deben considerar además del dinero el valor monetario del
trabajo y las mercancías. Pero entonces el sistema fiduciario tiene todavía una
perversidad mayor, pues consigue trasladar en beneficio de la banca buena parte
del valor económico tanto del trabajo como del conjunto de mercancías. Y este hecho
aumenta aún más la iniquidad y perversión del sistema económico vigente.
Notas hasta
aquí.
(1) I Bet You
Thoght, Federal Reserve Bank of New York, p. 11.
(2) Ibid., pág. 19.
(3) Modern Money
Mechanics, Federal Reserve Bank of Chicago, pág. 3.
(4) Money, Credit
and Velocity. Review, mayo 1982. Vol. 64, Nº 5, p. 25.
(5) The National
Debt, Federal Reserve Bank of Philadelphia, págs. 2-11.
(6) Two faces of
Debt, Federal Reserve Bank of Chicago, p. 33.
Traducción libre
sobre el capítulo 10 (The Mandrake Mechanism) del libro de Edward Griffin The
Creature From Jekyll Island.
A continuación se va a explicar cómo funciona el mecanismo
de creación de dinero. Primero contra el banco central
y a continuación por el propio sistema bancario. En un primer vistazo parece
tener ciertos tintes mágicos, aunque pronto se descubre que todo es un engaño.
Primero tomaremos un
poco de perspectiva para comprender el truco en su conjunto, pero después nos
acercaremos para observar sus detalles.
El mecanismo
de la mandrágora: visión de conjunto
La deuda
El objetivo del
mecanismo de la máquina de la mandrágora es convertir la deuda en dinero. Así
de simple.
En primer lugar, la
Reserva Federal adquiere todos los bonos del gobierno que no quieren comprar
los inversores y escribe un cheque al Congreso por su valor. Es verdad que
adquiere otro tipo de deuda, pero las obligaciones del gobierno forman la mayor
parte de su inventario.
No existe ningún
dinero para respaldar ese cheque. Simplemente se escribe la cantidad
correspondiente sobre el cheque en el mismo instante de pagar y es ese el
dinero fiduciario que se entrega al Congreso.
Llamando a esos bonos
reservas, la Fed entonces las usa como base para crear 9 dólares adicionales
por cada dólar de los bonos.
El gobierno gasta el
dinero que ha recibido a cambio de los bonos y los 9 dólares creados por la Fed
por cada dólar del bono son la fuente y origen de todos los préstamos bancarios
que se hacen en EEUU a las empresas y a los particulares.
El resultado de este
proceso es el mismo que si se hubiera creado el dinero con una imprenta, pero
ahora la ilusión se basa en un truco contable en vez de un proceso físico de
impresión.
La base de todo es el
acuerdo cuasi societario en el que entran el gobierno de la nación y la banca
del país. Éste consiste en que el primero gasta cuanto quiere al mismo tiempo
que recoge cada vez más impuestos de la economía gracias a la permanente expansión
monetaria. Y que se puede hacer porque se le ha entregado a la banca el
privilegio legal de poder monetizar las deudas de forma contable contra
cualquier colateral que considere oportuno. En un principio colaterales de
calidad, por supuesto. Pero recientemente estamos viendo que llegado el momento
y cuando conviene puede ser cualquier bazofia.
Mediante este proceso
banca y gobierno detraen permanentemente en su favor una parte significativa
del capital de la economía mediante una inflación crónica orquestada desde los
bancos centrales.
El dinero
Acercándonos un poco
más al asunto, la Fed tiene tres formas para crear dinero fiduciario a partir
de la deuda:
- Haciendo préstamos a los bancos miembros del Sistema mediante lo que se llama ventana de descuento.
- Comprando Bonos del Tesoro y otros certificados de deuda mediente el Open Market Committee.
- Cambiando lo que se conoce como ratios de reserva que deben mantener el conjunto del sistema bancario.
La ventana de
descuento
La ventana de
descuento es sólo un lenguaje empleado por los banqueros para definir el
lugar donde el banco central concede los préstamos. Hace referencia a las
ventanas que había antes en los grandes bancos y casas de descuento para llevar
allí papel comercial y poderlo canjear por dinero con la merma económica que
correspondía según el vencimiento pendiente.
Son varias las
circunstancias que pueden llevar a un banco a pedir líneas de crédito contra un
banco central.
- Como sólo mantienen reservas por valor de un 1% o un 2% de los depósitos en efectivo y entre un 8% y un 9% sobre sus títulos, las entidades financieras trabajan con un margen operativo realmente estrecho. Por eso se encuentran con cierta frecuencia con balances temporalmente negativos debido a algún repunte en la demanda de fondos por parte de los clientes o de descuentos por las empresas desde otras entidades financieras.
- Algunas veces se conceden además demasiados créditos de poca calidad debido a políticas de riesgo imprudentes o a excesiva euforia en la parte expansiva del ciclo económico, que terminan fallando en un porcentaje superior al ratio de reserva. Así que las provisiones por morosidad terminan devorando el propio capital de las entidades. Esta situación deja pasivos en el aire y sin contrapartida en activos, por lo que sólo queda la salida de quebrar o forzar desde los bancos centrales fusiones de entidades para conseguir aumentar las bases de capital, los ratios de reservas y en definitiva la propia solvencia bancaria.
- Finalmente, los bancos comerciales pueden pedir prestado al banco central para colocar ese dinero con mayor interés en el mercado minorista. Pero esto es sólo el comienzo, porque cuando un banco pide prestado al banco central ese dinero pasa a contabilizarse como reservas. Y como sólo están obligados a mantener 1/10 máximo, pueden prestar los 9/10 restantes aún manteniendo en sus balances 10/10 para la contabilidad del titular del dinero. En capítulos posteriores explicaremos ente proceso contable con más detalle.
La Open Market
Operation [Operación de Mercado Abierto]
El método más
importante empleado por la Reserva Federal para la creación del dinero
fiduciario es la compraventa de títulos de deuda en el Mercado Abierto
[Open Market].
Pero antes de
explicar este proceso se debe hacer una advertencia. No espere que lo que se va
a explicar a continuación tenga el menor viso de cordura. Pero así es como se
hace.
Todo el truco reside
en emplear palabras y frases pomposas y técnicas, que tienen un significado
interno muy diferente del que aparentan para usted y para mí. Así que fíjese
con atención en las palabras porque no se han buscado para explicar, sino para
ocultar y engañar. Por eso el proceso es muy simple y, al contrario de lo que
parecen indicar las palabras, sin complicación en absoluto.
El mecanismo
de la mandrágora en detalle (sobre el Sistema de la Reserva Federal)
El Gobierno Federal
añade tinta a un trozo de papel, con bonitos dibujos y filigranas en los bordes
y alrededor de los números. A esto se le llama Bono o
Letra del Tesoro [Bond o Treasury Note]. La diferencia es que
los Bonos son a largo plazo y pagan intereses, pero las letras son a corto y se
compran con descuento.
Estos títulos de
deuda son sólo una promesa de pago de una cantidad de dinero, a un tipo de
interés y en una fecha. Y como vamos a ver a continuación, esta deuda pasa a
ser el fundamento de todo el suministro de dinero de un país, junto con las
deudas privadas de las grandes corporaciones en menor medida.
En realidad, el
gobierno ha creado dinero efectivo, pero todavía no tiene apariencia
de dinero corriente. Para eso está la Reserva Federal (el banco
central), que convierte esa deuda pública en dinero.
Esta conversión de
deuda pública en dinero se realiza on the fly. Es decir, monetizando
directamente la deuda pública mediante la impresión de dinero o creándolo sobre
la pantalla del ordenador de un funcionario del banco central después de
apretar la tecla enter. Así de fácil.
Esto puede hacerse
porque cualquier título de deuda del gobierno es considerado como un activo.
Porque el gobierno va a pagar siempre (excepto quiebra soberana) por su
infinita capacidad legal para recaudar impuestos o llegado el caso reducir
gastos de forma radical. Es decir, la fortaleza de este activo reside en la
capacidad que tiene el gobierno para gastar hoy un dinero que mañana se
devolverá a las arcas públicas mediante la correspondiente presión fiscal sobre
la sociedad. Si falla la recaudación por una menor actividad económica,
basta con apretar un poco más las tuercas a la población aumentando la presión
impositiva. Así de fácil, otra vez.
En base a esta
capacidad extorsionadora, amparada por unas leyes que el gobierno siempre puede
crear ad hoc, la Reserva Federal (el banco central) crea el dinero
añadiendo más tinta de color verde a otro trozo de papel contra esos activos de
deuda pública.
Es importante
insistir que no hay dinero en ningún otro sitio para respaldar a ese cheque que
imprime la Reserva Federal. Cualquier persona que hiciera algo parecido sería
enviada automáticamente a la cárcel. Pero para el banco central es legal,
porque los gobiernos quieren dinero fresco cuando lo necesitan y esta es la
forma más rápida de conseguirlo.
Subir impuestos sería
un suicidio político. Esperar a que el público compre voluntariamente toda la
deuda una ilusión poco realista, especialmente si los tipos están
artificialmente bajos (excepto tal vez en Japón). Y finalmente permitir al
gobierno que imprima todo el dinero que considere necesario una locura que
termina destruyendo la moneda a muy corto plazo o llevando la sociedad hacia
una economía de guerra, que es cuando el estado termina acaparando y
controlando toda la actividad económica, mediante la planificación y el control
de precios. La historia nos ha demostrado en repetidas ocasiones que esta es la
peor opción con diferencia.
La forma que se ha
visto más adecuada para ocultar este proceso de creación de dinero fiduciario
es tapándolo mediante el sistema bancario. Y aunque el proceso final es el
mismo que si fuera creado por el gobierno (amparado por la ley y sin respaldo
material), al menos existen dos facciones que no siempre están de acuerdo en lo
que se debe hacer. Excepto si consideramos que finalmente el gobierno político
ha quedado atrapado en manos del sistema bancario.
A efectos contables
se dice que los libros se encuentran balanceados o cuadrados,
porque el dinero es creado como pasivo contra el activo representado por la
deuda pública.
En este monopolio de
la emisión de dinero por parte del sistema bancario, alguien entre el gobierno
y el banco central debe transformar el cheque de la Fed (respaldado por deuda
pública) en dinero corriente. Esto se consigue endosándoselo al Sistema,
es decir al conjunto de bancos de la Fed.
Llega el
dinero al gobierno
Una vez llega este
dinero al gobierno, puede comenzar a gastarse. Y es así como entran las
sucesivas oleadas de dinero fiduciario en la economía, anticipando su poder
adquisitivo en favor del gobierno. En efecto, al aumentarse la masa monetaria
la inflación detrae en favor del gobierno la parte correspondiente de la
riqueza nacional. Y esto al mismo tiempo que mediante impuestos vuelve otra vez
el dinero a las arcas públicas:
Llega el
dinero a los bancos
Cuando el dinero
llega a los bancos, lo hace en forma de depósitos. En este sentido son pasivos
para los bancos, porque tienen un propietario que hace de acreedor y la entidad
financiera de deudor. Pero mientras permanece ese pasivo en el banco, en la
otra columna es considerado como activo porque son reservas que están a mano para
ser prestadas. Por eso los libros contables están de nuevo balanceados y los
pasivos transformados en activos. Así de simple otra vez.
En efecto, gracias a
la magia de la reserva
fraccionaria los depósitos pasan a servir para un propósito más
lucrativo, porque son prestados por la entidad (columna del activo) al mismo
tiempo que siguen apareciendo íntegros en la contabilidad del depositante
(columna del pasivo). Es decir, los depósitos de los clientes son
recalificados contablemente como reservas porque la ley bancaria dice que sólo
basta una fracción del dinero para que su totalidad quede respaldada. Por
eso el resto aparece como disponible para ser prestado sin quebranto legal
alguno para la entidad financiera, ni apropiación indebida de los depósitos por
parte del sistema bancario. Esto es hilar fino y lo demás tonterías.
Evidentemente este proceso es el principal motor de
expansión monetaria e inflación del precio del resto de activos de la sociedad,
como ha sido el caso reciente de la burbuja inmobiliaria.
Porque por cada 100 unidades monetarias (um) en depósito, la contabilidad
permite dejar 10 um como reservas y transformar 90 um en préstamos. Es decir:
100 um en depósitos = 10 um en reservas
+ 90 um en préstamos
100 um en pasivo = 100 um en activo
Pero la pregunta es
obvia. ¿No hay 90 um con doble titularidad, como depósito y como préstamo? La
respuesta depende del punto de vista que se tome: desde la contabilidad
bancaria es evidente que no. Pero en las contabilidades de los titulares de los
depósitos y los préstamos es evidente que sí:
titular depósito + titular deuda = 100
+ 90 = 190
El proceso no acaba aquí, porque tiene nefastas consecuencias para
Vd. y para mí. Después de explicarlo a algunas personas éstas han comentado: “estos tipos son realmente listos. Desde
luego se merecen ser los más ricos”. Pero esto se podría decir si los
banqueros fueran ricos sin perjudicar a nadie. Pero la realidad no es así,
porque ganan su dinero contra el bolsillo de los demás al mismo tiempo que
destrozan las actividades productivas y generan un desempleo masivo. Veamos lo
primero.
Todo el dinero que
se crea de nuevo entra en la economía y diluye el valor del que ya está
circulando. Es como si tuviéramos un vaso de vino y fuéramos echándole cada vez
más gaseosa. Es evidente que a más burbujas pongamos menos sabrá a vino la
bebida. Pues con el dinero sucede lo mismo según el sistema bancario crea más y
más dinero y lo va introduciendo en la economía, pues diluye el dinero que ya
está en los bolsillos de la gente.
En economía a este
proceso se le llama inflación. Y es este el motivo por el que los precios suben
cuando no existe escasez: la moneda pierde poder adquisitivo y los productos y
servicios necesitan más unidades monetarias para ser adquiridos, así como
también las materias primas y muy especialmente el oro y la plata. Si además se
produce en un entorno de escasez, entonces las consecuencias pueden ser realmente
desastrosas, como en las crisis
petroleras.
Para ilustrar este asunto es interesante saber que si hubiéramos vivido
en la Roma Antigua, una onza de oro nos habría permitido vestirnos con gran
lujo y elegancia. Hoy sucede lo mismo, pues con 2.400 dolares podemos vestirnos
realmente con los mejores trajes, vestidos y calzados.
Los precios cambian poco con el
paso del tiempo o se terminan abaratando por las mejoras productivas. Pero este
hecho no hemos podido disfrutarlo durante el s. XX por la permanente expansión
del crédito y la progresiva dilución de las unidades monetarias.
Pero el proceso no
se detiene aquí. Porque cuando perdemos ese
poder adquisitivo es evidente que alguien lo encuentra.
Es decir, no se evapora como el agua al calor del verano, sino que se
transfiere de los bolsillos de unos a otros. O precisando más, de los bolsillos
de muchos millones a los bolsillos de algunos cientos. Porque cada vez que se introduce nuevo dinero se detrae de
alguna forma y en beneficio del que lo introduce la merma en el poder
adquisitivo que provoca. Eso es lo que pierden todas aquellas
personas que siguen usando esas monedas diluidas, con la peculiaridad de que se
hace sin que se den cuenta o entiendan lo que realmente está pasando. De hecho,
el proceso se ha vuelto tan crónico que todo el mundo asume como algo natural a
sus vidas esa dilución permanente en la calidad del dinero. Como la más pura
heroína para el drogadicto, la moneda fiduciaria de papel y el crédito excesivo
se han vuelto indispensables para la sociedad.
Normalmente, el
primero que se lleva ese poder de compra a su favor es el gobierno. Pero
también la banca, cuando se pone de acuerdo en sus reuniones dónde se va
producir la nueva burbuja. Es decir, hacia dónde se va a dirigir el siguiente
tsunami de créditos y en qué momento anticiparán el cambio de tendencia
pinchando convenientemente la burbuja al retirar el soporte de la liquidez. En
España las acciones de Terra fueron un ejemplo paradigmático liderado por los
directivos de la compañía.
Por supuesto, el
sistema financiero gana también cobrando contra el nuevo dinero que se crea, al
mismo tiempo que retorna a sus cajas fuertes toda la expansión monetaria creada
según se van devolviendo los créditos. Pero también gana en el caso de que
fracase parte de su expansión artificial del crédito. En efecto, como el dinero
se ha creado contra activos ya existentes, cuando los clientes no pueden con
sus cargas financieras el banco recibe los avales y garantías a cambio. Esto
tendría sentido en efecto si el banco hubiera concedido los préstamos con su
propio dinero. Pero deja de tenerlo cuando lo ha hecho sólo contra una pequeña
fracción de sus reservas.
En cualquier caso,
la inflación así entendida debe interpretarse como un impuesto. Como el
impuesto más sutil y perverso, del que no consiguen escaparse ni los que
trabajan sin emitir factura y sin declarar a hacienda sus beneficios. Pues
también ellos quedan mermados en su poder adquisitivo.
No debe extrañarnos
entonces que sean los dos principales beneficiarios de este sistema los que se
han involucrado en este cartel. Un
proceso que además nunca termina porque, recuerden, si todo el mundo devolviera
sus créditos desaparecería todo el dinero en circulación. Luego es un
mecanismo que nunca puede detenerse, igual que esas falacias energéticas
llamadas móviles perpetuos.
Fuentes del artículo
original:
jueves 15 de diciembre de 2011
Muerte y Resurección del Dólar
Muerte y Resurrección del Dólar
Posible escenario ante un colapso no controlable del dólar estadounidense
Resumen
de un artículo del año 2005 de Adrian Salbuchi realizado por Efraím Díaz.
Los factores globales que
inciden sobre el futuro de la humanidad
son tantos y tan vastos y complejos, que sería ocioso pretender armar un Modelo
que los contemple
todos. No sólo resulta
imposible, sino que su propia complejidad no nos permitiría
sacarle un
uso
práctico
al mismo. En lugar de tan ambicioso
objetivo, proponemos centrarnos en unos pocos escenarios mundiales y locales que visualizamos como probables
en el corto y mediano plazo. Creemos que los mismos reflejan
de manera plausible
la manera en que operan las estructuras de poder del Nuevo Orden Mundial.
Tsunamis venideras
En cierta medida
– en este
mundo “globalizado” e “interdependiente” – la geopolítica,
la economía y las finanzas nos transforma
a todos en potenciales
victimas
de tsunamis virtuales que no lanzan
ya olas de agua, sino catástrofes civiles, colapsos financieros,
y “crisis” (a menudo artificiales),
que derivan en guerras sociales, invasiones externas, genocidios
y sufrimientos colectivos de todo tipo que nada tienen de virtual.
Desestabilización y colapso controlado del dólar estadounidense.
Si hoy el dólar estadounidense es el rey de las divisas mundiales, este “rey” sin embargo es un soberano viejo, decrépito, cansado y achacoso. Como el Imperio jamás permitirá que el trono quede vacío y a la merced de fuerzas no predecibles, este viejo rey achacoso de la usura mundial ya tiene nombrado un digno sucesor de sangre azul, rozagantes mejillas, dorados rizos y robusta salud. En poco tiempo más, resonará una suerte de “The Dollar is dead; Long live the New Dollar”
Nos explicamos. Resulta que
en los últimos
años, Estados
Unidos ha impulsado
y hoy
mantiene una
gigantesca
sobre- emisión – encubierta, por cierto – de su moneda. Se estima que el factor de esa sobre-emisión
se ubica entre 4 y 8 veces el circulante que se corresponde con una economía como la estadounidense
(PBI 2004; casi $ 13.000.000.000.000
anuales), pero nadie sabe a ciencia cierta. Usted se preguntará, ¿cómo es que no se conoce el monto de esa emisión? Es que ese dato es altamente confidencial y casi imposible de develar por cuanto, contrariamente a lo que la mayoría de la gente cree, el Banco de la Reserva Federal – el banco central estadounidense
– es una institución privada aun cuando el Gobierno Federal tenga cierta incidencia. De manera que las instituciones públicas no pueden exigirle este dato; más cuando el propio gobernador (presidente)
del la Reserva Federal, Alan Greenspan,
solo tiene obligación
de concurrir a una sesión por trimestre
con la Comisión
de Finanzas
del Congreso para informarle sobre sus políticas
monetarias. Enfatizamos,
para informar,
no para solicitar instrucciones o consenso
y acuerdo.
Si a esto le agregamos el gigantesco cúmulo de instrumentos bancarios
y bursátiles
dolarizados desparramados por los mercados mundiales, entonces esta cifra se torna totalmente incalculable. Sin embargo,
queda claro que la sumatoria de moneda
dólar, bonos de deuda del Tesoro
de Estados Unidos,
más los demás instrumentos financieros públicos y privados equivalen a una cifra que excede
en varias veces la sumatoria de todos los bienes y servicios disponibles en el planeta entero.
En 2004, el Déficit Fiscal aumento a cantidades incomprensible, mientras que el Déficit en Cuenta Corriente (sector externo) hacía
lo propio. A su vez, el Gobierno anunció que ambos Déficit aumentarán notablemente en 2005 y no existen indicios de mejoras en el 2006, 2007 o 2008. Previsiblemente se incrementarán estas cifras y
se financiarán a través de la emisión de Bonos del Tesoro de Estados Unidos contra los cuales el Reserva Federal privada emite billetes dólar.
Se estima que la guerra y ocupación de Irák cuesta más de $ 120.000.000.000 anuales, a lo que hay que agregar los gastos de la ocupación de Afganistán, el financiamiento directo de la maquinaria de guerra israelí y los gastos de los preparativos de guerra
contra Irán, Siria, Venezuela y otros
países
del
“eje del mal”.
La pregunta obvia, entonces, se impone: ¿de donde saca Estados Unidos los recursos financieros que le faltan?
La respuesta es, básicamente,
a través de la emisión monetaria, tanto en billetes dólar como en Bonos del Tesoro a 5 y 30 años (US Treasury Bills y Bonds, respectivamente), aprovechando el alto nivel de “exportación” de su moneda que permite que la misma salga de su circuito
económico nacional (interno) e internacional (primario
en los países industrializados), evitando así el consecuente efecto inflacionario. Incluso, si evaluamos estas gigantescas cifras,
ya hoy podríamos hablar de un potencial efecto hiper-inflacionario encubierto….por ahora.
El propio gobernador (presidente) de la Reserva Federal, Alan Greenspan, advirtió que el aumento en el rojo presupuestario podría conducir a una crisis económica. Según dijo, ese creciente Deficit “va por un camino insostenible”…advirtiendo que esto “podría generar una economía estancada o peor”.
El dólar: esa moneda sin respaldo
En 1971, el presidente Richard Nixon retiró la base legal de convertibilidad del dólar en metálico, sea oro o plata. A partir de entonces, el dólar – como moneda – dejó de ser convertible en nada que tenga valor intrínseco alguno. Hoy, el sustento del dólar es la fuerza económico-industrial
de Estados Unidos, que a su vez se basa sobre su poderío militar consolidado luego de la
Segunda Guerra Mundial,
tras la
devastación de
Europa y Japón, y el
robo
de centenares
de miles de
secretos tecnológicos y militares que le permitieron consolidar su Poder y prestigio mundial.
Gracias a que el dólar se ha convertido en virtual divisa mundial – impuesta por la acción conjunta del Banco de la Reserva Federal (BRF), el Fondo Monetario Internacional
(FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la estructura bancaria privada
supranacional – Estados Unidos
ha podido financiar
sus
Déficit presupuestarios exportando dólares a través de mecanismos que garantizan un refluir ordenado y equilibrado en favor de sus intereses. Esto pudo controlarse más o menos ordenadamente
hasta que en 2001 aparece el Euro como poderosa moneda más sólida que el Dólar, emitida por una creciente Unión Europea decidida a disputarle al Dólar su primacía planetaria.
A su vez, en los últimos dos años, el Depto. del Tesoro de Estados Unidos y el FMI han logrado sugerir/imponer a más de una treintena de bancos centrales nacionales – el Banco Central de la República Argentina incluido – que “absorban” dólares de sus mercados y atesoren sus reservas en Bonos del Tesoro estadounidense. En pocas palabras, que inviertan en la moneda norteamericana,
lo que
implica un
financiamiento gratuito de
sus
necesidades
de gasto
público. Estos bancos centrales foráneos,
al absorber gigantescas cantidades
de instrumentos
financieros
dolarizados (bonos del tesoro y billetes
dólar), permiten al
gobierno estadounidense
financiar sus necesidades con emisión monetaria. A la cabeza de
este proceso se encuentra Japón que
hoy acumula
tenencias dolarizadas por
más
de u$s
670.000 millones; insólitamente
le sigue la formalmente marxista República Popular China con más de u$s 470.000 millones, luego Corea del Sur con u$s 220.000 millones y una larga lista de países que “absorben dólares” de sus mercados locales contra emisión monetaria en sus monedas locales.
¿Necesita plata? Pues…¡imprímala!
Damos un simple ejemplo gráfico de cómo funciona este sistema: el Banco de la Reserva Federal emite un billete de $ 100, se lo entrega al Depto. de Defensa que se lo da al Ejército para que compre una caja de balas para los fusiles de sus soldados en Irak para que maten a iraquíes. Ahora bien: lo último que desea el gobierno es que ese billete de $ 100 se reintegre dentro
al circuito financiero
estadounidense, pues el proceso
arriba
descripto
se repite innumerables veces para comprar petróleo, tanques, cazabombarderos,
portaviones, bombas, etc. Se están emitiendo tantos que su reflujo o reingreso dentro de la economía norteamericana tendría graves efectos inflacionarios.
Lo que a Estados Unidos le conviene – y logra – es que una vez que el billete de $ 100 de nuestro ejemplo haya servido para adquirir pertrechos de guerra (o lo que sea), el mismo quede fuera de sus circuitos financieros durante el mayor tiempo posible:
que lo guarde alguien
en alguna
parte: no importa
que sea en Japón, Malasia, China, India, Alemania
o Arabia Saudita. Que lo retengan indonesios, rusos o argentinos en sus colchones. Cualquier cosa, con tal de que no regrese (en lo inmediato, al menos) a los circuitos financieros estadounidenses e internacionales
de
la propia estructura bancaria supranacional.
De ahí que se pueda
comprender la gran presión que ejerce
Estados Unidos
para que los bancos centrales
de la mayor cantidad de países del mundo salgan a “absorber” dólares, lo que equivale a retirarlos de circulación. Eso le da un respiro a
Estados Unidos. ¿Por qué, usted
pregunta? Simple:
porque así podrán entonces
emitir todos los billetes de u$s 100 que necesiten para dárselos al Ejército para que compre municiones….y el ciclo se repite una y otra vez ad infinitum…
Así cualquiera puede ser “superpotencia”, usted estará pensando. Efectivamente.
Si a George W. Bush le falta dinero para consumar sus apetencia
imperiales (y
como
hemos visto ese
apetito voraz le
ha generado
un Déficit patológico y potencialmente
catastrófico
a su país), entonces, no problem: solo tiene que pedirle a Alan Greenspan que le emita toda la plata que necesite…y
chau. Lo importante
es mantener la rueda girando. El peligro es si esta rueda llegase a detenerse… Pues, más que una rueda, se trata de un espiral centrífugo que retira, absorbe, y refluye los dólares emitidos en los volúmenes que más conviene a los intereses
del Imperio, haciéndolo a la velocidad
que conviene
al Imperio,
hacia los destinos que convienen al Imperio y por los complejísimos canales económico-financieros que más le convienen al Imperio. Toda una vasta, compleja y nutrida ingeniería financiera planetaria que marcha a distintas velocidades, según las necesidades del caso.
De manera que hoy, la clave para que Estados Unidos mantenga
su
status imperial es que alguien le saque de encima las enormes cantidades de dólares que emite, ni bien los haya volcado a la economía – su economía de guerra – y los retenga. Que alguien los haga “desaparecer” …durante algún tiempo, al menos: no importa que los guarden en las bóvedas de algún banco central extranjero o en los colchones de pequeños ahorristas mejicanos, brasileros o argentinos. Poco importa.
En buen romance, cada vez que “compramos dólares” para ahorrar o que los
Bancos Centrales de los paises “absorben dólares” del mercado local para mantener la paridad cambiaria de sus
monedas al nivel exigido por el FMI para que podamos pagar los intereses de la deuda externa dolarizada según los guarismos “acordados”
con
el gobierno
local,
lo que estamos
haciendo en realidad
es ayudando
a financiar el Déficit de los Estados Unidos. O sea, le estamos ayudando a matar iraquíes y afganos, a preparar sus invasiones contra Irán, Siria o Venezuela, y a torturar a prisioneros de guerra en Guantanamo y Abu Ghraib.
Pareciera que emitir, por ejemplo, pesos argentinos para financiar viviendas, construir caminos y levantar fábricas – lo que sí dinamizaría en forma directa y controlada la economía nacional – “es inflacionario”; pero emitir pesos argentinos para acumular dólares en el Banco Central parece que “está OK”.
Insistimos, el verdadero respaldo del dólar lo hallamos ya hoy en la gigantesca maquinaria económica norteamericana, en el prestigio
histórico
del
dólar en
sí y, por
sobre todo, en
la poderosa y aparentemente invencible
y siempre amenazante maquinaria
militar estadounidense. Como esquema de “convertibilidad” no está nada mal: hoy, un dólar es convertible en balas,
tanques,
bombas,
cazabombarderos, napalm,
operaciones
encubiertas de la CIA e, incluso,
en algún
costoso
auto- atentado como algunas malas lenguas dentro de Estados Unidos insisten, con creciente voz, que es la “pista” que hay que seguir para entender lo que realmente ocurrió aquella soleada mañana del 11 de septiembre de 2001…
En síntesis y a modo de ejemplo rudimentario: cuando el pueblo argentino necesita comprar un barril de petróleo debemos trabajar para ganarnos los $ 57,60 que hoy cuesta; sin embargo,
cuando Estados
Unidos necesita
comprar u barril de petróleo, no tiene más que imprimir esos u$s 57,60. Claramente, existe una diferencia muy grande. Insistimos: así, es fácil ser Imperio…
Mafia+Usura= “Economía
de Mercado”
Pero como dice un refrán estadounidense: “all good things must come to an end”. Todo lo bueno, algún día ha de terminarse, y
pareciera
que con George W. la era de emitir dólares a cuatro manos (y…¡si sabremos
los argentinos algo sobre esto!
Un indicador de lo que decimos lo ofrece la evolución del mercado bursátil estadounidense: cuando tras el colapso del bloque soviético, George HW Bush (padre) pierde las elecciones presidenciales y le cede el puesto al joven William Clinton, el índice bursátil Dow Jones (Dow Jones Industrial Index), se hallaba en los 3.700 puntos; ocho años después, al finalizar su mandato, ese índice estaba en los 10.900 puntos, no sin poco tiempo antes haber trepado hasta los 11.700 puntos. La pregunta
obvia se impone: ¿Creció la economía norteamericana más del 300% entre 1993 y 2001? La respuesta es decididamente no. El crecimiento
económico
de los años noventa
fue un moderado
3 a 4 por ciento, con lo que el crecimiento
económico acumulado durante los dos gobiernos Clinton fue del orden de no más del 40%.
Si la Economía Real creció 40% en ocho años, ¿cómo se explica que las Finanzas y la especulación bursátil crecieran 300%? La clave la hallamos en la usura, en la especulación, en la creación de dinero de la nada (sea por el Gobierno que lo imp