lunes, 31 de marzo de 2008

La indefensión aprendida o el "no vale la pena intentarlo"

La indefensión aprendida es un término psicológico que se refiere a la percepción que tienen algunas personas (en un ámbito concreto o en varios) de que los acontecimientos de su vida no dependen de ellas, y, por lo tanto, están a merced de causas externas que no pueden controlar.

Es fácil imaginar las consecuencias negativas que tiene este modo distorsionado de pensar: desmotivación, falta de actividades dirigidas a conseguir objetivos (para qué vamos a esforzarnos en conseguir algo, si no está en nuestras manos la solución), depresión, baja autoestima, alteraciones cognitivas (les resulta difícil aprender que sus actuaciones producen consecuencias positivas, aunque vean que es así, porque solo prestan atención y asimilan correctamente las experiencias en las que se ha cumplido su creencia preconcebida de que sus acciones no obtengas resultados satisfactorios)…

Así, nos encontramos con gente que no se esfuerza en el estudio porque da por supuesto que aprobar no depende de ellos, si no del profesor o de la suerte, con padres que creen firmemente que todas las conductas de sus hijos se deben a su “carácter”, y que ellos no pueden hacer nada para cambiarlo, con personas que no salen a buscar empleo porque creen que encontrarlo es cuestión de suerte y no de lo que ellos hagan, con hombres y mujeres que no salen de relaciones problemáticas porque no se creen dueños/as de sus decisiones y de su destino, con enfermos/as que no intentan buscar el origen de su enfermedad y todas las soluciones a su alcance porque piensan que la curación no depende de ellos/as…

El origen de esta forma de pensar está en muchas ocasiones en la infancia, así como en experiencias pasadas de varios fracasos que conducen al desánimo a la persona, y a dejar de intentar conseguir objetivos. También influyen rasgos personales, que nos hacen tender valorar lo que nos ocurre como más o menos dependiente o independiente de nuestras acciones.

Las personas que siguen intentando lograr sus objetivos una y otra vez, cambiando las técnicas para lograrlos, o incluso modificando los objetivos si son poco realistas o se resisten demasiado, son aquellas que no sucumben a esta forma de pensamiento.
Todos en algún momento hemos tenido pensamientos y sentimientos de este tipo, el problema es que se prolonguen demasiado en el tiempo o que sean de una intensidad patológica.
En nuestras manos está tratar de identificar estos pensamientos cuando aparecen y cambiarlos por otras formas más positivas de ver y sentir la realidad que nos rodea.

2 comentarios:

Handshaker dijo...

Hola. Pois nunca me parara a consideralo, pero o certo é que me sinto moi identificado con esta entrada, sobre este ano, que me noto a motivación polo chan. Supoño que un dos factores será o exceso de choio. En fin, moitos saúdos e ánimo.

Efraím Díaz dijo...

Me ha encantado este articulo y no tengo nada que añadir, escrbes usted muy bien señora Marta. Besitos.