miércoles, 16 de abril de 2008

El desafío a la autoridad

Os voy a contar un interesantísimo experimento que me llamó mucho la atención cuando nos lo explicaron en clase de Psicología Social durante la carrera. Da mucho que pensar.

El experimento Milgram fue un famoso ensayo científico de psicología social llevado a cabo por Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale. El fin de la prueba, que desconocían los participantes, era medir la buena voluntad de un participante a obedecer las ordenes de una autoridad aún cuando estas puedan entrar en conflicto con su conciencia personal.
Sus estudios revelaron que las mayoría de personas corrientes son capaces de hacer mucho daño, si se les obliga a ello.

Milgram quería averiguar con qué facilidad se puede convencer a la gente corriente para que cometa atrocidades como las que cometieron los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Quería saber hasta dónde puede llegar una persona obedeciendo una órden de hacer daño a otra persona.

Puso un anuncio pidiendo voluntarios para un estudio relacionado con la memoria y el aprendizaje, de forma que los participantes no conocieran el objetivo real.
Les comunicó que el objetivo era comprobar cuánto castigo es necesario para aprender mejor, y que uno de ellos hará de alumno y el otro de maestro. Les pidió que sacasen un papelito de una caja para ver qué papel les tocará desempeñar en el experimento. Al cómplice siempre le salía el papel de "alumno" y al participante, el de "maestro", pero ésto no lo sabían los participantes reclutados.
En otra habitación, se sujetó al "alumno" (cómplice del experimento) a una especie de silla eléctrica y se le colocaron unos electrodos. Tenía que aprenderse una lista de palabras emparejadas. Después, el "maestro" le iría diciendo palabras y el "alumno" habrá de recordar cuál era la que iba asociada. Y, si fallaba, el "maestro" (participante reclutado) le daba una descarga.


Al principio del estudio, el maestro recibía una descarga real de 45 voltios para que viera el dolor que causaría al "alumno" al aplicarle la descarga. Después, le dijeron que debía comenzar a administrar descargas eléctricas a su "alumno" cada vez que cometía un error, aumentando el voltaje de la descarga cada vez. El generador tenía 30 interruptores, marcados desde 15 voltios (descarga suave) hasta 450 (peligro, descarga mortal).

A medida que el nivel de descarga aumentaba, el "alumno", aleccionado para la representación, empezaba a golpear en el vidrio que lo separa del "maestro", gimiendo. Se quejaba de padecer de una enfermedad del corazón. Luego aullaba de dolor, pedía que acabara el experimento, y finalmente, al llegar a los 270 voltios, gritaba agonizando. El participante escuchaba en realidad una grabación de gemidos y gritos de dolor. Si la descarga llegaba a los 300 voltios, el "alumno" dejarba de responder a las preguntas y empezaba a convulsionar.
Al alcanzar los 75 voltios, muchos "maestros" se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus "alumnos" y deseaban parar el experimento, pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los "maestros" se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su "alumno".


En Alemania, el 85% de los sujetos administró descargas eléctricas letales al alumno.
En 1999, Thomas Blass, profesor de la Universidad de Maryland publicó un análisis de todos los experimentos de este tipo realizados hasta entonces y concluyó que el porcentaje de participantes que aplicaban voltajes notables se situaba entre el 61% y el 66% sin importar el año de realización ni el lugar de la investigación.


¿A qué es impresionante? La gente corriente, nosotros, seríamos probablemente capaces de tratar con crueldad a otra persona solo porque alguien a quien le atribuímos autoridad, nos lo ordena. Eso ayuda a entender por qué una nación como Alemania pareció enloquecer en la II Guerra Mundial, y mucha gente corriente llegó a actuar como el militar más sádico.

Os invito a plantearnos por qué obedecemos ciegamente a alguna gente, a algunas normas sociales, a reglas que no hemos hecho nosotr@s, y que van contra nuestros principios. A veces es muy bueno pararse a pensar por qué hacemos lo que hacemos, si estamos de acuerdo con ello o lo hacemos por obligación, y rebelarse contra aquello que va en contra de nuestros principios morales, para buscar nuestra libertad como individuos.



5 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Parece que todo al final es lo mismo, estamos bajo las normas que nosotros mismos nos creamos, grandisimo artístico¡¡¡¡¡¡¡.

UN saludo y beoss para todos.

Sergio Prieto dijo...

Pois costa crer que algúns "mestres" se boten a rir vendo e oíndo os sufrimentos do alumno pero, agora que o dis, sempre me costou crer que nun país como Alemaña puidese ter lugar un réxime como o de Hitler, pero casa perfectamente co experimento. Noraboa polo artigo. Moitos saúdos.

Mabel dijo...

El tema de la autoridad me parece apasionante,a que damos autoridad? si nos estamos desautorizando,nosotros mismos,siguiendo a otr@...imitamos,copiamos,somos muchas veces ciudadanos de segunda o tercera,mano.Sin un criterio firme,correcto.Un, no ser, según las circunstancias o las influencias externas.Funcionamos como en "Tierra Extraña" y muchas veces,nos perdemos a nosotros mism@s.Apelo, a que tenemos que buscarnos y encontrarnos porque estamos cerca,mucho más cerca de lo que pensamos,tan cerca como lo está nuestra piel,mucho antes de ésta, incluso(adentro)ahí exactamente es donde tenemos que bucear...y si no sabemos nadar,buscar,pedir,dialogar,compartir,recibir,dar...No os parece?Chao

Sergio Prieto dijo...

Levas moita razón, ultimamente bótanse en falta iniciativas propias, hai moitas cousas que cheiran a copia descarada das iniciativas doutras persoas,pero tratar de pensar por un mesmo faise cada vez máis difícil,pero é un paso moi importante para, por usa-la túa expresión,atoparnos a n@s mesm@s,pero
espero que nunca se faga ou, mellor dito, nolo fagan imposible dende arriba,pensar por n@s mesm@s, que se por algún fose... Moitos saúdos.

Anónimo dijo...

Aquí un video del experimento

http://www.youtube.com/watch?v=y6GxIuljT3w&feature=related