sábado, 28 de junio de 2008

Monte Saint Michel,lugar de poder



Estamos en Francia. Hace miles de años, un bosque enorme llamado Scissy, fue situado como límite entre Normandía y Bretaña. En su centro, había un monte rocoso, similar a un montículo funerario,por eso lo llamaron el "Monte Tombe", el Monte Tumba.


Los celtas ya consideraban este lugar como emplazamiento mágico.Algunas tribus célticas ocuparon el bosque de Scissy en los alrededores del monte Saint-Michel y se acercaban a él para llevar a cabo sus cultos druídicos. Según el abad Gil Deric, historiador bretón del siglo XVIII, el peñasco fue dedicado bajo el nombre de "Mi vel Tumba Beneni", "Monte o Tumba de Belenus", el dios galo del sol. En estos tiempos ya existía un gran megalito, y los galos emplazaron un cementerio a su alrededor. Según una leyenda celta, el monte era una de las tumbas marinas a las que iban destinadas las almas de los muertos.


Hacia el Siglo IV, la región fue cristianizada y desde entonces, el bosque de Scissy y sus montes atrae a los hombres que buscan la purificación espiritual. Muy pronto se convirtió en un lugar de ermitaños que convivían exclusivamente con su soledad y su espíritu.

San Auberto, entonces el obispo de Avranches, visitaba a los ermitaños de tanto en tanto. Un buen día, cuenta la leyenda, San Auberto recibió un mensaje del cielo. Era el año 708. En un sueño, se le apareció el Arcángel San Miguel y le pidió que erigiera en su honor un santuario sobre el Monte Tumba. Por el año 709, un cataclismo de mar invadió el bosque Scissy, separando los montes del continente. El Monte Saint Michel fue circundado por una bahía de arena movediza al suscitarse la repentina crecida de las aguas. Este fenómeno persiste hoy en día, casi como por capricho de la naturaleza o de Dios por mantener su santuario al resguardo de los hombres. De hecho, el monte ha sobrevivido durante siglos a sitios y desastres.

En 1203 los bretones incendiaron el pueblo y accidentalmente prendieron tambien fuego a la abadia. Mas tarde, los invasores britanicos fueron repelidos en una sangrienta batalla que se riño en las playas. En 1591 se rechazo un ataque de los hugonotes, y durante la Revolucion Francesa la abadia fue saqueada.
Al Mont Saint-Michel tambien se le ha llamado "La Bastilla del Mar". Durante siglos fue prision. En primer lugar, estuvieron encarcelados alli los prisioneros de guerra, y mas tarde tambien lo estuvieron millares de criminales y disidentes politicos. Un macabro museo de cera que hay en la aldea presenta imagenes de reclusos celebres, en sus pequeñas y lobregas celdas, y tiene una reproduccion de la ignominiosa "jaula de hierro" de Luis XI, en que se les encerraba durante una epoca. La jaula, de un metro y medio cuadrado, construida con vigas sujetas por barras de hierro, se suspendia de una cadena para que el mas leve movimiento del ocupante la hiciera girar. Las reclusiones prolongadas eran causa de que muchos de los presos perdieran la razon. Los montois (monteses), como se llaman los vecinos de la aldea, forman una apretada comunidad de unos 120 habitantes. La ascendencia de muchos de ellos en Mont Saint-Michel data de siglos, y en su mayoria son tenderos, taberneros, cicerones y funcionarios publicos.




Si habéis visitado el lugar (yo todavía no lo he hecho), o si os atrae, os recomiendo que leáis La promesa del ángel, de Fréderic Lenoir , una preciosa y evocadora novela, que combina una historia que sucede en la época actual con otra trama paralela sucedida cientos de años atrás, que desvela algunos misterios sorprendentes sobre este lugar mágico.





4 comentarios:

Sergio Prieto dijo...

Saúdos. É curioso aprender algo así sobre un lugar despois de estar nel. A verdade, eu non lle notei nada especial, pero non me sorprende porque son dunha xeración na que esa percepción dos lugares de poder xa se perdeu, por desgracia, pero espero que non sexa imposible de recuperar. Impresionante a documentación deste artigo. Sodes incribles.

Marta dijo...

Eu tampouco lle notaría nada especial fai uns anos, seguramente. Pero se vas cunha actitude aberta, e coñeces a historia e lendas do lugar, sempre o verás con outros ollos. É cuestión de perspectiva, e de estar aberto a recibir as enerxías que che inspire o lugar.
Gracias polo comentario e polas fotos que nos mandaches.
Un saúdo!

Sergio Prieto dijo...

Hola. O das fotos non foi nada. Tés razón no de que é unha cuestión de abrirse a sensacións que non se perciben de boas a primeiras. Moitos saúdos.

Efraím Díaz dijo...

Si que es verdad que hay que ir con disposicion a los lugares, cosa que debíamos hacer en la vida cotidiana, dia a dia, valorar lo que nos rodea.

POr cierto he visto otro lugar de poder que es una pasada. Pinchad aqui.

http://logio.blogspot.com/2008/06/el-reino-de-los-templos-de-buda.html


Un saludo.