viernes, 18 de julio de 2008

La mentira

La mentira es una afirmación falsa que crea una idea o una imagen igualmente irreal ante l@s demás.
El/la que miente falsea la verdad, porque necesita en un momento dado dar una imagen diferente de la que realmente tiene. No le gusta la manera en que ha actuado, o su forma de ser, y en lugar de intentar mejorar, se oculta tras una máscara tan inconsistente como perjudicial para él /ella mism@.

Al que se le miente no se le causa más perjuicio que privarle de conocer la verdad, pero la persona que miente es la que sale peor parada, a nivel psicológico y de autoestima. Porque su yo interno sabe que lo que se dice no es cierto, que se le está negando o distorsionando ante otras personas, porque no es aceptado por sí mismo tal y como es realmente. Cuando mentimos, nos estamos infravalorando, pero no ante los demás, si no ante nosotr@s mism@s. Si nosotr@s sabemos que lo que hemos hecho está mal, o que somos de determinada manera, y estamos a gusto con lo que somos, ¿por qué mentir?
Seamos honestos, digamos lo que somos y lo que hemos hecho, tenemos nuestros argumentos y nuestros motivos, y si somos tolerantes con nosotr@s mism@s, y lo aceptamos, no debemos temer que l@s otr@s nos censuren.

Si consideramos inaceptable algo que hemos hecho, además de decirlo, conviene no repetirlo. Aunque l@s demás no se enterasen, nosotr@s sí sabríamos que hemos actuado mal. Y no vale de nada el autoengaño, jamás trae nada bueno. Porque tenemos que vivir con nosot@s mism@s y con nuestros actos el resto de nuestra vida, y no podremos vivir con serenidad y autorespeto si nos engañamos a nosotr@s mism@s, si intentamos creernos alguien que no somos. Somos así, y, si realmente no nos gusta como somos o actuamos, es menos costoso intentar cambiar que engañarnos y engañar durante toda nuestra vida. El que miente a otr@s se está mintiendo a si mismo, convirtiéndose en alguien irreal, una persona que no existe.

Quien quiere cambiar puede hacerlo, lo importante es querer, porque si deseas cambiar es que ya estás cambiando.
Además, cuando se ha instalado el hábito de mentir es muy difícil salir de él. La confianza de l@s otr@s se pierde diciendo una sola mentira, y para recuperarla puede pasar mucho tiempo, si es que se recupera algún día.
¿Qué más da que, por una vez, no hayas actuado de forma correcta, o que no seas todo lo perfect@ que deberías?
Quien te quiere y te respeta, te permitirá no ser perfect@. Te permitirá haber tenido un fallo, o que no seas exactamente la persona que te creía, pero quizás no te perdone que intentes engañarl@. Porque si sembramos la duda, todo lo que hayamos hecho o vayamos a hecer, podrá estar siempre bajo la sombra de la sospecha.

A veces, deberíamos ser tan valientes como para reivindicar ante l@s demás nuestro derecho a equivocarnos y a no ser perfectos, decir la verdad y dar nuestra versión y nuestros motivos, en lugar de cubrir nuestros actos con una tela de irrealidad. Intentemos vivir con más sinceridad, habituémonos a decir la verdad, aunque parezca que nos va a perjudicar. A la larga, siempre es mejor convertirse en una persona digna de crédito, y que va con la verdad por delante, que irnos librando de pequeños inconvenientes diiarios a base de mentiras y perder la confianza y respeto de quienes nos aman.


Yo creo que se perdona antes la imperfección que la mentira.

Un sincero saludo a tod@s.



5 comentarios:

Sergio Prieto dijo...

É certo que moitas persoas viven nun escudo formado pola súa propia realidade, co que esconden aspectos da súa vida que non queren recoñecer. Pero hai poucas persoas que acepten realmente o que son.

Marta dijo...

Eu penso que, coma tantas outras cousas, é un traballo diario. Hai que tentar ser un pouco máis honesto cada día. Na maioría dos casos non é algo que s e ten ou non se ten, se non que se adquire coa práctica, e co convencemento persoal de que é a mellor forma de actuar.
E dicir a vrdade sobe a autoestima e a autoafirmación.
Un saúdo.

Efraím Díaz dijo...

Cual es vuestra opinio de las metiras piadosas?, pequeños datos que a veces hasta inconscientemente ocultamos...

Todos hemos mentido, unos mas que otros, y la verdad una vez que uno va creciendo ve esta como una forma bastante atrasada de enfrentarse a los problemas.

Tambien a veces se miente para crear un mundo que no has vivido, para crear cosas que no has podido disfrutar o experimentar y con este simple hecho ya es como si las hubieses vivido, ya que a veces es mejor casi contarlo que la experiencia en si misma.

Me gustaria saber vuestra opinion. Es un tema muy interesante.

Marta dijo...

Personalmente, Efra, creo que las mentiras piadosas no tienen mayor trascendencia, porque no se destinan a ocultar informaciones importantes ni a crear apariencias ireales de cara a los demás.
Y lo de contar cosas que son mentira para pensar que las has vivido... no sé, a mi me parece que no es necesario. Si no lo has vivido y te gustaría haberlo hecho, es suficiente con imaginártelo, pero si lo cuentas creo que es porque estás intentando crear en el otro una imagen de tí mism@ que no se corresponde con la realidad. ¿Por qué no decir, entonces, al otr@: me hubiera gustado vivir tal cosa? en lugar de contarlo siendo falso.
Es mejor que te conozcan, sobre todo la gente que de verdad te importa, tal y como eres, a que crean conocerte y realmente crean cosas de tí que no son ciertas.
No sé, creo que ahí la importancia dependería de qué es lo que cuentes (algo irrelevante o algo muy importante) y de a quien se lo cuentes ( a alguien muy cercano o a un conocido, compañer@ de trabajo, jef@...), y de cuatas veces lo hagas (una vez, o con cierta frecuencia). También habría que analizar por qué se hace, ya que si se hace por quedar bien, quizás es que estamos comparándonos con otr@s, y eso no siempre es bueno, o que pretendemos dar una imagen que no se corresponde con la realidad (habría que revisarse el autoconcepto y la autoaimagen, entonces).

Marta dijo...

A lo mejor, las mentiras sobre cosas que has hecho tienen alguna utilidad, sobre todo en la adolescencia, para reafirmar la personalidad.
Creo que mentir en eso una o dos veces no tiene importancia, como algo muy puntual y que no se repita,pero hay que tener en cuenta que, aunque podrían servir para reafirmar el autoconcepto, se basan en hechos falsos, y un@ no puede sostener su personalidad y su autoconcepto sobre mentiras.
Ésto podría causar con gran probabilidad problemas graves, como difusión de personalidad, autojustificaciones falsas, problemas psicosomáticos, crisis de identidad, inconsistencia en nuestroa actos...
Creo que debería prevalecer nuestra honestidad sobre las apariencias ante l@s otr@s.
Además, la gente que nos quiere, lo que desea es conocernos tal y como somos, y eso es lo que les deberíamos mostrar.