martes, 26 de agosto de 2008

Amor y dependencia


El amor es algo bueno, enriquecedor y que nos proporciona felicidad.
Si esto no es así, algo va mal.

Yo creo que nuestra forma de amar (a la familia, amig@s, pareja…) es muchas veces un reflejo de nuestra personalidad. Si amamos de forma dependiente, probablemente esta dependencia sea un rasgo característico de nuestra personalidad. Entonces buscaremos ávidamente el amor y atención de quienes nos rodean, y nunca nos parecerán suficientes las muestras de cariño y afecto, seremos un@s etern@s insatisfech@s, mantendremos relaciones que no nos aportan nada bueno, si no que nos llenan de sufrimiento, y acabaremos con la autoestima completamente por los suelos, entre otras muchas "ventajas" de este tipo de amor.

Para empezar, definamos el amor dependiente. ¿Qué es? ¿Cómo reconocerlo?
Veamos algunas de sus características, las que yo creo que son más representativas y dan pistas para detectarlo. El/la dependiente emocional:

-Intercambia su propia identidad con la de su pareja, reaccionando a los problemas y frustraciones de la pareja como si fueran suyos. “Si has tenido una bronca con alguien, yo debo estar igual de disgustad@ que tú, si no, no me amas lo suficiente (o viceversa)”.

- Necesita el amor como si fuera algo imprescindible para la vida. “Sin tí no soy nada. Si no fuera por tí, no valdría la pena vivir. Si me dejas, me muero…”

- Se involucra completamente con la otra persona, descuidando su propia vida, su círculo social y sus intereses. Piensa algo así como que es una sombra del otr@, y debe ser igualit@ que su pareja, sin intereses ni relaciones sociales propias. Esto suele aburrir e incomodar a la pareja, que se puede sentir invadida y ve al otr@ como alguien necesitado, dependiente e inferior a él/ella.

-Abandona todo por la relación. Se aleja de SÍ MISMO/A y se preocupa y focaliza el pensamiento y el sentimiento en el comportamiento del otr@.

-Inconscientemente busca aprobación constante y signos de amor. “Si no opino como tú, es que no te amo, así que te doy la razón en todo, así seremos almas gemelas. Aunque yo pierda por completo mi personalidad.”

-Puede sentir desesperación y desolación de solo pensar en perder a su pareja. Se pega a la otra persona, piensa constantemente en que podría perderl@, y no soporta esa idea, pero a pesar de ello, dedica muchos pensamientos al día a este tipo de conjeturas, con el consiguiente sufrimiento innecesario que conlleva.

- Aparecen los celos y la posesividad. Necesita saber a todas horas dónde y con quién está su pareja, qué hace y hasta CÓMO SE SIENTE Y QUÉ PIENSA EN TODO MOMENTO.

- Muchos/as dependientes continúan manteniendo relación con sus ex parejas, aún teniendo nueva pareja, coqueteando con ellas, en un penoso esfuerzo por mantener su interés y atención y sentirse menos fracasados/as y más valiosos/as.

-Si la relación se termina (y suele terminarse, por el cansancio de la otra persona de un amor tan controlador y absorvente), se siente desesperado/a, sin autoestima, no querido/a, amargado/a, resentido/a, vengativo/a, con pánico y hasta suicida.

Posiblemente nos hemos reconocido en alguna de estas afirmaciones, en un momento concreto. El problema, como siempre, es cuando la mayor parte del tiempo nos sentimos y pensamos así.
Es fácil detectar un amor dependiente, por una razón: ES INSATISFACTORIO PARA LAS DOS PARTES DE LA PAREJA. El/ la dependiente sufre constantemente porque no se siente suficientemente querid@ y valorad@, y porque tiene un pánico mortal a perder a la pareja. Ésta, por su parte, se siente agobiado/a por el control y absorvencia del otr@, y además se suele aburrir de tener a su lado a una persona sin personalidad propia (más bien, sin demostrar que la tiene, porque la tiene), sin intereses diferentes de los suyos, sin aficiones ni amistades propios…

¿Y por qué el dependiente sufre tanto, y actúa así, si esono le hace feliz?

Fundamentalmente, yo diría que es por falta de IDENTIDAD PERSONAL.
Son personas que, por la razón que sea (sería largo analizarlo) no han desarrollado su identidad propia, no han experimentado su forma de ser verdadera. Entonces, actúan como los parásitos. Para conseguir lo que les falta, LO TOMAN DE OTRA PERSONA.


Es algo así (exagerado y con mis palabras,nada científico;-) ): “No soy nadie. En cambio, mi pareja sí lo es, así que, si me identifico con ella, voy a poder pensar como ella, sentir lo que siente, tener las amistades que ella tiene, tener sus problemas, su vida, ser como ella. Seremos una sola persona, y yo por fin seré alguien.
Es igual que sea mala persona, o que me ignore. Al menos, seré alguien, es mejor que no ser nada. Porque yo no soy nada, no sé quién soy, ni cómo soy. Así que seré como mi pareja, SERÉ MI PAREJA”.


(Dónde dice pareja, podéis poner también la palabra hijo/a, padre/madre…)
Las personas dependientes viven la vida de otro/a, sus problemas, sus alegrías… Renuncian a sus actividades y a su pensamiento y sentimiento para vivir uno prestado. No podemos hacer eso, es un camino directo al fracaso personal. Es infinitamente mejor vivir la vida propia, por difícil que nos parezca.

En las relaciones de amor sanas y verdaderas, ocurre lo siguiente:


-Nos otorgamos mutuamente espacio para crecer, apoyando las necesidades y metas del otro/a. Queremos que nuestra pareja se desarrolle (profesionalmente, personalmente...), y la ayudamos a hacerlo, y viceversa.

-Tenemos intereses separados, amigos/as distintos/as y relaciones significativas con amigos/as y parientes independientes de cada uno/a.


-Nos sentimos seguros/as, con autoestima, y sabemos que valemos sin la aprobación del otro. “Yo valgo lo que valgo, al margen de lo que opinen mi pareja, y el resto del mundo” Ahí, con autoestima. Es bueno practicar este tipo de pensamientos.

-Confiamos en nuestra pareja plenamente, y estamos comprometidos con ella y con la relación. No necesitamos inventarnos historias raras, ni pensar en cómo nos sentiremos si nos abandona. Si eso ocurre, ése será el momento de pensar en ello y buscar una forma adecuada de reaccionar, NO ANTES. La "tortura preventiva" es nociva para la salud.

-Queremos y nos comprometemos a negociar cualquier conflicto que aparezca.

-Aceptamos totalmente a la otra persona, tal como es, y LA AMAMOS POR ELLO, y queremos su individualidad. NO QUEREMOS QUE SUFRA CUANDO NO ESTAMOS JUNTOS, QUE NO PUEDA VIVIR SIN NOSOTR@S, O QUE SOLO SE DIVIERTA A NUESTRO LADO. Deseamos que sea independiente y autosuficiente, porque eso es lo mejor para ella.

-No tomamos posesión de los conflictos y temas del otro/a, ni buscamos que nuestra pareja nos arregle los nuestros, aunque estemos y esté a nuestro lado siempre que nos haga falta.

-Le damos apoyo al otro/a, y no intentamos cambiar, alterar o forzar sus opiniones por las nuestras. Las valoramos, y aceptamos las diferencias como normales y enriquecedoras, sin menospreciar las nuestras ni las suyas.

-Disfrutamos de su compañía como también disfrutamos estando solos/as. No necesitamos que eté presente en todas las actividades de nuestra vida para sentirnos bien y realizados/as.

- Si la relación termina, querremos que nuestra pareja esté bien y sea feliz. Aunque quisiéramos que la relación durase para siempre, somos lo suficientemente sanos y maduros como para comprender que, si ya no se puede mantener la relación, lo mejor es dejarla. Y nosotros/as, como nuestra pareja, pasado el tiempo, seguiremos vivos/as y hasta felices.

Para quien esté más interesad@ en el tema, le recomiendo el libro “Amar o depender”, de Walter Riso. Todavía no lo he leído, pero está en la línea de sus obras, es un psicólogo muy cercano y muy práctico, y suele contar experiencias de sus pacientes, lo que resulta muy revelador a veces.

¡Autoestima y salud emocional para todos/as!

2 comentarios:

Vesta dijo...

¡Hola Marta!

En mi blog, hay un premio que espera ansioso a que pases a retirarlo.

¡Hasta prontito, cómplice!

Besitos,

Vesta, desde mi corazón.

Vesta dijo...

Buenos días Marta, aquí estoy otra vez.

Espero no molestarte pero, quería saber si puedo colocar vuestra dirección de blog entre mis enlaces.

En cuanto tengáis la respuesta, por favor, dádmela a conocer.

Besitos para los dos y ¡séd felices!

Vesta, desde mi corazón.