lunes, 4 de agosto de 2008

Quisiera compartir con vosotros este cuento...
EL VALOR DE LOS AMIGOS
Un día,cuando ingresé en preparatoria,ví a un chico de mi clase caminando hacia su casa desde la escuela;su nombre era Kyle y estaba cargando todos sus libros.
“¿Por qué alguien trae todos sus libros a casa en viernes?”¡Debe ser un perno!,pensé.
Tenía planeado un gran fin de semana(fiestas y un partido de fútbol el sábado por la tarde),así que sólo me encogí de hombros y seguí mi camino.Mientras caminaba, ví un grupo de chicos corriendo hacia Kyle.Le tiraron los libros que traía cargando y lo empujaron para que cayera al suelo.Sus anteojos salieron volando y vi cómo cayeron en el césped, a unos tres metros de él.Corrí hacia él y mientras se arrastraba hacia sus anteojos, vi lágrimas en sus ojos.
Mientras le entregaba sus anteojos, le dije:
-Esos tipos son unos idiotas.Deberían entretenerse de otra forma.
Me miró, y dijo:
-Oye, ¡gracias!
Había una enorme sonrisa en su cara. Era una de esas sonrisas que mostraban auténtica gratitud. Le ayudé a recoger sus libros y la pregunté donde vivía.
Resultó que vivía cerca de mi casa, así que le pregunté por qué nunca lo había visto en el vecindario.
Dijo que había ido a una escuela privada anteriorrmente(yo nunca me había juntado con un chico de una escuela privada).
Hablamos en el camino a casa.Resultó ser un chico muy agradable. Lo invité a jugar al fútbol conmigo y mis amigos el sábado en la mañana, y aceptó.
Pasamos juntos el fin de semana y mientras más lo conocía, más me agradaba.Mis amigos pensaban lo mismo.Llegó la mañana del lunes y allí estaba Kyle de nuevo, con su enorme montón de libros. Lo detuve y le dije que si continuaba así,iba a conseguir muy buenos músculos.Él, simplemente, se rió y me pasó la mitad de los libros.
Durante los siguientes cuatros años, Kyle y yo nos convertimos en los mejores amigos.
Cuando estábamos en el último curso de secundaria,empezamos a pensar en la universidad.
Kyle eligió Georgetown, mientras que yo escogí Duke. Yo sabía que siempre seríamos amigos y que la distancia nunca sería un problema.
Él decidió convertirse en doctor, mientras que yo conseguí una beca para estudiar en la escuela de negocios. Le molestaba todo el tiempo de que era un “matado”.Incluso fue de los primeros seleccionados por las universidades y se estaba preparando para el discurso del día de la graduación.
Me alegré de no ser yo el que tuviera que pasar al frente y hablar.
El día de la graduación,Kyle lucía fantástico.Se adaptaba e incluso se veía bien con los anteojos. Tenía más citas que yo y todas las chicas lo amaban. Bueno, algunas veces estaba realmente celoso de él.
Hoy era uno de esos días en que él estaba nervioso. Así que le dí una palmadita en la espalda, y le dije:
-Oye,amigo,estarás genial.
Me miró con una de esas miradas ( de agradecimiento),sonrió y dijo:
-¡Gracias!
Mientras empezaba su discurso,aclaró su garganta, y empezó…
-El período de graduación es el de agradecer a aquellos que nos ayudaron a lograrlo a través de estos años difíciles;nuestros padres, nuestros maestros, nuestros hermanos, tal vez un entrenador…Pero más que nada, a los amigos. Estoy aquí para decirles que ser un amigo es el mejor regalo que le puedes dar a una persona. Les voy a contar una historia-prosiguió.
(Yo miraba incrédulamente a mi amigo cuando contaba la historia del primer día que nos conocimos.)
-Había planeado suicidarme ese fin de semana-dijo.
Nos contó de cómo había vaciado su taquilla para que su mamá no tuviera que hacerlo después, y estaba llevando sus cosas a casa.
Me miró profundamente y me regaló una sonrisa.
-¡Gracias a Dios, fui salvado! Mi amigo me salvo de hacer lo indecible.
Oí una exclamación de la multitud, mientras este guapo y popular muchacho nos comentó acerca de su momento de debilidad. Yo vi a sus padres mirándome y sonriendo agradecidamente.
Hasta ese momento no me había dado cuenta de la profundidad de esto. Autor Desconocido

2 comentarios:

Marta dijo...

Es una historia muy bonita, Mabel. Y da qué pensar.

Yo creo que, a veces, aunque nos cueste, deberíamos ser capaces de pedir ayuda a quien nos la pueda dar cuando la necesitamos, en lugar de intentar cargar a solas con nuestros problemas. Y tambien de darla cuando l@s otr@s lo necesiten.

Muchas veces, otras personas están dispuestas a darnos la ayuda que necesitamos, y a escucharnos y aconsejarnos, como haces tú cuando hace falta.

Un besazo enorme!

Efraím Díaz dijo...

La verdad, aunque ya la había leído, me parece una historia bonita y llena de sentido.

Gracias por recordarnosla.

Un saludo.