martes, 16 de septiembre de 2008

Esto nos pasó este fin de semana pasado...
"Yo, Mirta Susana Gliemmo Lucas con D.N.I 44830251-P, vecina de Lugo, quiere expresar en ésta, el mal momento pasado en el restaurante La Casa Grande de Nadela cuando habíamos ido a tomar una copa, por un evento especial, un grupo de amigos, el día 14 de septiembre, alrededor de las 14:30. El camarero evitó en todo momento acercarse a nosotros para atendernos, a pesar que fuimos casi los primeros en entrar. Yo en un principio no hice caso, ya que éramos muchos, y lo normal era esperar. Después de unos quince minutos sin atención y comprobando que los que iban entrando eran atendidos casi inmediatamente, me acerqué y le pregunté si quería que nos pusiéramos del otro lado de la barra para que le resultara más fácil. Cuál fue mi sorpresa cuando me respondió "que no le salía de los cojones atendernos", esto lo repitió dos o tres veces. Una persona que oyó tal despropósito le pidió hojas de reclamaciones a lo que respondió "no tengo" y que nos fuéramos a otro bar, puesto que había muchos en los alrededores. Uno de mis hijos que estaba allí le volvió a pedir, con toda educación y por favor, la hoja de reclamación. Él esta vez le contestó: "ya se la daré"; después de unos minutos mi hijo volvió a recordárselo, respondiéndole "a vosotros los argentinos el imperativo les servirá, pero aquí no funciona". Y no se la dió. Alguien que estaba allí volvió a cuestionar su falta de educación, a lo que respondió "que estaba agobiado, por tanta gente que entró al mismo tiempo". En ese momento entró un camarero que le ofreció ayuda que él rechazó. Esto nos demostró que a los que no quería atender, ni que atendieran otros, era a nosotros, porque creyó que todo el grupo era de argentinos. Nos fuimos todos con un mal sabor de boca y muy amargados pensando que la xenofobia todavía marca a Lugo."que os parece?

2 comentarios:

Marta dijo...

Para empezar, no creo que Lugo sea una ciudad xenófoba,ni que esas actitudes abunden, aunque el hecho de que haya una sola ya es demasiado.
Nadie tiene derecho a faltar así al respeto a otra persona, y mucho menos por algo como su nacionalidad, ¿En qué estadio evolutivo se ha quedado estancada esta gente? ¿de verdad se creen que alguien es mejor o peor por su nacionalidad?
Me pareceindignante. Y más en gente que trabaja para el público y vive del público, lo que hacen es tirar piedras contra su propio tejado.
Espero que vaya adelante la denuncia, habeis hecho muy bien en denunciarlo, y ojalá se sancione de alguna manera a este hombre, para que no se repita algo así.

Creo que cuanto más se denuncien este tipo de situaciones, menos abundarán, no deberíamos dejar de presentar quejas cuando se vulneran nuestros derechos, pues estamos protegidos por la justicia para que este tipo de situaciones no se den.

Un saludo

Efraím Díaz dijo...

Menos mal que no estaba yo allí, a veces fastidia más cuando se lo hacen a otro que cuando te lo hacen a ti mismo. Creo que sobran las palabras y que mi opinión leyendo la de Marta está clara jejeje
besitos a todos.