jueves, 16 de octubre de 2008

Un tema que me preocupa muchísimo…

"El abuso sexual infantil, principalmente el intra-familiar, es un tema que irradia negación. Se tiende a tomar noticia del mismo pero no conciencia. El paradójico y preciso enunciado freudiano queda claramente plasmado: no es suficiente que algo esté en el plano de lo manifiesto para que forme parte de lo conciente. Resulta horroroso pensar que un padre pueda abusar sexualmente de sus hijos y ¿una madre? ¿Cómo podría suceder eso?, y mucho más si dicho padre ocupa un lugar social valorado. En el imaginario colectivo los abusadores de niños son enfermos mentales, pobres, incultos y desconocidos. La casuística, sin embargo indica que en el 90 % de los casos los perpetradores de abuso sexual sobre niños son conocidos de la familia y entre ellos con un margen que oscila entre el 65 y el 80 % los perpetradores son los propios padres. Los abusadores no padecen psicopatologías específicas que los distingan del resto de las personas ni pertenecen a un nivel socio-cultural determinado, la distinción recae en el deseo sexual que sienten por los niños y en la concreción de estos. Si bien los números de las estadísticas ocultan las personas esto no significa que las mismas no existan. Las cifras citadas corresponden a literatura de origen anglosajón, la casuística limitada del Tribunal la supera y los padres perpetradores de abuso sexual hacia sus hijos alcanza el 90% de los casos. No existen estadísticas sobre incesto materno filial porque el imaginario social acerca del lugar de la “madre” invisibiliza las sospechas, las denuncias y los diagnósticos. Las psicólogas Abadi, Beovide y Quattrone; autoras de la tesis sobre “la invisibilidad” del abuso materno; entre otros ejemplos realizan una interesante observación del film “Con solo mirarte.” El argumento de la película gira entorno de una madre de 40 años que intenta retener para ella al hijo de 15 y padece las transformaciones de la adolescencia de este. ““Si, una vez más te pido”, le dice a su hijo en el baño de la casa. Se refiere al aliento del joven que ella desea volver a oler. “Bueno, pero por última vez” contesta él, que parece cansado de repetir la misma escena familiar. Por la noche la madre se sienta al borde de la cama del joven, lo mira dormido y con sus manos recorre sin tocarlo el contorno del pecho. Ningún signo denota excitación en el cuerpo de la madre y tal vez nadie suponga que en esa escena se juegue otra cosa que la ternura y el dolor del duelo del cuerpo del niño. Exento de significación sexual. ¿Cuál sería la lectura de esa escena si reemplazáramos a la madre por el padre, y ni digamos al hijo por una hija? Por lo menos habría más dudas e incomodidad en la sala.”

Osvaldo Fernández Santos

4 comentarios:

Sergio Prieto dijo...

Eu non teño nada claro que motivos, psicolóxicos ou de outro tipo, levan os pais a eses extremos, pero teñen que ser moi fortes para impoñerse sobre a conciencia do que están facendo.

Marta dijo...

Es un asunto serio, y también muy complicado, y en estos casos hay multitud de motivos, de tipos de abuso, de consecuencias para el abusado/a...
Creo que, en parte, el abuso puede depender de la concepción que los padres y madres en general pueden llegar a tener de que sus hijos/as son SU PROPIEDAD, y, cómo tal propiedad, pueden utilizarlos en su beneficio para lo que deseen.
Un hijo/a JAMÄS es propiedad de nadie. Es un ser libre completamente, no pertenece a nadie más que a sí mismo, como cualquier ser humano.

Me ha llamado mucho la atención la escena que se describe de esa película. Estoy de acuerdo totalmente.
En la mujer en general, y en una madre en particular, se supone que la sexualidad no existe o es secundaria, mientras que en el hombre se asume como normal y aceptable cualquier conducta sexual.
No es así. Las mujeres son seres tan sexuales como los hombres, para bien y para mal.
Y sé, en parte por mi trabajo y por mi formación en el tema, que hay casos (más de los que la gente querría creer) en los que la madre abusa del hijo.
Pero a eso se le suele dar menos importancia que cuando es un padre el que abusa, quizá porque la figura de la "madre" está totalmente idealizada en el imaginario colectivo. Y cuesta creer que una "madre" haga algo tan monstruoso. Pero hay madres que lo hacen. Y cosas peores. Las madres también son seres humanos, no adquieren ningún tipo de divinidad o excelencia solo por el hecho de traer un hijo/a al mundo. Y comenten errores, y cometen faltas y hasta delitos.

Librémonos de estereotipos y veamos las cosas como son.

Que no ocurra como en el maltrato, cuando un hombre es maltratado, se oculta por completo, y también hay muchos casos de este maltrato.

La igualdad debería servir también para que se reconozca al hombre como víctima y a la mujer como abusadora cuando es así. El problema para ésto, que parece tan fácil, es que en la mente de todo el mundo está la imagen de la mujer como eterna víctima y la del hombre como eterno verdugo (hay que dar las gracias a las películas, series, telediarios y demás medios por difundir esta imagen tan estereotipada y errónea,y repetirla una y otra vez, cada día, hasta que la hemos asumido como lógica, única y verdadera).

En fin, el abuso a un niño/a, venga de quien venga, es algo de lo más vergonzoso e inmoral que se me ocurre que pueda hacer una persona, un solo caso ya sería demasiado.

Un saludo.
Muy interesante artículo, Mabel

Alejandro Serrano dijo...

Buen articulo sino fuera copiado integramente de aquí:http://cesa-gjp.ning.com/profiles/blogs/abuso-sexual-infantil-e-incesto-paterno-materno-filial
o viceversa.

Efraím Díaz dijo...

Osvaldo Fernández Santos es el que ha escrito en artículo y está reflejado, Gracias por comentar