miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cómo crear y destruir ilusiones rápidamente

La Ley de Dependencia me parece un buen ejemplo de cómo crear ilusiones a las personas. A las personas (mayoritariamente mujeres) que tienen que cargar con uno de los problemas más angustiosos y terribles que se nos puede presentar a cualquiera: tener que cuidar de por vida a un/a familiar incapacitado.
Esta ley se presentó como un paliativo al sufrimiento y esfuerzo sobrehumano de estas personas cuidadoras y de los enfermos/as. Parecía la respuesta a una justa reivindicación de ayuda de este colectivo. Creo que todos/as conocemos a alguien que vive encamado/a, incapacitado/a, enfermo/a de por vida, y nos alegramos cuando se anunció, porque suponía una ayuda inmensa para estas personas y sus cuidadores/as, que trabajan prácticamente 24 horas al día sin recibir ni un duro. A mí me parece una buena causa a la que destinar los impuestos.
Pero luego vino la desilusión. La mítica burocracia de la administración en Galicia retrasó las (escasísimas) ayudas que se empezaron a dar. El asistente social de mi Ayuntamiento nos cuenta, indignado, que mucha gente a la que él se la está tramitando se muere antes de recibirla.
Y se suceden las noticias, las cartas al director, las quejas de los/as solicitantes. Como Alicia Gil, que cuida de sus padres encamados y de su hijo, pero solo cobra por uno, porque en Vicepresidencia dudan de que pueda atender a tres grandes dependientes.
Y las estadísticas son que el 80% de quienes solicitaron en Galicia el salario del cuidador informal todavía no lo cobran.
Espero que se tome nota de todas las quejas recibidas a causa de esta ley, y que las cosas puedan cambiar para que estas personas (que le evitan al Estado un gasto enorme al cuidar a su gente en casa) puedan mejorar su calidad de vida y la de sus (nuestros, son de todos/as) enfermos y discapacitados crónicos.

2 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Creo que esta claro que no criticas la ley en si, su aplicación en la práctica es lo que está mal. Pero seguro que algún político dice que eso pasa por que estamos en españa, como ya he oido alguna vez.....

Me parece triste que se hagan promesas sin cumplir o a medio camino, pero por otro lado me alegro de que por fin se haya dado un paso en esta dirección. Que contradicción....

Debemos ser consciente de lo que hacemos bien pero tambien de lo que hacemos mal para mejorar eso que hicimos bien.

Un beso.

Marta dijo...

Así es. La Ley es un paso muy importante para estas personas y para una sociedad entera que promueve leyes así.

Pero hay que saber ponerla en práctica, hay que acercarla a las personas y facilitar lo máximo posible el acceso a las ayudas.
Lo que escucho decir a la gente que la ha solicitado es que no vale la pena pedirla, porque se pierde el tiempo (mucho, y muy valioso) en trámites, y al final no te la conceden. Es un laberinto administrativo. Al final, van a preferir no solicitarla que perderse entra tantas demoras y papeleos, y eso no es justo. Pero es algo que he escuchado con mucha frecuencia en el trabajo, referente no solo a esta ley, si no a otras de corte social, que son las más urgentes y necesarias.

Parece mentira que la administración y el gobierno aún no se haya pronunciado al respecto, y no haya cambiado de actitud.