viernes, 5 de diciembre de 2008

Hipoteca o tranquilidad

He asistido esta semana pasada a un interesante curso de formación, sobre empleo local.
El docente, Juan, es un asesor legal de empresas en el País Vasco, además de un ponente muy ameno y con gran conocimiento de temas laborales, más que nada por su experiencia en el tema.

El caso es que estuvimos hablando sobre el endeudamiento a causa de las hipotecas, y los datos que nos dio son como para pensar mucho, y más con el temita de la crisis hipotecaria.
Según nos dijo, hay familias que emplean hasta el 70% de sus sueldos en pagar el crédito de su vivienda. El índice medio de endeudamiento español es del 50% , el segundo más alto del mundo después de EEUU (lo aconsejable es un 25%), y España es el país del mundo con más porcentaje de propietarios de vivienda (sobre el 87%). Además, por lo visto el año que viene la vivienda bajará entre un 30% y 40%. O sea, que los hipotecados estarán pagando casi el 50% más de lo que valdrá su piso en realidad.

¿En qué estábamos pensando los españoles/as para pagar precios de atraco por un piso? ¿Y para hipotecarnos a 30, 40 o 50 años? ¿A nadie le parecía de locos? ¿Por qué no hubo un movimiento de gente que se plantase y se negase a comprar casa hasta que pidieran un precio justo por ella? ¿Por qué gobiernos y empresas callaron y dejaron que esto continuara? Las cosas hubieran sido diferentes.

Juan conoce otras realidades europeas, porque viaja por el mundo y da cursos en el extranjero, además de relacionarse con gente del resto de europa por su trabajo.
Y cuenta que fuera de aquí creen que estamos haciendo algo mal. Alucinan con el índice de propietarios que hay.
Ellos/as viven mayoritariamente en régimen de alquiler.
Las viviendas de protección oficial,por ejemplo, son de alquiler, porque es impensable que viviendas sociales se vendan como se hace aquí. Hay opción a compra en algunos casos, pero después de unos años de alquiler, y cumpliendo unos requisitos. Parece ser que aquí, si no tienes casa propia, estás mal visto, eres un muerto de hambre o un cutre...

No sé que será de mi vida dentro de unos años. Pero, pensando en el tema del curso, me he dado cuenta de que actualmente no tengo nada importante en propiedad. El piso en el que vivo es de alquiler (un 4º sin ascensor), el coche de segunda mano que uso no es mío, no tengo tierras, ni tengo patrimonio.
Y la verdad es que vivo muy a gusto, muy relajada y bastante feliz.
No le debo dinero a nadie, no tengo que pagar préstamos ni cuotas hiperabusivas a bancos cada mes, el dinero que gano me está llegando para vivir y hasta ahorrar. Vivo en un piso bonito y acogedor, el coche viejo de mi padre va muy bien, consume poco y es seguro. Ahora mismo no necesito nada más. He pensado que no me importaría vivir sin propiedades toda la vida.Y sé perfectamente que no seré más feliz cuando las tenga. Ya tengo todo lo que necesito, aunque sea en "usufructo". Lo que no haré nunca es hipotecarme por más de la mitad del sueldo y a más de 10 o 15 años.
Prefiero el alquiler+tranquilidad económica que la propiedad+quebraderos de cabeza+ falta de dinero para otras pequeñas cosas y gastos imprevistos (que a mí me dan más alegría que tener casa propia: poder hacer escapaditas un fin de semana, hacer viajes largos de vez en cuando, comer fuera, comprarme cosas sin sufrir porque no me llega el dinero...).

Creo que a veces nos creamos necesidades (o nos las crean) que realmente son prescindibles. Pensemos por nosotros/as, ¿Realmente necesitamos todo lo que tenemos o ansiamos? ¿Todo lo que nos ofrecen la sociedad, la televisión, las empresas? ¿O podríamos vivir sin ello, quizás más felices y tranquilos/as?

Es muy cierto eso de que no es feliz quien más tiene, si no quien menos necesita.


2 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

La verdad es que a veces si que tenemos demasiadas cosas y luego no tienes tiempo para deisfrutar de todas esas cosas.

En cuanto a las hipotecas, cuanto menos tengas que pedir y a menos años, mejor...

Un saludo.

Marta dijo...

El problema principal es el precio abusivo.
si un piso costara, por ejemplo, 36.000 euros, podríamos hipotecarnos con relativa tranquilidad, si lo que queremos es una casa propia.
Pero si vale 360.000, la verdad, me parece tirarse al vacío firmar un préstamo de más de la mitad de tu sueldo para los siguientes 40 o 50 años.
Hay que saber diferenciar cuándo lo que se nos ofrece es lógico, razonable y alcanzable, y cuando es un abuso y ( para mí), casi un delito de estafa amparado en marcos legales.
Asesoramiento financiero y pensamiento autónomo es lo que a veces falta a mucha gente.