martes, 23 de diciembre de 2008

Luis del Val



Hace años que me encantan las descripciones, historias, fábulas etc que hace Luis del Val en la Cadena Ser. El pasado día 16 de Diciembre iba en el coche y escuchando la Ventana de la Ser escuche un relato precioso, con el que me indentifique al 100%. Decidido a buscarlo, escribí un mail a Luis, el cual muy atento me respondio preguntándome el día y la hora en que habñia sido emitido, en 2 dias tenía en mi mail el relato.
Le he preguntado si podía compartirlo con vosotros y me ha dicho que no hay nada que me lo impida, allá va:

“Escrito en el aire”.

Hay un toco mocho de estación de Atocha, con Tony Leblanc haciendo de
retrasado, y otro toco mocho para ricos, en un ambiente de glamour y sospechosa
solvencia.
Hay un nacionalismo que aborrece del Estado, pero que solicita la
pensión que pueda corresponderle, porque el Estado es abominable, pero su
dinero puede que no tenga patria.
Hay un laicismo intelectual y convincente,
pero ningún laico renunciamos a las fiestas religiosas, de la misma manera que
ningún religioso, queriendo dar a Dios lo que es de Dios, es capaz de renunciar
a los euros que puede dar el César.
Hay una crítica feroz de las clases medias
hacia los fastos náuticos de los millonarios, pero con lo que cuestan unas
cervezas y unas gambas, podría vivir una familia africana durante dos semanas o
quizás en mes, según a cómo estén ese día las gambas.
En los pueblos pequeños
se critica la selvática competencia de las grandes ciudades, pero, a veces, el
crimen más horrendo, más lleno de odio y rencor, más mostrenco, tiene lugar en
ese pequeño lugar que parecía un remedo de la fraternidad y del Paraíso.
Me escribe un pacifista por un artículo publicado en el Diario de León, y
comienza insultándome, que debe ser el último descubrimiento para fomentar el
pacifismo.
Según de quién es nuestro equipo, el defensa es un leñero o un hombre viril.
Las chicas dicen que a los tíos no hay quién les entienda, y los chicos
comentan que no hay quien entienda a las tías.

A lo mejor, si nos pusiéramos un minuto, un solo minuto, en el lugar del otro, aprenderíamos algo del otro y algo de nosotros mismos. Pero hay tanto de lo que
opinar, tan a menudo y tan deprisa, que no nos queda tiempo.



Un saludo a todos y espero que os haya gustado.

1 comentario:

Sergio Prieto dijo...

Das persoas que te rodean podes aprender moitísimo, pero claro, de nada sirve que o asumas dende a túa perspectiva, senón que hai que intentar aproximarse o máis posible á forma de velo da outra persoa, pois cada unha é un mundo por si mesma. Así que dende aquí quérovos animar a todos a romper ese muro de individualismo co que nos rodeamos ultimamente, pois a solución a moitos dos nosos problemas non a imos atopar discutindo con n@s mesm@s, senón con outras persoas, especialmente os verdadeiros amigos, que nos comprenden dunha maneira que nin chegamos a sospeitar (por experiencia persoal). Moitos saúdos a tod@s.