martes, 13 de enero de 2009

Cuando la mente enferma al cuerpo

Las enfermedades psicosomáticas son aquellas que tienen su origen en un conflicto psicológico que se expresa como un síntoma físico.

En estos casos, la medicina no encuentra la causa real de la enfermedad, por más que se hagan pruebas y análisis. Se suele clasificar entonces la enfermedad como crónica o incurable, y tener al paciente medicado toda su vida, y con el problema persiestiendo, sin entrar a tratar la verdadera causa psicológica (si es que la hay, que no es siempre así) de la enfermedad.
A mucha gente, y a muchos médicos/as les cuesta entender que las emociones y sentimientos negativos que no se pueden exteriorizar lleguen a causar auténticas enfermedades físicas, pero es así, y no tiene ninguna base mágica o mística, es algo totalmente científico y explicable de forma lógica.
Cuando la mente no puede dar solución a un problema grave y continuado en el tiempo, lo que hace (por diversos motivos) es manifestarlo a través de sintomatología física, o sea, provocando una enfermedad. Y yo creo que hay que saber entender ese lenguaje físico por el que la mente trata de comunicarse para poder curar realmente a un enfermo/a psicosomático. A veces, cuando nos duele algo repetitivamente y de forma asociada a un momento de depresión, ansiedad, malestar psicológico ante la presencia de alguna persona..., lo que ocurre es que la mente nos dice "eh, para un poco, deja de actuar así, me estás haciendo daño".

Por suerte, cada vez más la medicina está tomando al individuo como un sistema único, y no por partes, comprendiendo que la mente y el cuerpo no son cosas separadas sino que forman una unidad inseparable y que se influye mutuamente. Si te duele la cabeza constantemente, a lo mejor hay que tratarte la forma de procesar la información, lo que puede generarte angustia, tensión, y a continuación dolores de cabeza, en lugar de recetarte una aspirina cada vez que se manifieste el dolor.

Una persona que sufre depresión, por ejemplo, va a resfriarse más a menudo que quien no la padezca. ¿Por qué? Porque tiene debilitado su sistema inmunológico (por un proceso físico que no voy a entrar a explicar porque sería largo), y a continuación su organismo se hace vulnerable a cualquier tipo de infección: gripe, cándidas, sinusitis repetitivas…
El estrés, por su parte, producirá aumentos en los niveles de colesterol, hipertensión arterial... y puede llegar a causar infartos y hemorragias cerebrales.
Las enfermedades psicosomáticas se manifiestan en el aparato digestivo como gastritis, úlceras, diarreas y colon irritable, entre otras, casi siempre por ansiedad y nervios.
En la piel encontramos dermatitis, psoriasis, urticarias, eccemas, caída de cabello.
En el aparato respiratorio se pueden manifestar con ataques de asma, bronquitis o tos.
A nivel muscular son muy conocidas por la psicología las contracturas cervicales y los dolores a nivel lumbar provocados por la ansiedad, por querer "cargar" con demasiadas responsabilidades en la vida diaria.
Son comunes las disfunciones sexuales de origen psicológico, como la impotencia debida a una fuerte ansiedad o presión por “hacerlo bien”.
Un trastorno psicosomático frecuente es el dolor de cabeza ante un problema de difícil solución o una forma de pensar disfuncional y continuada.

Existen también, trastornos psicosomáticos más “espectaculares”, como las neurosis de conversión, en las que una alteración de tipo nervioso se transforma en un síntoma físico tal como una parálisis, una ceguera o una sordera.
Recuerdo el estudio en la facultad, en Santiago, de casos como el de un hombre que sufría parálisis de un brazo por un profundo sentimiento de culpa al masturbarse, o una estudiante que manifestaba ceguera temporal en época de exámenes (no era capaz de ver nada durante días), por la profunda angustia que se apoderaba de ella al enfrentarse a las pruebas académicas.
Era la forma que tenía su mente de evitar la angustia insoportable de estas situaciones para los sujetos.
Otra mujer, ahora que recuerdo, sufría un terrible malestar estomacal que la incapacitaba durante un tiempo todos los días a una misma hora, no recuerdo exactamente cual, pongamos que sobre las 6 de la tarde. Estudiando su caso, se supo que era debido a que, minutos después, llegaba su esposo del trabajo, y, debido a su mala relación y los problemas que tenían, la proximidad de la hora de su llegada le causaba a la señora unos síntomas físicos muy intensos, que no fue capaz de asociar a las causas psicológicas qu elo provocaban.
Otras personas empiezan a sufrir dolores o malestar (involuntarios e inconscientes) cuando se aproxima una discusión o problema que no saben cómo enfrentar, y, de este modo, se libran de afrontarlo, con las pésimas consecuencias sociales y personales que ello conlleva, aparte del malestar físico cada vez que se repite la situación.
No es casualidad que, cuando mejor nos sentimos emocionalmente, más relajados y felices, enfermemos menos y tengamos menos dolores. Yo creo que el bienestar mental antecede al físico, al estar bien por dentro, el cuerpo enferma menos y se recupera mejor.

Las enfermedades psicosomáticas requieren de terapia psicológica para encontrar el origen del conflicto que causa los síntomas físicos. No habría que acudir a más y más especialistas médicos, si no al psicólogo/a, a meditación, o a un/a homeópata, para detectar qué causa el problema y resolver el conflicto de base, lo que traerá consigo la sanación de la enfermedad física.

2 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Curiosamente este tema no esta muy lejos de los que se habla en el libro de la enfermedad como camino en el que bevemente explicare que dice que la enfermedad es un indicador externo de algo interno psicologico que no funciona correctamente. La enfermedad no esta para cortarla de repente, no debemos curar los sintomas, debemos llegar más allá, hasta el fondo de la cuestion que la provoca, solo así tendremos una sanación de aquello que origino esos sintomas externos, que es lo que la medicina alopática se dedica a curar.

Muy buen articulo, sigue asi Marta.
Me tengo que emplear un poco más en el blog, pero estoy inmiscuido en lo de la historia de la Banda de Lugo....... Besos a todos.

mabel dijo...

Hoy justamente soñé con el oficio de las costureras, veía a una, a través de una ventana donde había una luz agradable, cosiendo algunas de sus prendas...Uniendo quizá una tela con otra...eso me trajo a la mente, la importancia de unir, de juntar, de reunir...las partes en un Todo "incomprensible-comprensible".La medicina, debe unirse a la psique y tratar a las personas como un todo.Cada vez siento que esta visión, nos ayudaría más y mejor a descubrir todos o casi todos nuestros "males", que no son tantos como parecen y además se repiten de una manera asombrosa en los seres humanos de todo el planeta.
Una vez le preguntaron al Dalai Lama, ¿porqué siempre tenía esa mirada afable y la sonrisa permanente en la expresión de su cara cuando alguien se acercaba a él? y él amablemente respondio, que ante alguien él ya tiene dos cosas claras, que le infunden confianza, en su relación con el otr@:Una es que esa persona, no quiere sufrir y la otra, que quiere ser feliz...Los médicos, los psicólogos...desde esa union con los otros, deberiamos ejercer nuestra profesión...casi, casi como las costureras.UNIENDO(con cuerpo, con alma, con mente y con espíritu)...ojalá vayamos poe ese camino,querida Marta! Besos,Mabel