viernes, 9 de enero de 2009

LAS FAMILIAS DISFUNCIONALES

Para empezar, ¿qué es una familia disfuncional?
Una familia disfuncional se define como aquella donde el comportamiento inadecuado o inmaduro de uno de los padres inhibe el crecimiento de la individualidad y la capacidad de relacionarse sanamente los miembros de la familia. En consecuencia, toda la familia se ve afectada adversamente aunque sólo un miembro de la familia experimente el problema.
De estos tipos de familias, que son por desgracia muy comunes, suelen provenir los problemas que se tratan en otros artículos del blog: trastornos de personalidad, depresión, baja autoestima... De ahí la importancia de reconocer estos tipos de familia y corregirlos cuando sea posible.

La familia es la estructura fundamental de nuestra
sociedad, es una organización que se rige por reglas tanto explícitas como implícitas, es decir, aquellas que se dan por supuestas y nunca se hablan.
En general, se habla de familias autoritarias, sobreprotectoras, permisivas, centradas en los hijos, inestables y estables.

Vamos a centrarnos en las disfuncionales, las que tienen algún aspecto negativo que afecta a todos los miembros. Tened en cuenta que éstos son rasgos muy generales, no se dan siempre ni todos a la vez. Seguro que podéis asociar cada tipo de familia a una que conocéis o habéis visto.
En la familia autoritaria prima una rigidez para asumir, por parte de los padres, los cambios que experimentan sus hijos. Aunque dejen de ser niños/as, los padres de esta familia los seguirán tratando como cuando eran pequeños. No les gusta admitir cambios, por eso siempre tratan a los hijos/as como a seres desvalidos, igual que cuando eran bebés, pero con normas y exigencias de adulto.
Imponen las normas y no dan razones, exigen que se cumplan y castigan a quienes no lo hagan. Son jefes/as de sus hijos/as, y son jefes/as estrictos y poco cariñosos/as. No dialogan con ellos/as, porque eso les suele incomodar y no saben como hacerlo, ni lo buscan. La comunicación con estos padres es muy deficiente, y las muestras de afecto son pocas, pues no les gusta abrazar, besar o gratificar al hijo/a cuando hace algo bien. Es eltípico padre o madre "sargento", que tod@s hemos visto alguna vez.
No premian las conductas buenas, pero siempre castigan las “malas”. Exigen demasiado a los hijos/as, más de lo que pueden dar. Estos hijos/as serán adultos/as negativoas/as, con mucho autocontrol y autoexigencia, nunca están satisfechos con loq ue hacen, y, en general, pueden ser fríos y poco alegres, pero más bien estables emocionalmente y responsables.

Las familias sobreprotectoras, como su nombre indica, tienen una fuerte preocupación por proteger a sus hijos, pero lo hacen de forma desproporcionada.
Los padres retardan la madurez de sus hijos, no les permiten desarrollarse, ni por supuesto su independencia. Si el hijo/a desea independizarse, lo ven como una amenaza y hacen lo posible por evitarlo, desean estar siempre cerca para evitar que se enfrente a los problemas solo/a. Desean considerarse imprescindibles en la vida del hijo/a, y centran sus intereses y energías en ello, descuidando su propia vida personal y su independencia como personas adultas.
Además crean una idea pesimista de la evolución normal, es decir, dan por hecho que sus hijos no saben ganarse la vida, que no saben defenderse por si solos…
Las repercusiones de todas estas cosas dan un resultado nefasto para los hijos, que presentan un infantilismo en su personalidad y se muestran poco capaces de portarse como adultos/as a nivel emocional, laboral... También se frustran enseguida, tienen incapacidad para perseverar en los proyectos y se rinden fácilmente (dejan pronto los estudios o cambian frecuentemente de trabajo , pareja o amigos/as), pueden ser irresponsables (pues han aprendido a delagar siempre los problemas en el padre o madre) e inseguros/as.

La familia permisiva se diferencia de las demás por la pérdida de roles, es decir, los padres no quieren caer en autoritarismo y como son incapaces de disciplinar a los hijos/as, éstos terminan por hacer lo que quieran, sin control alguno.
En definitiva los roles de padres e hijos se pierden hasta tal punto que incluso parece que los hijos mandan más que los padres, e incluso se dan caso en el que no se atreven a decir nada por si acaso el hijo se enfada. Los padres han delegado el control en un ser incapaz de ejercerlo, un niño/a. Es un tipo bastante común hoy en día. El hijo/a suele volverse caprichoso, violento/a y genera resentimiento hacia sus padres por no imponerle límites y normas. Suelen ser irresponsables, no perseveran ni se esfuerzan y pueden ser adultos/as muy desorientados/as e inestables emocionalmente.
Hay otro tipo de familia que se caracteriza por que los progenitores siempre meten a los hijos por medio, algo así como que los hijos son la pieza clave de la familia. se centran en ellos, ni siquiera hablan de la pareja, siempre lo sustituyen por los niños.
Esto es debido a que lo utilizan como un método de defensa, es decir, como no saben enfrentarse a sus propios conflictos sacan temas sobre sus hijos, como si ese fuera su único tema de conversación. Lo que se busca es la compañía de los hijos, de esto depende su satisfacción personal. Viven exclusivamente para sus hijos.
Dentro de la familia inestable se puede ver que no llega a ser una familia unida, los padres no tienen metas comunes y eso les lleva al problema de no saber escoger cómo y cuáles son los principios que quieren inculcar a sus hijos, cuál es el tipo de mundo que quieren que aprendan sus hijos, se presenta una ambiente de inestabilidad que hace que los hijos crezcan el ese ámbito con una personalidad marcada por la inseguridad, la desconfianza, con una imposibilidad afectiva que cuando crecen los forma como adultos incapaces de comunicar sus necesidades, frustrados, con grandes sentimientos de culpa por no ser capaces de exteriorizar sus sentimientos.

Un último tipo, que me ha hecho gracia.
Desde hace unos años se habla de los "padres helicóptero", que son los que tienden a sobrevolar a sus hijos/as.
No siempre es algo negativo. Depende del helicóptero que seas.
Cary Anderson, doctora en Educación de la Universidad Saint Joseph de Filadelfia, dice que la paternidad helicóptero va más allá de las historias de los padres que discuten con los profesores sobre las notas, o que llaman a posibles jefes para convencerles para que contraten a sus jóvenes adultos. «Los padres helicóptero están profundamente dedicados a sus niños», dice Anderson. «En mi experiencia, esta dedicación se manifiesta de tres formas diferentes»:
El helicóptero de combate: este tipo de padre se lanza en picado y lucha por sus jóvenes. Es normalmente el padre helicóptero que los administradores y empleados de la escuela encuentran de menor ayuda. Se puede llegar a extralimitar en su función de defender al hijo/a, justificando incluso sus malas conductas y enfrentándose al mundo entero (que piensa que es malvado y está en contra del hijo/a) para defenderlo/a.
El helicóptero de tráfico: este padre proporciona guías a sus jóvenes, y les ayuda a tomar las decisiones apropiadas a lo largo de sus vidas. La diferencia entre este helicóptero y el helicóptero de combate es que el helicóptero de tráfico finalmente permite al hijo/a seguir su propio camino.
El helicóptero de rescate: La función de este tipo de padre es sacar a sus jóvenes de la situación de crisis y llevarlos a lugar seguro, o proporcionarles suministros para que vuelvan a ponerse en pie. Es quizás el que más se mantiene al margen, pero a la vez cerca y proporcionando ayuda, es el que mejor contribuye al desarrollo del hijo/a.

5 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Seguro que todos conocemos a alguien que encaja en estos tipos e incluso nosotros mismos encajamos en algun grupo.

Muy interesante, para que luego digan que la psicologia no vale para nada....

besos¡¡¡¡¡

Sergio Prieto dijo...

A psicoloxía claro que serve para moito, e cada vez estou entendendo mellor o consello que me deches, Marta, de facer algunha materia de psicoloxía, e gracias por el.
O que pasa é que non interesa que se pense en que os problemas teñen solución porque así sempre levan beneficios os de sempre (xa vedes que de momento non consigo saír da óptica pesimista, espero que pouco a pouco o consiga). Moitos saúdos a tod@s!!

Marta dijo...

Buenas,chicos.

Gracias por el comentario, Efra.

Está bien que pienses en hacer una asignatura, Sergio. La verdad es que creo que todo el mundo debería hacer algún cursillo de psicología básica, ir a talleres o cursos de padres o de pareja,o leer sobre temas psicológicos que les interesen, porque la psicología es algo que nos afecta a tod@s, y puede resultar muy útil intentar entender ciertos mecanismos, procesos y conductas que nos hacen la vida algo más complicada de lo que debería ser y que se pueden cambiar de forma relativamente sencilla.

En cuanto a la óptica pesimista, tod@s caemos en ella alguna vez (posiblemente por conductas adquiridas desde la infancia), pero poca gente hace lo que tú, admitirlo e intentar cambiarlo. Con esa actitud, es cuestión de poco tiempo que lo superes.

Es que a veces nos cuesta ver las cosas positivas del mundo y de nosotr@s,valoralas, y quitar importancia a las negativas, sobre todo a las que no podemos arreglar, y eso nos causa frustración y mucho malestar.
El mundo es como es, l@s demás son como son, y nosotr@s solo podemos cambiar nuestra forma de movernos por el mundo y con l@s demás, lo que ya es bastante...

No debemos caer (y yo caigo la primera) en intentar decidir y controlar como sería un mundo ideal, porque es un imposible, y además nos causa una fuerte ansiedad. Hay que echarle más humor a todo,quitar hierro y reírnos de lo que nos hace sentir mal y no hay forma de cambiar. Lo que tiene arreglo, arreglémoslo, y lo que no, dejémoslo estar, pensemos en ello dándole una importancia relativa y aprendamos de ello. La mente solo le da importancia a lo que decide nuestar voluntad, y afortunadamente la voluntad la controlamos nosotr@s. Así que tengamos voluntad por pensar de forma más positiva, y dedicar más tiempo a pensar en lo bueno que en lo malo. Luego empezará a llenarse nuestra mente de pensamientos positivos y vaciarse de los negativos, y eso nos hará sentir más relajados y felices.


Un beso!

mabel dijo...

Que bueno,Marta!
La figura de los padres que "sobrevuelan" me ha encantado y como no, la que se refiere a la de los "helicópteros de rescate".
El espacio familiar es el "germen" de todo, porqué nos toca una familia y no otra?qué me hará evolucionar como persona?qué clase de vínculos establezco y porqué?hay suficiente amor-nutrición?hay expansión?...millones de respuestas posibles...tantas como seres...y familias!!
Besos
Mabel

Marta dijo...

Hola Mabel!
;-) lo de los helicópteros si que es bueno, lo encontré en un artículo de psicología y me encantó.

Lo de la familia, estoy totalmente de acuerdo contigo, es un tema importantísimo, porque es la base psicológica, educacional y emocional de la persona, y por lo tanto de la sociedad. Y a veces no se le da tanta importancia como merece.

Y cuando, por ejemplo, nos toca una familia que parece un desastre, tenemos que intentar, como de todo, sacar conocimientos y lecciones de vida. Se puede aprender muchísimo de lo malo, si se está dispuest@ a hacerlo (y muchas veces cuesta un gran esfuerzo).
A veces, viendo lo que unos padres no deberían hacer, aprendemos más que si viéramos lo que es correcto hacer.
Eso puede tener una utilidad, en lugar de verse solo como una gran desgracia sin solución y quejarse de lo mala que es una familia.

Observando a una familia sobreprotectora, por ejemplo,y sus consecuencias en l@s hij@s, sabremos reconocer más fácilmente si estamos teniendo ese comportamiento nosotr@s con nuestr@s hij@s o con alguna otra persona, y así podremos corregirlo y evitarlo en un futuro, para no causar esas mismas consecuencias negativas en ell@s.
Podemos aprender así a ser mejores padres/madres y personas.

Y otra cosa, aunque es muy negativo ejercer la educación de alguna de estas formas, cada familia es un mundo, y la mayoría de estos padres y madres "disfuncionales" actúan así de manera involuntaria y sin maldad. Solamente intentan ser padres y madres lo mejor que pueden, y no hay que culparles por no ser capaces de hacerlo de la mejor manera posible. Es mejor ser comprensiv@s y respetuos@s con ell@s, e intentar ayudarles a mejorar; pero partir de la crítica y la descalificación no sería un buen comienzo, ni con l@s pacientes ni con la propia familia.

Un saludo!