viernes, 6 de febrero de 2009

Discurso de Gervasio Sánchez


Un bravo por alguien que dice las cosas con buenas maneras que es como más duele:

Discurso pronunciado por Gervasio Sánchez (periodista y fotógrafo) durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo.

En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varias ministras y ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. …......


Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

1 comentario:

Millan Fernandez dijo...

Un aplauso para este señor. Dice as cousas tal como son. Calquera pode estar dacordo. O unico pero é que ás veces, a forza do realismo imponse, e non é de todo doado ser consecuente ó cen por cen.

Quero dicir con esto que é certo que non vale de moito falar de paz e vender armas. Invalidase a mensaxe por sí mesma.

Pero hai que dicir que tampouco é doado selo Presidente do Goberno dun país asediado por unha crise económica que o invade todo e de repente, cortalo suministro(negocio-comercio-diplomacia) de armas (de calquer tipo, pois dentro desta categoría caben ferramentas que non sólo teñen como función matar, senón simplemente utensilios para barcos, avións, vixiancia, mil cousas......)....se fixera iso, moitos dos que falan desa contradicción caerían tamén nela pois dirían que a decisión perxudicarían excepcionalmente a un sector económicamente potente, afectando a postos de traballo, etc, etc, etc.....

Só decir que estou perfectamente dacordo co bon de Gervasio, pero a puta realidade e máis dura ás veces, e impónse.

O que cabería esperar é que moitos dos políticos falasen con claridade e espuxeran os pros e contras dunha ou outra decisión e os cidadáns, de maneira participativa puideran ter a posibilidade de decantarse pola ética ou pola ética do económico.

Un saudo a Efra e a Marta e noraboa polo cambio de imaxe. Gustame moito.