martes, 3 de febrero de 2009

La Danza Oriental

El origen exacto de esta forma de baile es motivo de constante debate entre quienes se interesan por esta danza.

Estas son algunas de las teorías existentes: que desciende de las danzas del antiguo Egipto, que procede de un baile de tipo religioso que practicaban antiguamente las sacerdotisas de los templos, que se habría extendido gracias a las migraciones de los pueblos gitanos y de grupos similares, de origen hindú...

Una teoría aceptada es la primera, y el principal apoyo de esta teoría tiene su explicación en las semejanzas entre las poses del arte egipcio y los movimientos del baile en su vertiente moderna.

Históricamente, en la mayoría de los bailes vinculados a la danza oriental había separación de sexos; los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres. Hay pocas muestras de baile mixto. Hoy en día, la separación de sexos no se practica de forma tan estricta en las zonas urbanas y en ocasiones tanto hombres como mujeres salen y bailan en reuniones sociales de tipo mixto con amigos íntimos.

A pesar de que, como tantas otras cosas, se ha frivolizado mucho con la danza del vientre en esta sociedad, considerándose a veces como un simple baile erótico o un espectáculo provocativo (yo misma tenía esa idea hasta hace poco, hasta que empecé a conocerla y más tarde a aprenderla) me gustaría transmitiros que va mucho más allá de eso, y que cumple funciones más profundas, e incluso místicas, de conexión con la madre tierra.

La atención en este baile se centra principalmente en la cadera y el vientre, alternando movimientos rápidos y lentos y se enfatiza en los músculos abdominales, con movimientos de pecho y hombros así como con brazos serpenteantes. Los movimientos ondulatorios, rotativos, que por lo general son lentos simbolizan la tristeza, en cambio con los movimientos rápidos, golpes y vibraciones la bailarina expresa alegría. Todos los movimientos de esta danza se relacionan con la naturaleza, por ejemplo, las plantas de los pies se apoyan bien sobre el suelo, esto simboliza la tierra, o también cuando la bailarina extiende sus brazos siempre forman una semi U y nunca están caídos, esto simboliza a las aves.A lo largo de los años, se han ido incluyendo algunos elementos tradicionales para "adornar" este tipo de baile, como por ejemplo: velos, sable,, bastón, velas, crótalos, alas de Isis etc. Aunque esta danza suele ser femenina, también hay bailarines varones.

El atuendo con el que se suele asociar este baile se llama bedlah en árabe, que significa "uniforme" y lo adoptaron los bailarines de Egipto en la década de 1930, desde donde se extendió a otros países de la zona. Consiste principalmente en un top ajustado (normalmente adornado con cuentas o monedas), un cinturón ajustado a la cadera (también con monedas o cuentas) y pantalones y/o faldas tipo harén, que pueden ser lisas, a capas, etc.


Los beneficios de la danza oriental son tanto físicos como mentales. El baile es un buen ejercicio cardiovascular, ayuda a mejorar tanto la flexibilidad como la fuerza. Se centra principalmente en los músculos del torso, si bien también mejora la fuerza en las piernas.
Muchos estilos de baile hacen hincapié en trabajar de forma aislada los músculos, enseñando a mover varios músculos o grupos musculares de forma independiente.
Las rutinas que incorporan el velo también fortalecen los brazos, los hombros y el tronco superior en general, mientras que los crótalos aumentan la fuerza de los dedos, trabajándolos uno a uno.

La danza oriental es apropiada para todas las edades y para personas de cualquier constitución, siendo el bailarín quien controla el nivel de exigencia física. Para muchos de sus defensores es beneficiosa para la mente, ya que fomenta la autoestima, mejora el grado de bienestar de quienes disfrutan practicándola regularmente.

Algunos médicos lo recomiendan a sus pacientes para recuperarse del parto, así como preparación para el mismo, ya que los movimientos fortalecen y aportan tono muscular a la zona pélvica.

Al tratarse de un entrenamiento cardiovascular completo y fortalecer los músculos abdominales, está ganando popularidad entre hombres y mujeres que desean perder peso, ganar flexibilidad y firmeza y perder barriga de forma rápida. Una sesión intensa de sesenta minutos puede quemar alrededor de 330 calorías.

Personalmente, yo no puedo evitar recomendársela a todo el mundo, o la danza oriental o cualquier otro tipo de baile, porque estoy descubriuendo que ciertamente aporta muchos beneficios físicos y mentales, mueve la energía del cuerpo, mejora mucho el humor si tienes un mal día, y te hace sentir muy bien.

Feliz semana!

1 comentario:

Efraím Díaz dijo...

Se te nota cada vez que vuelves de clases de Danza que vuelves toda contenta y eso que a veces da pereza ir pero cuando vuelves vienes toda contenta y te sientes mejor que antes de ir. Un besito.