jueves, 9 de abril de 2009

De la A a la Z


En España hemos pasado de la A a la Z. Me refiero a Aznar y Zapatero, al principio parecía que eran polos opuestos, pero a medida que el poder los corrompió a ambos, se van pareciendo un poquito más y los polos opuestos se han empezado a tocar y a ser iguales. Para los que piensan de una forma lineal, la A y la Z siguen estando igual de lejos, pero para los que pensamos de forma circular, la Z está pegada a la A, muy juntas, rozándose.

Me da pena que ahora sea un orgullo para España, enviar soldados a la misma guerra que la de Irak, apoyar al presidente de los E.E.U.U de América apenas después de 3 meses de su toma de posesión, que se le de el visto bueno a una ocupación de un país que ya no llora de tantos golpes que le han dado, todo fruto de un acto “terrorista” de dudosa autoría y existencia.

Me da pena que ahora no haya el mismo rigor, severidad, justicia, objetividad para valorar los actos de los dirigentes mundiales y en especial al de nuestro país, ¿es que no nos damos cuenta que volvemos a ser sirvientes de Estados Unidos?, ¿es que no está claro que Afganistán es la misma guerra que la de Irak?...

Es triste y también me da pena, aunque en ocasiones ya me da asco, que los medios de comunicación y los analistas políticos tengan una postura tan servicial hacia lo que está haciendo nuestro gobierno, que es lo mismo que hizo el gobierno de Aznar. No solo en este tema de la guerra de Irak, sino también en temas de trabajo, justicia, economía, no sé donde están ahora tantas asociaciones que antes hacían huelgas y manifestaciones, han desaparecido, a veces me pregunto si alguien las habrá comprado o hecho algún favor.

No hay opiniones objetivas, opiniones más centradas, opiniones que no estén focalizadas en una ideología, que no estén cegadas por intereses partidistas, por favor; más rigor, necesitamos y queremos lo imparcial, lo claro y justo. Es casi imposible ser completamente imparcial, lo que si se puede hacer es rozar el centro incluso desviarse en ocasiones hacia el otro lado, creo que bastaría con desarrollar, aunque solo fuera un poco, la asertividad y la empatía.

1 comentario:

Marta dijo...

Estoy de acuerdo contigo.
Lo malo de pertenecer a un partido político es que tienes que perder tu libre pensamiento en favor de la opinión que tenga el grupo, ya que éstos no aceptan voces discrepantes.
Así es como se pierde la objetividad, y, desgraciadamente, tienes que estar de acuerdo con cosas que crituicarías si las hiciese el partido contrario, pero cuando las hace el tuyo debes dar la razón...