martes, 21 de abril de 2009

Los peligros del pensamiento grupal

El llamado pensamiento grupal o groupthinking fue descrito por Janis, profesor de la Universidad de Yale, para analizar por qué el gobierno Norteamericano había cometido una serie de errores estratégicos de gran importancia en la Guerra de Vietnam, que aparentemente eran sencillos de evitar..

Una matización antes de seguir, que creo que es importante: el trabajo en grupo es muy beneficioso en muchos casos, pero lo que trataré en este artículo es lo malo que puede resultar en determinados grupos muy cerrados y que algún@s autor@s definen como sectarios, como partidos políticos, gobiernos, religiones, bandas, equipos deportivos…

El pensamiento grupal se alcanza cuando todos piensan de la misma manera, y nadie propone alternativas. El pensamiento grupal se da en equipos muy cohesionados, sobre todo si tienen un ideal común que les lleva a creer que su verdad es la única válida en el mundo. Dentro de estos grupos, nadie discrepa, nadie propone otras alternativas al líder, porque se supone que eso atenta contra el grupo. Así, el individuo va perdiendo su pensamiento autónomo y sus propias tendencias e ideas en aras del beneficio del grupo, con las consecuencias que esto conlleva de disolución de identidad en la de un grupo de gente.

Un resumen de los ocho síntomas del “groupthink” (pensamiento de grupo) que describe Janis en su trabajo se presentan a continuación:

  1. Ilusión de Invulnerabilidad. Los miembros del grupo sienten una superioridad intelectual por sus éxitos anteriores, con un sentimiento de seguridad que los lleva a ignorar situaciones de peligro, y a sobrevalorar sus posibilidades. Se creen mejor que los demás, y están convencidos de que nada puede dañarles.
  2. Racionalización. Los miembros del grupo “racionalizan” las amenazas a sus planes e ideas para propiciar un consenso.
  3. Ilusión de moralidad. Creencia fuerte en la moralidad de sus miembros y, por tanto, en la imposibilidad de que tomen malas decisiones. Esto inclina a sus miembros a ignorar las consecuencias éticas y morales de sus decisiones. Tienden a creer que sus acciones son moralmente correctas, por supuesto, las de grupos contrarios son completamente erróneas e inmorales.
  4. Estereotipos compartidos. Desestiman información que no coincida con sus criterios desacreditándose la fuente. Cuando la información que les llega no coincide con sus creencias, simplemente la tachan de falsa o tendenciosa, y la ignoran, con lo cual pierden una gran cantidad de información valiosa por no querer creerla, lo que ayuda a que sus decisiones sean sesgadas y erróneas en ocasiones.
  5. Presiones directas. Se aplican sanciones de algún tipo (críticas, cuestionamientos de autoridad, otras) a los miembros que expresen dudas o reclamen la validación de argumentos que apoyen alternativas diferentes a los favorecidos por la mayoría. Así mantienen la cohesión, a base de forzar un pensamiento único totalitario, que castiga a los que opinan diferente, incluso dentro del grupo.
  6. Autocensura. Los miembros tratan de evitar desviarse de lo que parece ser el consenso del grupo, silencian sus dudas, minimizan la importancia de sus discrepancias y evitan confrontaciones.
  7. Ilusión de unanimidad. Concluyen que se ha llegado a la unanimidad cuando la mayoría de los que intervinieron favorecen una alternativa. Este síntoma está influído por lo que Janis llama la “autocensura”. Asumen que los que mantienen silencio están totalmente de acuerdo.
  1. “Cuidado” del pensamiento. Protegen al líder y a algunos de sus miembros de información adversa que pueda romper la complacencia a la que han arribado. Ésto conlleva una nueva pérdida de información útil para la toma de decisiones.


Una de las consecuencias de este tipo de actuaciones es que se eliminan las alternativas, se ignora a los expertos que opinen lo contrario y se acaba con otra forma diferente y enriquecedora de entender la información. O, como dijo Albrecht:

“Cuando se reúne un grupo de personas inteligentes en una organización, se sienten invulnerables y tienden a la estupidez colectiva”..-Karl Albrecht.

4 comentarios:

Sergio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio dijo...

O de que o traballo en grupo pode ser beneficioso cando se traballa con apertura de miras é algo que veño comprobando desde hai cinco anos coa xente da miña clase. Pero, por desgracia, esa é a exepción e non a regra, pois a represión do pensamento creativo está á orde do día en moitos ámbitos nos que todo se formula en forma de dogma, e os exemplos máis claros son a igrexa e os partidos políticos, que nos teñen dado, e nos darán, moitos exemplos de incoherencia na exposición dos seus postulados.

Marta dijo...

Estou dacordo nos dous exemplos que das, para min tamén son os máis significativos.
Resúltame graciosa a sección dun programa na que se lles expoñía a militantes dun partido político propostas do partido contrario, pero facéndolles crer que eran do seu propio partido, e logo facían á inversa cos do outro partido.
E tod@s consideraban as propostas moi boas cando pensaban que eran do seu partido. Pero cando se lles presenta coma de outro, a opinión era a contraria...
Un exemplo magnífico de que moita xente delega o seu propio pensamento e opinión na do seu grupo de referencia, abandonando o pensamento autónomo e obxectivo.

Un saúdo!

Efraím Díaz dijo...

EL trabajo colectivo es muy beneficioso, aprendes muchas cosas, aprendes a respetar, a no ser tan cerrado. Como bien dices Sergio se pierde un poco la creatividad, la chispa solitaria que pueda tener cada miembro.

Y como bien dices Marta, en grupo se pierde un poco de autonomía, o mucha en algunos casos, esto para mi es como renunciar a un derecho fundamental de la persona. Siempre he sido más de trabajar solo y con ayudas o consejos esporádicos de otras personas, pero masticar un proyecto entero en grupo, es complicado y lleva muchísimo más tiempo.

UN saludo.