lunes, 6 de julio de 2009

Animales y radiestesia, la sensibilidad de los animales


Aun hoy, ciertas tribus nómades del Medio Oriente instalan su campamento, al atardecer, allí donde los animales se tumban a descansar. Ellos están conscientes de que los animales son muy sensibles a las energías telúricas y buscan los mejores sitios.

Todo ser vivo tiene la sensibilidad para captar esas energías telúricas que pueden hacer bien o mal para la salud. Hay diversos estudios en Europa y Estados Unidos que indican que las radiaciones producidas por alteraciones geológicas, cruces o napas de agua subterráneas pueden producir cáncer, especialmente al hígado y al páncreas, reumatismo, epilepsia u otras enfermedades, especialmente en aquellas personas que duermen sobre esos lugares radiados.

Los animales y las plantas nos sirven para saber que lugares son buenos o malos para la salud. Se ha verificado que a ciertos animales las radiaciones negativas les resultan molestas y las esquivan, como es el caso del perro, del ganado equino, bovino, ovino, caprino, de las aves de corral y de pequeños roedores, estos últimos muy utilizados en estudios biológicos con este fin.

En una investigación realizada en Suiza, que tuvo cinco años de duración y utilizando en total 24.000 ratones, se estudió el comportamiento de éstos en zonas telúricas malsanas, demostrando la aparición de síndromes múltiples de neurosis, además de una ostensible reducción de la fertilidad con respecto a roedores libres de esas energías.

En cambio, el gato, ciertas variedades de hormigas, las lechuzas y las abejas, entre varias otras especies, sienten agrado por esas radiaciones "fuertes" y se ubican con preferencia en estas zonas. En Alemania, por ejemplo, numerosos apicultores instalan sus colmenas sobre franjas que emiten radiaciones negativas, asegurando que allí se obtiene mayor abundancia de miel y de mejor calidad.

3 comentarios:

Nuria dijo...

Muy interesante, no sabía lo los animales de las tribus nómadas, pero tiene su lógica.

A veces lo que nos parecen comportamientos extraños de los animales, son reacciones a fenómenos o situaciones que los humanos no nos detenemos a observar o no percibimos.

El caso de los terremotos por ejemplo es muy conocido.
Creo que podríamos aprender mucho de los comportamientos de os animales, sin duda.

Bicos

Efraím Díaz dijo...

Si, la verdad abría que aprender mucho de los animales y de l@s bebés...

Un saludo.

Marta dijo...

Sí que es interesante, no sabía que había animales a los que les atraen y otros a los que les repelen...
Un beso