sábado, 15 de agosto de 2009

Aproximación a la inteligencia emocional

Se puede definir como la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos.
Su "descubridor" es Daniel Goleman, que, con su célebre libro: Emotional Intelligence, publicado en 1995, popularizó el término.
Él dice que la inteligencia emocional se puede organizar en cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.

En la sociedad actual, las tensiones cotidianas, la enorme competencia en el terreno individual, laboral y social, las presiones profesionales, la exigencia de un constante perfeccionamiento personal e incluso la permanente búsqueda de la felicidad con los que nos rodean (pareja, amigos, compañeros, vecinos) provocan situaciones que pueden alterar el estado emocional de las personas consideradas “normales”, llegando incluso a caer en situaciones límite, obviamente no deseadas, en las que el individuo es incapaz de controlar sus emociones, porque exceden de su inteligencia práctica y racional.

¿Cómo saber si debemos mejorar nuestras competencias emocionales?

Algunas características de las personas con buena inteligencia emocional son:
  • Expresa emociones clara y directamente, comenzando con un: “Yo me siento…”. Ejemplo “Me siento celoso” en vez de: “Me haces sentir celoso”
  • No siente miedo de expresar sus emociones y sentimientos
  • No se deja dominar ni bloquear por emociones negativas como: miedo, preocupación, angustia, frustración, desesperanza, desilusión, victimización etc.
  • Posee un autoconcepto claro y congruente a la realidad,evita a toda costa a personas que lo invalidan como ser humano o que invalidan sus emociones o no las respetan.
  • Es capaz de leer el lenguaje corporal
  • Sabe interpretar el mensaje de sus emociones
  • Puede poner en equilibrio los pensamientos, las emociones y la realidad
  • Actúa por deseo y convicción propia, no por obligación, fuerza o presión de grupo
  • Es independiente y se apega a sus propios valores morales
  • Esta motivado intrínsecamente (por si mismo)
  • Sabe salir adelante de un fracaso y aprender de sus errores
  • Esta interesado en los sentimientos de las personas
  • No le es difícil hablar de sentimientos y emociones.Ejemplo:“¿Cómo te sentirías si hiciera, si yo fuera a…..”?
  • Es capaz de identificar varias emociones a la vez y darles un manejo adecuado

Un ejemplo del enfado: Imaginemos que estamos en el metro y un sujeto nos empuja y nos pisa, y no nos pide disculpas por ello. Nuestro pensamiento reflejo podría ser: “maldito mal nacido…”, pero depende de que ese pensamiento de rabia inicial vaya seguido de otros pensamientos de irritación y venganza que provoquen reacciones físicas como apretar las manos, tensión de los músculos del rostro, aceleración de los latidos del corazón, nos sentimos a punto de explotar y proyectar toda nuestra rabia sobre el sujeto que nos pisó.

No se trata de un grado de enfado proporcionado, ya que si lo vemos desde otro punto de vista más empático, no sabemos qué circunstancias deben concurrir en ese momento para que el sujeto tuviera ese comportamiento, ya que podría tener un problema personal grave que le mantiene absorto, o cualquier otra circunstancia que desconocemos. Visto desde esta otra perspectiva cambiaría un poco nuestra forma de enfado. Evitaríamos, al menos, los pensamientos obsesivos que son como una espiral que va aumentando la ira.

Esta dinámica del pensamiento se pone en funcionamiento cuando alguien se irrita. La escalada del enfado entre las personas se produce por un incremento en las provocaciones, y cada una de ellas suscita una reacción de excitación mucho más intensa que la del comienzo. En este momento, tanto una como la otra persona se cierra a todo razonamiento, los pensamientos giran entorno a la venganza y la represalia por las ofensas recibidas.

La mejor forma de quitarle fuerza al enfado es prestar atención y darnos cuenta de los pensamientos que desencadenan la primera descarga de enojo. Entonces, es conveniente pararnos (si hace falta nos ponemos a contar hasta 10) y utilizar nuestra inteligencia para poder comprender la situación, viéndola concierta distancia.

Por lo tanto, al ejercitar la inteligencia emocional, conseguiremos, entre otras cosas:

  • Ser personas positivas. De nada ayuda tener metas sin la confianza de que podemos logralas. Una persona negativa siempre encontrará razones para no tener éxito.

  • Reconocer los propios sentimientos. Recordemos que saber en todo momento cual es exactamento nuestro sentir es la base de la inteligencia emocional. Reconociendo estas emociones podemos guiar nuestros movimientos.

  • Empatía (entender los sentimientos de los otros) . La inteligencia emocional involucra el manejo de sentimientos, propios y ajenos, para saber manejar las situaciones. Si no aplicamos la empatía , no podemos reconocer las emociones de las otras personas.

  • Saber dar y recibir. Es importantísimo saber que también hay que dar. Evitar el egoismo ayuda en la solución de conflictos.

  • Ser capaz de expresar los sentimientos positivos como los negativos.

  • Ser capaz también de controlar estos sentimientos. Esto es fundamental. De nada sirve saber lo que sentimos, si no logramos controlarlos.

  • Tener valores alternativos. Hay que recordar que los animales también tienen inteligencia emocional. Los delfines tienen incluso inteligencia cognoscitiva. Son los valores lo que separa a los hombres de los animales.

  • Perseverancia. Superación de las dificultades y de las frustraciones.
  • Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

1 comentario:

Efraím Díaz dijo...

Esta entrada esta muy bien y este tipo de cosas se deberían enseñar a muchas personas en el mundo.

Un beso y gracias por hacernos más conscientes de este tipo de inteligencia.