viernes, 21 de agosto de 2009

FILOSOFÍA SLOW

A veces, cuando un modelo de vida se hace insostenible en una sociedad, aparecen grupos de personas inconformistas que empiezan a creer y a crear una nueva corriente que viene a tratar de sustituir la anterior. Y, aunque la mayoría sigue anclada a las viejas costumbres, los/as emprendedores/as se adhieren al nuevo modelo que cubre mejor sus expectativas de vida. Eso ocurre con el movimiento slow (lento).
Esta filosofía se opone radicalmente a las prisas, el estrés, las exigencias desmesuradas que se nos imponen a diario en todos los ámbitos. Hay que hacerlo todo rápido, y cuantas más cosas se hagan, mejor. ¿Nos lo exige realmente la sociedad o nos lo autoimponemos? En todo caso, no es aconsejable para la salud ni la felicidad, y así nació en Italia este movimiento en 1989, cuando un periodista se rebeló contra la apertura de una hamburguesería.


Más de la mitad de las ciudades “slow” están en Italia, y en España, siete localidades se han unido a este movimiento: Begur, Palafrugel, Bigastro, Mungia, Rubielos de Mora, Pals y Lekeitio. Todas ellas tienen en común unas características que (me) da envidia leer : una vida relajada, no superan los 50.000 habitantes, cumplen una serie de requisitos de calidad medioambiental y urbanística, y apuestan por el comercio local.


La filosofía slow se aplica a todos los ámbitos de la vida y, aunque no se pueda vivir en una de estas ciudades, cada cual puede vivir según sus “normas” (hay que decir que no está organizada ni dirigida por ninguna asociación, es simplemente una nueva manera de vivir, y eso a mi entender es muy positivo, porque evita manipulaciones e intervenciones interesadas, ya que nadie controla este movimiento ni se beneficia de él, más que quienes lo practican):


• Si el exceso de actividad te agota, procura realizar actividades relajantes, que fomenten la pausa y la reflexión. Al principio cuesta cambiar de ritmo, por inercia, pero hacer actividades que nos hagan no pensar y nos diviertan y relajen es una riqueza para nuestra salud y nuestro ánimo.

• No hagas todo con prisa. Párate a pensar, dudar o reflexionar. Hacemos montones de cosas por rutina, incluso nos da miedo parar, pero en el silencio es donde habla la voz interior, donde se cambia el hacer por el ser, y nos damos cuenta de muchas cosas que no vemos por estar siempre ataread@s.

• Adopta el espíritu de la “slow food”: recupera las comidas a ritmo relajado, sin televisión, en compañía de otras personas o saboreando lo que comes sin hacer nada más. También se aplica a otras facetas de la vida: el ocio, el trabajo, el sexo, cualquier tarea que se haga con calma y saboreándola, se disfruta más y no nos deja la impresión de urgencia y ansiedad que queda cuando hacemos todo deprisa y pensando e qué vamos a hacer luego.

• No somos máquinas. Descubre cuál es tu ritmo y trabaja a un ritmo constante, pero flexible. Tómate tu tiempo para pensar, organizar, responder. No te obligues a hacerlo todo y además deprisa. Los partidarios de esta filosofía aseguran que una actitud lenta en el entorno profesional no es sinónimo de falta de productividad, sino de un trabajo de mayor calidad. Un planteamiento que consigue más rigor en los detalles, más exigente y minucioso. (Hoy mismo una compañera me comentaba que por hacer un trámite con prisas, se olvidó de incluir un dato en el papeleo, y ahora debe repetirlo, o sea que le llevará mucho más tiempo que si lo hubiera hecho con calma desde el principio. Esto creo que nos pasa bastante a menudo a tod@s...)

• Si vives muy deprisa, es posible que vivas más en tu cabeza que en la realidad. Sal de ahí, recuperando un ritmo más natural: haz ejercicio, pasea, contempla la naturaleza, ríete, juega con tus hijos (o con tu pareja o amigos/as), y olvida el reloj en los ratos de ocio. Vive fuera y vive más. Empieza a hacer cosas que te apetecen de verdad y nunca haces: aprende un deporte, empieza una colección, aprende a bailar, ve a un taller de manualidades, escribe historias, aprende a restaurar muebles o a hacer bolsos con trozos de tela...

Como veis, esta filosofía reivindica una nueva escala de valores. Lucha contra los atascos, las prisas, el ruido, el estrés, el consumo rápido, las urgencias y la impaciencia.
Sus principales señas de identidad son “la biodiversidad, la reivindicación de las culturas locales y un empleo inteligente de la tecnología”, para alcanzar aquel dicho de que no hay que llegar primero, sino saber llegar. ¿Dónde se llega hoy en día con tantas prisas? ¿A dónde llega la gente que más ansiosa vive?

Yo creo que no hay que llegar a ningún lugar más, y no hay que correr más. Solo tenemos que aprender a disfrutar el momento y hacerlo lentamente: delante del ordenador, en el sofá, en un paseo por el campo, en una cafetería, pelando patatas para hacer la comida, leyendo en la cama, sentado/a en un portal esperando a alguien, conduciendo hacia casa, recordando viejos tiempos en un banco del parque... En cualquier lugar en el que estés ahora mismo.

3 comentarios:

mabel dijo...

Slow!...slow!...que bueno! me gusta ese movimiento y me parece curioso que haya sorgido en italia...que guai!...yo estoy por la labor de sumarme a ese carro y dar slow en lo que hago...slow! y suavidad...,cuidado..., ternura...,dulzura...,afecto...,sonrisas, ... amor...BESOS
Mabel

Marta dijo...

A mi tambien me pareció curioso que surgiera allí, pero la verdad es que en los pueblos de Italia me da la impresión de quela gente vive con un ritmo bastante pausado y relajado...

A mi me llamó mucho la atención este movimiento, intentaré vivir más de esta manera(hace años lo hacía bastante, sin problema, pero al entrar en el mundo laboral y "adulto" me aceleré inconscientemente).
Creo que es beneficioso y ayuda a conectarse con el fluír natural de la vida y del mundo, que tienen sus ritmos propios y pausados.


Besos!

Efraím Díaz dijo...

Personalmente creo que es bueno ir slow algo casi imposible hace 3 años o 4 para mí. De todas formas creo que Marta y Mabel, cualquiera de las dos teneis mucho menos que mejorar que yo.

Creo que he mejorado, incluso a veces demasiado, ahora mismo estoy preparando precisamente un concierto, slow...

Tanto en su música como en la forma de estudiar esa música lo cual vá a oirse en el resultado final.

También llegó a mis manos un librito de E Tolle, El pode del ahora. Creo que ese libro ayuda a ir slow, aunque no sea sobre ese tema en concreto.

Un beso a tod@s.