jueves, 20 de agosto de 2009

La camarera

Hace unas semanas que voy, ocasionalmente, a una cafetería que queda cerca de una nueva ocupación que me he buscado.
El caso es que allí hay una camarera que me ha sorprendido. Las veces que la he visto, está continuamente, no ya sonriendo, si no riéndose, saludando a tod@s los conocid@s que entran como si fueran su mejor amigo/a. Los abraza, se ríe, les hace bromas, les pregunta cómo les va... Luego se pasea barriendo mientras canta, o bailotea detrás de la barra sin dejar de sonreír y sin perder salero. Da la impresión de que asume su ocupación como algo divertido y en la que está como pez en el agua.

Tengo que decir que ayer me dio algo de sana envidia. Si tod@s pudiéramos estar así de felices en el trabajo...
Depués de verla a ella, me lo apliqué (sin llegar al extremo de ella, porque mi trabajo tampoco me lo permite ni sería nada oportuno) y se me pasó el tiempo de forma más rápida y mucho más agradable, la verdad.

Qué importante es trabajar con alegría, y no verlo como una carga de la que hay que librarse cuanto antes, deseando que llegue pronto el fin de semana.

3 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Ya no solo trabajar, sino todas la facetas de la vida, tomarselas con alegría es lo mejor, aunque en el momento sea algo duro y doloroso, pero con una sonrisilla y mirando el ahora puedes lograr sobreponerte a cualquier cosa.

Un besito

Nuria dijo...

Con esas actitudes nuestro trabajo sería más llevadero, y las relaciones con los demás también.

A mí me arada mucho más volver a los lugares en los que la gente es amable, sonriente, cordial.....

Bicos

Marta dijo...

Estoy de acuerdo con los dos. La gente, sobre todo quienes trabajen cara al público, deberían ser más cuidadosos con esto, porque sí que es más agradable volver a un sitio en el que te tratan con simpatía, aunque no te pille muy a mano o sea un poco más caro.

Saludos!