viernes, 25 de septiembre de 2009

Chantajistas de emociones


“Después de todo lo que he hecho por ti... eres un/a desagradecido/a"
"Sabes que en Navidad la pasamos todos juntos, cómo es que te vas de viaje? Esta puede ser mi última fiesta contigo.”
Este tipo de frases las puedes estar escuchando en boca de tu pareja, tu madre, tu padre, tu jefe, un amigo/a... Con esto te está amenazando con castigarte dejando de brindarte su apoyo y su amor si tú no haces lo que desea en ese momento.
Lo que más te afecta, claro, es que se trata de personas importantes en tu vida, y que se han portado bien contigo. Pero parece ser que ellos/as, al contrario que tú, no conocen de parentesco, amistad o autoridad, ya que si no cumples sus deseos, dicen:

Que te van a abandonar
Que te harán la vida difícil
Que se harán un severo daño o enfermarán gravemente
Que no les importa lo que tú sientes
Que eres malo, egoísta, insensible, interesado/a

El precio que pagamos cuando cedemos al chantaje es enorme, ya que nos hace sentir desequilibrados, avergonzados y culpables. Sabemos que hay que cambiar esa situación, que hay que ceder para restaurar la paz, y lo intentamos. Pero sólo para encontrarnos una y otra vez burlados y manipulados/as de nuevo en una emboscada la semana que viene, cuando la persona vuelva a desear algo diferente a lo que deseas tú. Todo empezará de nuevo entonces.

Tu autoestima se va agotando y pierdes contacto con nuestra propia identidad. No sabes si haces las cosas por tí, porque quieres tú, o para complacer a otros/as. Te empiezas a perder y a desorientar, si no cedes te sientes mal, y si cedes también.
Si alrededor tuyo hay personas importantes emocionalmente para tí que muestran actitudes de manipulación y que provocan en tí sentimientos como el miedo, la culpa, la vergüenza, el resentimiento, es tiempo del cambio.
Estos manipuladores/as de los sentimientos ajenos ponen en juego la siguiente estrategia: dan mucho (cariño, por ejemplo) y lo dan de forma aparentemente desinteresada, pero, en realidad, buscan incrementar su autoestima, controlar la conducta del otro (provocando sentimientos negativos en él: culpa, sobre todo) y obtener la atención, el afecto y la aprobación que de otra forma creen no poder conseguir.
Por otro lado, al sentir que el chantajeado/a no responde a sus peticiones en la medida que él /ella espera, acumula resentimiento, hostilidad y emociones negativas hacia sí mismo y hacia los demás. Justo entonces empezará a lanzar las frases que le han hecho famoso y que empezaron esta entrada: Con todo lo que he hecho por ti y ahora me lo pagas así, Toda la vida sacrificándome por ti y ahora ni siquiera vienes a verme. Sentencias que buscan generar a su alrededor, sobre todo, sentimiento de culpa.

Detéctalos y modifica la manera en que te relacionas y comunicas con ellos con estrategias diferentes,tienes mucho que ganar y poco que perder.
Si eres víctima de un vampiro emocional, responde con amabilidad y firmeza.
Si la persona manipuladora utiliza frases del tipo: Con todo lo que yo he hecho por ti.... Puedes contestarle: Me parece bien y te lo agradezco, pero ahora he decidido actuar así.
No te creas la mala/o. Simplemente no tienes que satisfacer sus necesidades todo el rato. Al culparte, caes en su trampa.
Cuida tu autoestima. Si está maltrecha, tolerarás lo intolerable. El trato con el chantajista destruye la autoestima y te vuelve dependiente de él.
Vigila tus miedos. También los vacíos vitales, porque pueden hacerte manipulable.
Si insiste, dale opciones. Dile que no haga tanto por ti o, si tan bueno es, que lo haga desinteresadamente, sin pedir nada a cambio.
Tampoco seas egoísta. A veces el manipulador no es muy consciente de sus tejemanejes y sólo pone en juego un rudimentario reclamo de atención y cariño. Ayúdale a verlo y sé generosa/o, pero, ojo, que no te coma el terreno.

5 comentarios:

Nuria dijo...

No sabes cómo entiendo cada párafo de este artículo.
A veces las personas que supuestamente más nos quieren en el seno de la familia, son las que pueden hacernos más daño.

Romper con todo eso es un trabajo duro, de titanes, y para escuchar finalmente esa primera frase que mencionas :eres un/a desagradecido/a.

Ironías de la vida. A veces alimentamos lo que los demás epseran de nosotros, para intentar no "herir", y eso acaba destruyéndonos.


Un biquiño

Efraím Díaz dijo...

Es complicado, pero todo se consigue.

Un beso-

Marta dijo...

Hola Nuria,
es muy cierto eso que dices. Precisamene porque las queremos y nos han ayudado mucho, nos afecta mucho más que nos hagan este tipo de chantajes.
Y es realmente difícil romper la espiral de comportamientos que se producen en estos chantajes, sobre todo porque la/el chantajista no suele ser consciente de lo que hace ni del daño que provoca, y la víctima solo nota que se siente mal pero no acaba de saber por qué.

Bicos

Anónimo dijo...

Es muy real eso que dijistes y es muy dificil dejar esos habitos de decir siempre que si pero tenemos que imponer limites.Mi problema es que yo siemopre he estado ahí y ahora cada vez que me pongo firme y le niego algo me siento culpable y termino cediendo.

Marta dijo...

Hola, sí que es difícil, pero es muy importante primero darse cuenta de que te ocurre. Y lo siguiente es respetarse a uno/a mismo/a antes que a los demás. NADIE que nos quiera de verdad nos querrá menos por no atender a sus demandas si no nos apetece o no podemos. Es más, su respeto por tu espacio aumentará, y eso te hará sentir mejor. Es muy importante poner límites a las demandas ajenas sobre nuestro tiempo o energía, para lograr el equilibrio entre dar y recibir, algo básico para estar bien.

Saludos.