martes, 8 de septiembre de 2009

El deshielo y la corriente del golfo

La Corriente del Golfo es una corriente oceánica que desplaza una gran masa de agua cálida procedente del Golfo de México y que se dirige al Atlántico Norte. Alcanza una profundidad de unos 100 m y una anchura de más de 1000 km en gran parte de su larga trayectoria, lo que da una idea aproximada de la enorme cantidad de energía que transporta y de las consecuencias tan beneficiosas de la misma. Se desplaza a 1,8 m/s aproximadamente y su caudal es enorme: unos 80 millones de m³/s.

La circulación de esta corriente asegura a Europa un clima cálido para la latitud en que se encuentra e impide la excesiva aridez en las zonas atravesadas por los trópicos en las costas orientales de América (por ejemplo: México y las Antillas).[1] También, determina en buena parte la flora y la fauna marina de los lugares por los que pasa -por ejemplo, los artrópodos y cefalópodos arraigan peor en las costas del País Vasco que en otras como las de Galicia, donde su influencia es mayor.

Es provocada por la acción combinada de los vientos globales, especialmente, de los vientos del oeste, vientos constantes o planetarios en la zona templada del Hemisferio Norte, de la alta concentración salina de sus aguas y de la baja temperatura de la misma cuando llega a latitudes próximas al polo (lo cual se denomina circulación termohalina) y del movimiento de rotación del planeta.

¿Que pasaría si esta corriente se interrumpe?

Europa se quedaría sin su cuota de calor tropical que equilibra el frío del hemisferio Norte. A causa del calentamiento global, se producen más deshielos y fluye, por lo tanto, más agua dulce hacia el Atlántico Norte. Si esto continúa, en un momento dado sus aguas ya no tendrían la salinidad ni la densidad suficiente como para seguir su camino en las profundidades.


La consecuencia sería una detención de la Corriente del Golfo, y un cese de la entrada de agua cálida. Esto, suponen muchos, podría producir una especie de mini Edad de Hielo en Europa, que afectaría a la población y la economía del viejo continente. ¿Qué hay de cierto en estas predicciones?


Varios estudios paleoclimatológicos de los últimos años han demostrado que las pasadas atenuaciones de la corriente del Golfo, guardan una excelente correlación con las glaciaciones y otros periodos de enfriamiento en Europa. El último bajón de la corriente, por ejemplo, coincide con la "pequeña edad de hielo", el moderado enfriamiento (de 1 grado de promedio) que experimentó el continente entre los siglos XVI y XIX. La Pequeña Edad de Hielo fue un período frío que abarcó desde comienzos del siglo XIV hasta mediados del XIX. Puso fin a una era extraordinariamente calurosa llamada Óptimo climático medieval.
Hubo tres máximos: sobre 1650, alrededor de 1770 y hacia 1850.

Hay otras teorías que dicen que la corriente del golfo se mueve por el viento y que el deshielo no afectaría a esa corriente, otros auguran que el cambio no será repentino y que tardará más de 100 años en ocurrir.

Lo que está claro es que la acción del hombre esta ayudando a esos cambios metereológicos que durante toda la vida de la tierra han existido aún sin su acción. Sin duda en los últimos cien años la temperatura ha subido en nuestro planeta a ritmos bastante acelerados, consecuencia, el calentamiento, y las consecuencias de este calentamiento son el deshielo, consecuencias del deshielo, que haya un bajada brusca de temperaturas por la detención o alteración de la corriente del golfo.

Calentamiento global=Enfriamiento global.

2 comentarios:

Marta dijo...

Que interesante asrtículo.
Me han gustado las ilustraciones.
Yo no creo que se interrumpa esa corriente a corto plazo (eso espero), pero la verdad es que da miedo pensarlo...

Efraím Díaz dijo...

Soy un catatrofista¡¡¡¡¡¡¡ jajaja

Un beso