viernes, 30 de octubre de 2009

O MAGOSTO

El Magosto es una fiesta que me encanta, como San Juan. Me trae recuerdos de mi infancia y adolescencia por tierras de Xinzo, donde tiene mucha tradición esta fiesta.
Ni Halloween ni nada, el Magosto sí que mola.

La fiesta del Magosto se celebra en los días comprendidos entre el 1 de Noviembre y el 11 de Noviembre (San Martín), o a finales de Octubre.
La fiesta consiste en realizar una hoguera y, una vez hay brasas, se coloca sobre ellas un cilindro metálico con agujeros en su base, llamado tambor o tixolo. Sobre este recipiente, u otro por el estilo, se extienden las castañas a las que previamente se les ha realizado un corte en un extremo para que no salten o exploten. Una vez asadas se pelan y se comen. También se asan chorizos y se comen con pan.
Es común tiznarse la cara con los restos de la hoguera, y saltar las hogueras ya que trae suerte, así como realizar diferences juegos tradicionales, contar cuentos y cantar canciones populares.
En el caso de Orense la fiesta se celebra coincidiendo con la festividad de su patrón, San Martín, el 11 de noviembre. Es costumbre extendida ir a un monte cercano (en el caso de la ciudad uno de los más usados para este fin es el Monte Alegre) y encender una hoguera en la cual se asarán la carne de cerdo, los chorizos y las castañas.

En cuanto a su origen, parece venir, una vez más, de los celtas (o csatrexos):

el día 1 de noviembre, los celtas apaciguaban los poderes del otro mundo y propiciaban la abundancia de las cosechas con la celebración de la fiesta Samahaim, la cual era, para unos, el comienzo del invierno y, para otros, el final de verano; en todo caso era el principio de una nueva gestación y de un periodo de intensa comunicación entre los habitantes de éste y del otro mundo. Se reunía una gran multitud porque era una fiesta obligatoria. Quien no asistía corría el peligro de perder la razón.Por las mismas fechas, los romanos celebraban las saturnales. El mundo de los espíritus se entreabría y salían personajes de pesadilla, las almas tenues, los cuerpos que habían sido enterrados y las sombras.

Si es posible, este domingo yo estaré en un Magosto en tierras orensanas, y posiblemente el viernes 6 en otro de tierras lucenses, ya que hace años que no voy a uno, este año intentaré ir por partida doble.

¡Feliz Magosto a
tod@s!

4 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Rico Rico...

Nuria dijo...

No me gustan las castañas, pero me parece estupendo que se recuerden o recuperen fiestas como ésta o el Samaín. No tenemos necesidad de importar fiestas ajenas. Si queremos disfrutarlas, que sea en su lugar de origen.

Un bico

Marta dijo...

A mí sí me encantan las castañas asadas, y la verdad es que, como las fiestas tradicionales de cada lugar no hay nada...

Un beso!

Bob Fisher dijo...

Una fiesta muy entrañable, llena de tradición y misticismo. Tienes razón, ni halloween ni esas historias. No hay nada como comer unas buenas castañas asadas en el monte, acompañadas por un buen vino. También la considero una celebración en la cuál, uno se acuerda de los que ya no están y honra su memoria.

Muy bonita la fotografía, un saludo.