miércoles, 23 de diciembre de 2009

Antiguas creencias gallegas

El habitante primitivo de Galicia, en el entorno en que vivía, tomaba como referencia de culto a cuanto le rodeaba.
Así, rendiría culto a los montes, a las aguas, al aire, a los árboles y a las plantas, a los astros, a los fenómenos meteorológicos, a la serpiente o a los lobos.

De las aguas se conocen sus virtudes medicinales. Una creencia extendida es la recogida en Orense. No se debe beber el agua después de la media noche, porque está dormida. Los marineros de las rías pontevedresas (Marín, Bueu, etc.) tenían la costumbre de echar un trozo de pan de maíz al mar, una vez que salían de la ría. La virtud curativa de las aguas se practica en el rito de tomar las nueve olas en La Lanzada. Las Burgas de Orense atajan males de la piel.

En el aire vuelan influencias malignas y fuerzas misteriosas. Ya se sabe de los contagios de enfermedades por el aire que se respira. Cómo es necesario guardarse de las corrientes de aire, dentro de casa y fuera de ella. Otra asunto son las exhalaciones que determinadas personas o animales que puedan echar. Guárdate del aire de muerto, de sapo o de salamandra.

El fuego es una de las posesiones más antiguas, como conocimiento y como posesión de poder al conservarlo. Se conserva en la memoria del pueblo como un ser al que se le considera con vida propia. El fuego ha formado parte de la vida del gallego, porque en la mayoría de las casas se hacía vida en torno de él. Así, delante del fuego cumple guardar castidad. Tampoco se ha de ser soez, ni se deben tener malas costumbres como escupir en él. Los hombres casados de la comarca de Lugo, si habían de tener relaciones con sus esposas, lo tapaban primero. El fuego habría de conservarse encendido en el hogar, porque sabían que las noches frías las almas errantes entraban a calentarse. Otros de los fuegos tradicionales de Galicia son los de San Juan, que se deben saltar siempre en cantidad impar para purificar a las personas y al ganado. Además de librar de las mordeduras de perros y víboras. Se debe saltar por encima diciendo al tiempo:

“Salto por riba
Lo lume de San Xuan
Para que non me morda
Ni cobra ni can”.

Salto por encima el fuego de San Juan para que no me muerda ni víbora ni perro.

Algún árbol como el roble de Santa Mariña de Aguas Santas están consagrados. Otros son conocidos por su espesor. Otros rascándose contra ellos es remedio de la sarna. De las sombras de los árboles se conocen las que son beneficiosas o no, como sucede con la higuera.

El tema de la culebra, por su antigüedad, está documentado en monumentos prehistóricos. En una conocida obra literaria se cuenta la invasión del pueblo de los Gaefes, tribu celta que adoraba a la serpiente. Las culebras, en las creencias populares, son guardianes de tesoros. Se enroscan en ellos y llegan a tener la piel de oro. Más tarde se hacen viejas y toman la facultad de volar. Su nacimiento se da de un huevo de un gallo de siete años. Se meten en las casas y en las vaquerías y maman de los pechos de las madres y en las ubres de las vacas.

En cuanto al lobo, son muchas las tradiciones que lo relacionan con su culto como animal totémico. El hombre es su peor enemigo. Aunque se le espanta con fuego, luz y música. El problema surge cuando el lobo consigue mirar al hombre. Porque su mirada es como la del fuego de los tizones encendidos, que produce pavor. En cuanto al lobishome, el licántropo, es conocida la creencia en los pueblos germanos del caballero que va de caza, dispara a una loba y, al llegar a casa, se encuentra con una mujer sangrando, a la que le falta un brazo.


4 comentarios:

Nuria dijo...

Buena recopilación, muchas aún podemos oirlas de la gente mayor.

Un bico

Efraím Díaz dijo...

Me ha gustado la recomendacion de tapar el fuego, ojo, solo lo hacían los de Lugo¡¡¡

UN beso y feliz 2010.

FADETOBLACK dijo...

Qué bonito texto e interesante.

:)

Feliz 2010

Marta dijo...

Gracias,
la verdad es que son cosas interesantes que hay que recuperar para no olvidarlas, algo tendrán de verdad...
Ay, Efra, cómo sois los de Lugo... :-)

Un beso!