lunes, 14 de diciembre de 2009

Pachamama

La Pachamama para los quechuas y el mundo andino es el planeta tierra. Una palabra que unifica no sólo la naturaleza como sinónimo, sino también los seres humanos que vivimos en ella.

En esta idea de madre-planeta tierra no existe división entre la sociedad, la cultura, -que necesita dominar y explotar su entorno- y la naturaleza, que imaginamos vegetal, animal y mineral, ya que nosotros y el planeta somos una sola vida palpitante dentro de esta figura llamada Pachamama.

Lejos de ser una diosa, Pachamama es la fuerza natural, el pálpito que nos hace vivir, junto con el sol, el Tata Inti que nos da luz y energía. Aquí funciona la pareja cósmica dándonos vida.

No
existe la posibilidad de diferenciarnos de la Pachamama. Destruirla, modificarla, explotarla, tiene el mismo sentido para un quechua y para muchos indígenas del mundo que para un occidental: hacerse daño por puro gusto.

El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, alcohol, vino, cigarros y chicha para alimentar a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. Con este rito se pretende reparar la acción humana en su seno, al mismo tiempo que se agradecen los bienes que nos ofrece para nuestro sustento o las riquezas que guardaba en su seno, pidiendo que no deje de favorecernos. Mediante la voz de ¡Pachamama kusiya! los kollas hacen sus ofrendas, esta es su oración a la Madre Tierra.

2 comentarios:

Efraím Díaz dijo...

Parece algo común a muchas culturas, como me dijiste, lo de Gaia, la Madre tierra, la Diosa Madre y tantas otras.

Un organismo vivo del cual formamos parte, si el medio se corrompe, se corrompen también nuestros cuerpos...

Ojalá los de Copenhage pensaran así...

Un besito y feliz nieve.

Marta dijo...

tienes razón, ojalá pensaran ell@s así...