jueves, 7 de enero de 2010

Miedo excesivo al terrorismo y control social

Infundir miedo para conseguir controlar y en cierto modo hacer sumisa a la ciudadanía es algo que se ha hecho desde siempre.
En sí no es algo malo, siempre que la amenaza sea real: si tenemos miedo de tener un accidente de circulación, respetaremos las normas, por ejemplo, y ésto resulta útil para nosotros/as y para la sociedad en su conjunto.
Pero hay un límite, como lo hay para todo, y en mi opinión podemos saber que lo hemos traspasado cuando son desproporcionadas las medidas tomadas respecto al peligro real. Es decir, cuando es altamente improbable que una amenaza se materialice, pero se toman medidas contra ella que suponen costes emocionales,materiales y personales muy elevados.

Y esto viene a lo de los escáners en los aeropuertos, que potencialmente son peligrosos para la salud si nos exponemos a ellos repetidamente.
Hay 1 probabilidad entre más de 10.400.000 de morir en un atentado aéreo,mientras hay 1 entre 500.000 de que te caiga un rayo. Y no veo a nadie pedir medidas para prevenir que les parta un rayo.

El miedo lo crea nuestra experiencia personal con algo amenazante, observar las experiencias de otras personas, o que nos las cuenten (mediante prensa, televisión..). Y estamos sobreexpuestos a diario (por intereses creados) a informaciones sobre atentados terroristas, lo que nos hace percibir que son algo terriblemente probable y cercano, casi inminente. No lo son.
No conozco a nadie que conozca a nadie que haya muerto en un atentado islamista, pero sí a algunas personas a quienes han muerto familiares o amigos/as en accidentes de tráfico. Esa es una amenaza mucho más real y cercana.
No digo que no haya terrorismo, y que no haya que combatirlo, pero me atrevo a decir quese está exagerando su relevancia, y mucho, porque interesa, y mucho.

Veamos: ante el miedo, el ser humano reacciona reinterpretando la realidad inmediata, conduciéndolo comúnmente hacia un cambio de conducta, caracterizado por el apego irrestricto al orden instituido, que puede llegar a convertirse en obediencia ciega.
Históricamente, una de las premisas fundamentales de los Estados totalitarios y fascistas, ha sido mantener bajo estricto orden y control el comportamiento de la población, la que ante el terror y miedo, facilita al gobierno la implantación y gestión de sus políticas económicas, sociales, militares o judiciales.

Cuando el miedo cercena la racionalidad de la sociedad, este tipo de Estado recibe un cheque en blanco y firmado a favor de sus políticas y cuenta con el pretexto ideal para sacar de sus cuarteles a la fuerza militar y pública, socavando o previniendo cualquier intento de protesta social que amenace sus intereses o los de sus protegidos.

Para el historiador Webber Tarpley, las élites minoritarias y la clase gobernante “…ven al terrorismo como el medio preferido, de hecho, el único medio para proveer cohesión social, proveyendo un margen para que la sociedad se mantenga unida. Y eso es algo muy peligroso, porque ahora significa que el orden social entero, los partidos políticos, la vida intelectual y la política en general, están basados en un mito monstruoso”.


No todo el mundo entenderá o aprobará ésto, pero a quienes les interese el tema, que lo piensen. No se puede hacer nada al respecto, me temo, pero al menos habrán desarrollado un poco más su pensamiento autónomo y su propia opinión razonada, y entenderán mejor el mundo que le rodea y las razones de algunos actos gubernamentales y sociales que se repiten cada cierto tiempo, curiosamente.

6 comentarios:

Nuria dijo...

Difícil saber donde está el límite, pero lo que está claro es que no podemos vivir en una cultura permanente del miedo.

Aunque como alguien decía hoy en una tertulia radiofónica, tampoco debemos consentir en nuestra sociedad que con la excusa de la integración (hablaban de musulmanes comcretamente) acabemos plegándonos a sus costumbres, y planteando siempre que ellos son los marginados.

Quizás mi opinión no es políticamente correcta, pero creo que donde fueres haz lo que vieres, y si yo me desplazo a vivir a sus países no puedo esgrimir determinados derechos.

No sé si me explico.... :-/

Saludos

Marta dijo...

En eso estoy de acuerdo, desde luego que quien llega a otro país debe adaptarse y no pretender modificar las costumbres de sus habitantes, faltaría más.
Y creo que en eso estamos casi tod@s de acuerdo.

Bicos

Efraím Díaz dijo...

Libertad o peligro¡¡¡

esa es la cuestión.

Efraím Díaz dijo...

Prefiero un poco más de peligro que ser iradiado por escaners que aún no se sabe ni que efectos secundarios tendrán.

Efraím Díaz dijo...

http://brunocardenosa.blogspot.com/2009/12/tras-el-atentado-de-navidad-feliz-ano.html

Os recomiendo la lectura de lo anterior.

Nuria dijo...

Bueno, como dice Luna en su blog, prefiero que me cachee un policía y no que me haga la autopsia un forense :-)

De todos modos creo que sí es cierto que con especulaciones y versiones supuestamente oficiales, también se está generando un estado de psicosis para justificar el control.

Saludos