miércoles, 23 de junio de 2010

El reinado de Cleopatra VII

En esta breve biografía, voy a mencionar solo de pasada las relaciones amorosas de la reina, ya que me parece un tema muy trillado y tópico al hablar de ella, y me centraré en su reinado, que creo que hay que valorar más allá de sus amores con Marco Antonio y César. A quien le interesen estas relaciones especialmente, les recomendaría "No digas que fue un sueño", de T. Moix, un libro entretenido y con mucho adorno romántico y pasional.

Cleopatra Filopator Nea Thea, Cleopatra VII (en griego: Κλεοπάτρα Φιλοπάτωρ), fue la última reina de Egipto de la dinastía Ptolemaica, también llamada dinastía Lágida.

Dicha dinastía fue creada por Ptolomeo I, general de Alejandro Magno, cuando, a la muerte del gran general heleno, se repartieron los territorios que él había conquistado. Ésto quiere decir que la ascendencia paterna de Cleopatra era macedonia, o sea, griega, y no egipcia. De hecho, ella fue la primera de su dinastía que aprendió a hablar egipcio (sus antecesores hablaban griego) lo que le valió en parte la simpatía de su pueblo. Su ascendencia materna era norteafricana.


Ella era hija de Cleopatra V Trifena y de Ptolomeo XII Auletes.
La educación de Cleopatra y sus hermanos fue puramente griega, según costumbre ptolemaica. Ella, además del idioma egipcio, sabía hablar griego, hebreo, sirio y arameo y quizás también el latín. Fue instruida así mismo en los campos de la literatura, música, ciencias políticas, matemáticas, astronomía y medicina. Además tenía fama de poseer modales dulces y refinados y una sugerente voz, cosas que hacían de ella una mujer muy seductora según Plutarco: "Se pretende que su belleza, considerada en sí misma, no era tan incomparable como para causar asombro y admiración, pero su trato era tal, que resultaba imposible resistirse. Los encantos de su figura, secundados por las gentilezas de su conversación y por todas las gracias que se desprenden de una feliz personalidad, dejaban en la mente un aguijón que penetraba hasta lo más vivo. Poseía una voluptuosidad infinita al hablar, y tanta dulzura y armonía en el son de su voz que su lengua era como un instrumento de varias cuerdas que manejaba fácilmente y del que extraía, como bien le convenía, los más delicados matices del lenguaje".


Conforme la tradición egipcia Cleopatra se casó su hermano y co-gobernante, Tolomeo XIII, quién tenia aproximadamente 12 años en ese momento, y heredaron el trono en el 51 a.C.. Pero sólo era un matrimonio de conveniencia, y durante 3 años él permanecio en las sombras mientras Cleopatra gobernaba sola. Por ello, en los documentos de los primeros años de reinado sólo aparece su nombre y en las monedas, su rostro, sin la compañía de su infantil esposo. Estos tres primeros años de su reinado fueron extremadamente difíciles, ya que las inundaciones del Nilo alcanzaron los niveles del codo de la muerte y por otra parte, en el año 48 a C., se vio envuelta en un conflicto con el procónsul de Siria. Al final, los consejeros de Tolomeo despojaron a Cleopatra de su poder y la forzaron al destierro en Siria.

Determinada a recobrar su trono, Cleopatra juntó un ejército en la frontera de Egipto. En este momento Pompeyo estaba rivalizando con Julio Cesar por el mando del Imperio Romano. Julio César fue a Egipto persiguiendo a su enemigo Pompeyo, y tomó partido por Cleopatra en el conflicto con su hermano. Durante la llamada "Guerra Alejandrina" (48-47 a. C.) murieron tanto Pompeyo como Ptolomeo XIV.
Cleopatra volvió al Trono puesta por César, que se había convertido en su amante (46 a. C.); permanecieron varios meses juntos y de esta relación nació un hijo: Cesarión, que llegaría a ser nombrado por su madre coregente de Egipto junto a ella.


Durante su reinado, Cleopatra VII intentó por todos los medios reafirmar la independencia de Egipto ante el poderosísimo imperio Romano. Rindió culto a los dioses egipcios proclamándose “hija del dios sol”, y entregó generosos regalos a los templos más importantes, ganándose el apoyo de los sacerdotes. Asimismo se interesó por la política internacional, sobre todo para evitar conflictos con Roma, y por la economía, facilitando las exportaciones necesarias para el bienestar de su país.


Tras la muerte de Julio César, Cleopatra se alió amorosa y poíticamente con el cónsul Marco Antonio, que por aquel entonces luchaba con Augusto por el poder (36 a. C.). Cleopatra y Antonio impusieron su fuerza en Oriente, eran poderosos aliados y tenían grandes ambiciones. Recuperaron algunos de los territorios que la familia de la reina había controlado en el pasado, como Armenia en el año 34.


Entonces estalló la "Guerra Ptolemaica" (32-30 a. C.), por la que Augusto llevó hasta Egipto su lucha contra Antonio. La guerra era inevitable, sobre todo cuando se descubrió un plan secreto para trasladar la capital del Imperio de Roma a Alejandría. Así, ambos ejércitos se enfrentaron en la batalla naval de Actium, en el año 31 a.d.C. en la cual Marco Antonio fue vencido por Octavio. Consiguió huir y refugiarse con Cleopatra en Alejandría, y cuando las tropas de Augusto tomaron la ciudad, Antonio se suicidó atravesándose con su espada, y Cleopatra hizo lo mismo pero, según la leyenda, haciéndose morder por un áspid (víbora muy venenosa, parecida la culebra común).

Tras su muerte, Egipto se convirtió en un Provincia Romana y perdió su independencia.

1 comentario:

Mabel dijo...

Muy interesante!...me llama especialmente la atención la descripción hecha por Plutarco...que pasada!...con razón se impone al tiempo y al espacio, este ser llamado Cleopatra...
Besitos, guapa!
Mabe