jueves, 16 de septiembre de 2010

Negocio camuflado como caridad en Haití

Existe un tercer mundo porque interesa que exista. Si se quisiera realmente que no hubiese países pobres, ya hace tiempo que no los habría. Y para muestra un botón (híbrido).
Un ejemplo más de tejemanejes de las potencias mundiales con países pobres:el terremoto de Haití y los donativos a este país, camuflados como beneficencia pero con trampa... Por suerte los haitianos lo sabían, aunque su gobierno no les permite actuar en consecuencia. De ésto no os enterareis ni por la televisión ni por los diarios, si quereis más información mejor leed algún libro relacionado, escuchad algún programa de radio realmente crítico (yo me enteré en La Rosa de los vientos de Onda Cero) o buscad por la red. Vamos al caso:


"Inmediatamente después del terremoto del 12 de enero de este año, ocurrido inesperadamente en Haití, Monsanto, empresa que produce el 90% de los transgénicos plantados en el mundo y líder en el mercado de semillas, anunció que, para ayudar en la recuperación de la economía del país, donaría 475 toneladas de semillas de maíz y de hortalizas, además de fertilizantes y pesticidas.

La acción, una iniciativa del Forum Económico Mundial de Davos con el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), surgió cuando los miembros de las organizaciones conversaban sobre “lo que podrían hacer para ayudar a Haití”. Después de la decisión, diversas empresas se comprometieron a efectivizar su ‘ayuda’.

En mayo, el país recibió las primeras remesas de la ‘donación’. Cerca de 60 toneladas de semillas fueron distribuidas al gobierno para ser entregadas, gratuitamente, a los comercios administrados por las asociaciones de agricultores, que deben venderlas a un valor reducido a los campesinos. Según informaciones de la agencia de noticias Kaos en La Red, Monsanto afirmó que el resultado de la venta de las semillas deberá ser utilizado por las asociaciones para invertir en la agricultura local.

Hace pocos días, los campesinos contrarios a la entrada de las semillas de Monsanto en Haití estuvieron reunidos en Asunción, Paraguay, para participar del Forum Social Américas (FSA), que se realizó del 11 al 15 de este mes. En la ocasión, miembros del Movimiento Campesino Papaye (MPP, por su sigla en francés), denunciaron el intento de Monsanto de causar una dependencia de sus semillas híbridas.

Es cierta la probabilidad de que suceda esta dependencia si las semillas comienzan a ser utilizadas, porque las semillas distribuidas por la multinacional no pueden ser reutilizadas y, para continuar plantando, se obliga a los productores rurales a comprarlas de Monsanto. De la misma manera, es necesario adquirir productos como pesticidas y fertilizantes. Otro problema, confirmado por Vía Campesina, es que el maíz haitiano quedará contaminado por el polen del maíz híbrido. Esta sucesión de implicaciones comprueba que la donación no incrementará la soberanía alimentaria ni la autonomía campesina en el país.

De acuerdo con Chavannes Jean-Baptiste, del MPP y de Vía Campesina, la falta de semillas es una realidad en Haití, ya que muchas familias del campo utilizaron las semillas de maíz para alimentar a refugiados. Sin embargo, la situación no justifica el hecho de que el gobierno haitiano esté aprovechándose del terremoto “para vender el país a las multinacionales”.

Para combatir la concretización de esta dominación y manipulación de la agricultura para intereses particulares, campesinos y campesinas ya realizaron diversas marchas y movilizaciones. Durante el FSA, Jean-Baptiste, denunció que las donaciones “son un ataque contra la agricultura campesina y la biodiversidad” y evaluó que Monsanto “se aprovechó del terremoto para entrar en el mercado de semillas de Haití”. Al mismo tiempo, en Haití, 20 mil campesinos marcharon para demostrar que no quieren las semillas híbridas en su país.

Con informaciones de Kaos en La Red y de la Agencia de noticias Púlsar

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com"

http://www.redescristianas.net/2010/08/27/haiti-campesinos-denuncian-planes-de-monsanto-para-influir-en-la-politica-agricola/


El negocio de las semillas

Según la propuesta, también la multinacional UPS proveerá la logística en cuanto a transporte, mientras que el programa WINNER, financiado por USAID, se encargará de distribuir las semillas y aportar servicios técnicos y otros insumos con el objetivo de “aumentar la productividad agrícola”. Según declara Monsanto, la decisión de donar semillas fue tomada en el Foro Económico Mundial de Davos, al que acudieron su gerente general, Hugh Grant, y su vicepresidente ejecutivo, Jerry Steiner, los cuales mantuvieron conversaciones con otros participantes del foro sobre “qué podría hacerse para ayudar a Haití”.

De acuerdo con Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Movimiento Campesino Papaye (MPP, por sus siglas en francés) y miembro de la Vía Campesina, en la actualidad existe escasez de semillas en Haití debido a que “muchas familias rurales utilizaron su semilla de maíz para alimentar a los refugiados”. Sin embargo, denuncia que detrás de la donación se esconde un intento de colonización económica: “El Gobierno haitiano está utilizando el terremoto para vender el país a las multinacionales”.

A pesar de que Monsanto ha subrayado que las semillas donadas son híbridas (producidas manualmente a través de polinizaciones cruzadas) y no son transgénicas (modificadas genéticamente), las organizaciones campesinas argumentan que su introducción en Haití no incrementará la soberanía alimentaria ni la autonomía campesinas, ya que las semillas no podrán ser reutilizadas cada año sino que habría que comprar nuevas simientes cada año a Monsanto.

¿Son un simple regalo?

La estrategia de la multinacional es la siguiente: distribuyen las semillas de manera gratuita a tiendas gestionadas por asociaciones de agricultores, las cuales venden a un precio reducido las semillas al campesinado. Según Monsanto, los ingresos de estas ventas serán reinvertidos en la agricultura local por las asociaciones campesinas, pero la propia empresa reconoce que los agricultores no podrán reutilizar estas semillas en el futuro debiendo comprarlas año tras año. Además, desde Vía Campesina afirman que la contaminación del maíz haitiano con polen del híbrido de Monsanto “también ocurrirá y podría resultar que las variedades haitianas ya no sirvieran para guardar y resembrar, obligando a los campesinos y campesinas a depender de esa compañía”. Señalan que este tipo de cultivo necesita de insumos adicionales como fertilizantes y herbicidas (que también produce Monsanto), por lo que el destino de los beneficios recaería finalmente en la propia multinacional, bien por la compra de semillas o por la de productos fitosanitarios, y sumirá a la agricultura haitiana en una grave dependencia de las multinacionales semilleras y de productos agrícolas, como Monsanto, uno de sus mayores exponentes internacionales.

Diagonal

http://www.nodo50.org/tortuga/Monsanto-regala-475-toneladas-de

1 comentario:

Efraím Díaz dijo...

Si los dejásemos en paz de una vez por todas, cuanto ganarían. Los estamos cubriendo una y otra vez de mierda.

Me refiero al llamado tercer mundo, si dejásemos de explotarlos seguro que los ayudábamos más.

Un saludo.