miércoles, 27 de julio de 2011

Los beneficios de la meditación

Si nos paramos a pensarlo, veremos que nuestras mentes de personas adultas (al contrario que las de los niños/as) rara vez están en el aquí y ahora, si no que están concentradas en el pasado o en el futuro: nos pasamos gran parte del día pensando en antiguas situaciones desagradables o agradables que revivimos constantemente, o en lo que tenemos que hacer dentro de un rato o al día siguiente, sin percibir con plenitud lo que estamos haciendo y viviendo AHORA.

Tal vez el principal beneficio que la meditación regular tiene es incrementar nuestra capacidad para vivir en el momento presente y centrar la atención en cada instante que vivimos.

Cuando meditamos nos liberamos de la respuesta de “luchar o huir” (asociada con la ira o la ansiedad) y nos hundimos en la respuesta de relajación: respiración lenta, ritmo cardiaco y presión sanguínea regulada, relajación muscular.

En resumen, nuestra tensión se evapora cuando nos calmamos, nos serenamos, nos desconectamos durante nuestra sesión de meditación.

Durante la meditación se producen cambios en la actividad de las ondas cerebrales que son bastantes diferentes a las pautas de simplemente descansar o dormir.

Las personas pasamos la mayor parte de nuestra vida diaria funcionando en la longitud de onda Beta. Beta es nuestra mente cotidiana, asociada con pensar, planificar, hacer, concentrarse, resolver problemas y generalmente centrarse en el mundo externo y satisfacer sus exigencias.El estado Beta no es un estado particularmente desagradable o incómodo, siempre que no lo mantengamos en un nivel muy elevado durante mucho tiempo.

Cuando nos relajamos, nuestras ondas cerebrales disminuyen la velocidad hasta la frecuencia menor que llamamos Alfa, que se experimenta como sentimientos de bienestar y relajación, de no estar sometido/a a presión.

Si disminuimos la velocidad aún más que en Alfa (debajo de 7Hz) entramos en la onda de longitud Theta, el estado semidormido o de sueño.Cuando estamos en un sueño profundo y sin actividad onírica nuestras ondas cerebrales han disminuido la velocidad hasta 0,5 y 4 Hz, que es la amplitud Delta.

Alfa es el estado de conciencia más agradable. De hecho, ha sido vinculado al estar despierto, aunque en un cuerpo dormido. En otras palabras, una combinación de mente serena, despejada, libre de tensión, y un cuerpo que esta totalmente relajado.Es este estado Alfa el que es facilitado por la meditación y que a veces se menciona como el espacio meditativo.Y es en este espacio Alfa que la tensión se evapora, las baterías se recargan, los estragos de la tensión cotidiana son reparados y experimentamos una sensación de individualidad y de bienestar, de estar absolutamente bien con el mundo.


• Relajación física.

La meditación implica un permitir, un dejar pasar, una capacidad progresiva para renunciar a la tensión física y mental, la meditación reeduca el cuerpo, eliminando los malos hábitos de la tensión física y los sobreesfuerzos innecesarios que solemos asumir desde una etapa excesivamente temprana de la vida, además de procurar una mayor consciencia corporal. relajarla.


• Más consciencia sobre los procesos del pensamiento.

La persona es consciente de sus pensamientos, pero sin estar atado a ellos. De este modo, las ideas ingratas no consiguen preocupar, inquietar o perturbar tanto la mente del meditador.


• Tranquilidad creciente y capacidad para superar el estrés.

Al igual que los pensamientos dejan de tener poder para dominar al meditador, lo mismo sucede con las emociones. La persona puede sentir tristeza o enfado, pero tal y como sucede con las ideas, esas emociones se mantienen a una considerable distancia del meditador, el cual, a pesar de ellas, experimenta una poderosa sensación de paz y tranquilidad interior.


• Desarrollo de la consciencia.

La consciencia consiste en la capacidad para darse cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor, y de desviar la atención de una cosa a otra tan pronto como hace su aparición, en lugar de distraerse con los pensamientos y diálogos interiores de cada día, como si estuviésemos soñando despiertos.


• Fomento de la autocomprensión.




• Desarrollo del pensamiento creativo.

La creatividad implica acceder o abrirse a los niveles inconscientes de la mente, donde nacen los pensamientos originales. Cuanto más sosegada esté la mente consciente, más capaces seremos de alcanzar dichos niveles.


• Desarrollo de la memoria.

El ejercicio y desarrollo de la consciencia también contribuye a potenciar la memoria. En este sentido, no conseguiremos recordar las cosas con regularidad a menos que seamos plenamente conscientes de ellas. Con frecuencia, acusamos a los niños de "estar en las nubes" o de olvidar cosas que para nosotros son importantes. Pues bien, el problema consiste (por lo menos parcialmente) en que pasamos tanto tiempo diciéndoles que piensen, que cerramos una buena parte de su consciencia del mundo exterior.


• Fomento del desarrollo espiritual.

No hace falta ser religioso o estar interesado en la religión para reconocer el valor intrínseco de la meditación, a pesar de que, en muchas de las tradiciones religiosas del mundo, ésta es inseparable del desarrollo espiritual.

Habitualmente, los meditadores se sienten más tranquilos y menos propensos a la ansiedad y a las emociones negativas, así como más capacitados para afrontar los desafíos y las tensiones propias de la vida.


La meditación no es algo que sólo se pueda hacer sentado en un almohadón con las piernas cruzadas, sino que también se puede meditar de pie, tumbado o sentado en una silla. El estado mental es mucho más importante que la posición del cuerpo, y siempre que consigamos centrarnos en la respiración profunda y relajar nuestra mente hasta liberarla de sus preocupaciones y centrarla en el momento presente, estaremos practicando meditación.

No se sabe los beneficios que tiene esta práctica hasta que se empieza a hacerla, así que os animo a comenzar, notaréis sutiles cambios mentales o espirituales desde el primer día.



1 comentario:

Efraím Díaz dijo...

Hay que sacar tiempo de donde sea para hacerlo.