Cuando se explica la
creación del dinero por parte de la banca, el auditorio piensa que éste aparece
como cuando se imprime dinero y a continuación se almacena a la espera de ser
prestado a alguien. Por otro lado, los libros que tratan de banca suelen decir
que el dinero se crea mediante deuda. Pero esta forma de explicar las cosas es
engañosa, pues se está dando a entender que primero existe la deuda y después
aparece el dinero.
La verdad es que el
dinero no aparece hasta el mismo momento en que es prestado. Pues es
precisamente el hecho de conceder el préstamo lo que hace saltar el dinero a la
existencia y la firma de la hipoteca lo que hace aparecer el dinero que entrega
la entidad financiera para la compra de la vivienda.
Pero del mismo modo
que aparece, desaparece en las cámaras acorazadas de bancos y cajas cuando se
devuelve la deuda. Por eso no existe una expresión más breve y adecuada para
describir este proceso que la expresión “crear dinero de la nada”,
acompañándola ocasionalmente con la coletilla “para ser prestado” cuando sea
necesario aclarar su sentido.
Pasemos a
continuación a ver cómo aparece este dinero mediante la creación de un
préstamo.
Lo primero que
debemos entender es que en la actualidad el dinero ya no está respaldado por
oro, plata o cualquier otra cosa parecida. La fracción no es ni del 54% ni del
15%. Es del 0%. Simplemente ha seguido el mismo camino que el dinero
fraccionario que ha aparecido en otros momentos de la historia, degenerándose
hasta ser puro dinero fiduciario. El hecho de que la mayor parte del dinero que
circula hoy en día sean apuntes contables en los balances en lugar de papel
moneda es una mera cuestión técnica.
Por otro lado, los
banqueros hablan de ratios de reserva sólo para lavarle la cara al
asunto. Porque las reservas a las que se refieren es en realidad deuda
pública. Es decir, incluso las reservas son deuda y todo nuestro sistema
monetario internacional es puro dinero fiduciario desde el principio hasta el
fin.
El segundo hecho que
es necesario comprender con claridad es que el Sistema de la Reserva Federal
empleado para crear el dinero es algo muy simple, aunque ellos usan de una jerga
realmente complicada para explicarlo. Hacen hoy en día exactamente lo mismo que
los orfebres varios siglos atrás, cuando emitían más certificados sobre sus
depósitos de oro del que tenían realmente. La diferencia radica en que los
orfebres estaban limitados por la cantidad de oro que tenían en sus cofres,
pero la FED (Reserva Federal) es evidente que no tiene esta restricción.
La Reserva
Federal lo explica abiertamente
La Reserva Federal es
sorprendentemente sincera sobre el proceso de creación de dinero. En un folleto
publicado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York se explica que
“la moneda no puede ser canjeada o intercambiada por oro del
Tesoro o cualquier otro activo de respaldo. La cuestión sobre qué activos
respaldan los títulos de la Reserva Federal no tiene ningún otro significado
excepto el mero contable”. (1)
Y en la misma
publicación se puede leer en otro sitio que
“los bancos crean el dinero sobre la promesa que hace el que
recibe el préstamo de que va a devolver la deuda… Los bancos crean el dinero
monetizando las deudas privadas de las empresas y los particulares contra el
respaldo de los activos que sirvan de garantía”. (2)
En otro folleto, el
Banco de la Reserva Federeal de Chicago dice que
“en EEUU ni el papel moneda ni los depósitos tienen valor
alguno como materia prima. En sí mismo un billete de dólar es sólo un trozo de
papel. Los depósitos son meros apuntes contables y el valor intrínseco de las
monedas que circulan es muy inferior a su valor facial real”.
¿Qué es lo que hace que estos tres instrumentos monetarios
sean aceptados sólo por su valor facial en pago de las deudas, los impuestos y
el resto de usos monetarios? Pues principalmente
la confianza que la gente tiene de que esos medios de pago permiten
intercambiar otros activos financieros y bienes y servicios reales en cualquier
momento que deseen hacerlo. Pero también se debe en parte a la ley, pues este
tipo de moneda ha sido declarada legal
tender (legal para entregar o licitar) por el gobierno, así que debe
ser aceptado también por ley. (3)
El dinero
desaparecería sin la emisión de nueva deuda
Es realmente difícil
entender que todo el suministro de dinero no está respaldado por otra cosa mas
que por deudas. Pero todavía es más difícil imaginarse el hecho de que si todo
el mundo pagara las deudas de golpe, entonces dejaría de existir dinero en
circulación. Porque, en efecto, llegado ese caso todo el dinero terminaría
volviendo a las cámaras acorazadas de los bancos y dejaría de circular incluso
apuntado en las cuentas bancarias. Por decirlo de forma simple, desaparecería
de golpe todo el dinero.
Marriner Eccles fue
el Gobernador del Sistema de la Reserva Federal en 1941. El 30 de septiembre de
ese año le llamaron para que testificara ante el House
Committee on Banking and Currency. El propósito de esa visita era
obtener información sobre el papel que la Reserva Federal desempeñó a la hora
de crear las condiciones que condujeron a la depresión de los años 30. El
Congresista Wright Patman era el Presidente de ese comité y le preguntó a
Eccles de dónde había sacado la Fed el dinero para comprar bonos del gobierno
en 1933 por valor de 2.000 millones de dólares. Este fue el diálogo:
- Eccles: Lo creamos.
- Patman: ¿De dónde?
- Eccles: Del derecho que tenemos para emitir dinero crediticio [out of the right to issue credit money]
- Patman: ¿Y no hay nada detrás de esta operación, excepto el crédito de nuestro gobierno?
- Eccles: Así es como funciona nuestro sistema monetario. De no existir deudas tampoco habría dinero.
Deben darse cuenta
entonces que aún representando un activo el dinero para algunos individuos,
deja de serlo cuando es entendido como un agregado del suministro total de
dinero. Un hombre que haya pedido prestados 1.000 € puede pensar que ha
incrementado su posición financiera justo en esa cantidad, pero realmente no ha
sido así. Sus 1.000 € en efectivo es un activo que se deduce de los 1.000 € de
deuda contraída y que reside en el pasivo del balance de su contabilidad.
Las cuentas bancarias
son exactamente lo mismo, pero a mayor escala. Si sumamos todos los balances
bancarios de un país, descubrimos que se trata de un gigantesco pool de
activos que en teoría está soportando a la economía. Y cada pedazo de todo ese
dinero tiene un propietario, en efecto. Pero todo eso es en el fondo una gran
ilusión, pues realmente existe contra otro gigantesco pool de pasivos
que soportan al de los activos. Así que la última realidad que soporta a toda
la economía no es otra cosa mas que la deuda.
Robert Hemphill era
el Gestor de Créditos del Banco de la Reserva Federal de Atlanta. En el prólogo
a un libro de Irving Fisher titulado 100% Money,
Hemphill dice lo siguiente:
“Si se pagaran todos los préstamos, nadie tendría un
depósito bancario y terminarían desapareciendo todos los dólares en
circulación. Esto es un hecho que deja estupefacto a cualquiera. Así que somos
completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien en algún lugar
tiene que haber pedido prestado cada uno de los dólares que hay en circulación,
sea efectivo o crédito. Si los bancos crean el dinero suficiente, entonces
prosperamos. En caso contrario nos empobrecemos. Hemos dejado de tener un
sistema monetario permanente. Cuando uno se da cuenta del asunto, comprende
entonces lo trágica y absurda que es la desesperante situación en la que nos
encontramos. Pero así son las cosas”.
Una vez se comprende
que todo el sistema monetario se basa en la deuda, se entiende también
fácilmente que el Sistema de la Reserva Federal no muestre ningún interés en
que se reduzca la deuda de EEUU, aunque públicamente se dice justo lo
contrario. Pero encontramos lo siguiente en sus comunicados oficiales:
“Un vasto y creciente número de analistas ven nuestra deuda
nacional como algo útil y una gran bendición. Por eso piensan que no es
necesario reducir la deuda total”. (5)
Y en otro sitio:
“Las deudas públicas y privadas van a permanecer donde
están. Juegan un papel esencial en los procesos económicos… Lo que se necesita
no es la eliminación de la deuda, sino su uso prudente y una gestión
inteligente”. (6)
¿Qué hay de
malo con un poco de deuda?
Algunos economistas
dicen que no hay nada malo con que el sistema produzca un poco de deuda,
mientras sea moderada y se trabaje de forma eficiente. La respuesta es
evidente, pues no hay ningún problema con la deuda siempre que se genere en una
transacción honesta. Pero es muy distinto si se genera mediante el fraude y el
engaño.
Una transacción
honesta es aquella en la que el que recibe un activo paga una comisión por su
uso temporal. Y este activo puede ser cualquier cosa que tenga un valor
tangible. Si fuera un vehículo la comisión se llamaría ‘alquiler’. Pero si se
trata de dinero, entonces decimos que además de devolver el dinero se debe
pagar un ‘interés’. En ambos casos se trata del mismo concepto.
Ahora bien, si el dinero se ha creado de un plumazo o
con un simple golpe de tecla en un ordenador, entonces ¿por qué se debe
devolver ese dinero y pagar una ‘alquiler’ por él? Cuando un banco dice que
le ha concedido un crédito y apunta en su libreta la cantidad correspondiente,
simplemente está fingiendo que le está prestando el dinero. Pues realmente no tiene nada para prestar.
Ya que incluso el dinero de los depositantes que no están endeudados fue creado
en su momento también de la nada, para ser concedido a alguien como préstamo.
Pero ¿quién permite a los bancos obtener beneficios mediante esta creación
artificial de dinero? Es evidente que sólo la ley puede tener la suficiente
capacidad de coacción para que todo el mundo acepte lo que de buena gana nunca
estarían dispuestos a recibir a cambio de sus bienes y servicios: trozos de papel
sin valor.
Un motivo para
abolir el sistema
Hace varios siglos la
usura era definida como un interés excesivo cargado sobre un préstamo. Pero el
uso bancario moderno ha redefinido lo que se entiende por interés excesivo.
Pues cualquier cantidad de dinero que se cargue sobre un préstamo fingido es
excesivo. Así que el diccionario necesita una nueva definición:
Usura: el
cobro de cualquier tipo de interés sobre un préstamo de dinero fiduciario.
Thomas Edison resumió
convenientemente la inmoralidad del sistema cuando dijo que
“todos aquéllos que no han manchado ni una toalla con su
sudor en este proyecto ni han contribuido tampoco con una libra de materiales,
recogerán más dinero que las personas que van a suminstrar todos los materiales
y van a hacer también todo el trabajo”.
¿Esta exagerando
Edison? Supongamos la compra de una casa que vale 200.000 €. Si el comprador
tiene ahorrados 50.000 €, deberá pedir prestados los 150.000 restantes. Si los
pide a 35 años y a un 5% de interés, al final de la vida del préstamo habrá
devuelto 300.000 €. Es decir, habrá devuelto los 150.000 originales más otros
150.000 en intereses.
Pero ¿tenía el banco
esos 150.000 euros que se han pedido prestados? Es evidente que si ese fuera el
caso entonces sería justo no sólo devolver el dinero, sino también los
intereses pactados. Pero si el banco no los tenía, entonces ¿por qué
devolverlo? ¿Por qué pagar intereses por algo que se fingió entregar, pero
realmente no se hizo?
Como ya se ha explicado, cada unidad monetaria que hoy
existe se debe a que alguien la ha pedido prestada.
Y esto quiere decir que todo el dinero que circula por el mundo está rindiendo un interés al sistema bancario, que es quien lo ha creado. Pero ¿qué han hecho los bancos para ganar este permanente río de riqueza a su favor? ¿A caso lo obtienen prestando su propio capital, el dinero de los accionistas o el dinero depositado en sus cuentas? Pues no. Sus beneficios los obtienen con el movimiento de esa varita mágica llamada dinero fiduciario.
Y esto quiere decir que todo el dinero que circula por el mundo está rindiendo un interés al sistema bancario, que es quien lo ha creado. Pero ¿qué han hecho los bancos para ganar este permanente río de riqueza a su favor? ¿A caso lo obtienen prestando su propio capital, el dinero de los accionistas o el dinero depositado en sus cuentas? Pues no. Sus beneficios los obtienen con el movimiento de esa varita mágica llamada dinero fiduciario.
Por eso esa enorme
riada de beneficios sólo puede ser entendida como una usura de proporciones
decomunales, sin parangón en la historia. Sólo por este hecho ya merece la pena
acabar con los bancos centrales.
¿Quién crea el
dinero para pagar los intereses?
Una de las cuestiones
que nos pueden dejar más perplejos es pensar de dónde viene el dinero para
pagar los intereses de los préstamos. Pues el dinero fiduciario que se pone en
circulación no es suficiente para pagar el capital y los intereses de todos los
préstamos, de forma que parece imposible para todos salir de sus posiciones
deudoras y que alguien deberá quedar siempre insolvente. Es como si sólo se
pudiera salir de la deuda emitiendo más deuda.
Esta verdad es sólo
parcial, pues se deben considerar además del dinero el valor monetario del
trabajo y las mercancías. Pero entonces el sistema fiduciario tiene todavía una
perversidad mayor, pues consigue trasladar en beneficio de la banca buena parte
del valor económico tanto del trabajo como del conjunto de mercancías. Y este hecho
aumenta aún más la iniquidad y perversión del sistema económico vigente.
Notas hasta
aquí.
(1) I Bet You
Thoght, Federal Reserve Bank of New York, p. 11.
(2) Ibid., pág. 19.
(3) Modern Money
Mechanics, Federal Reserve Bank of Chicago, pág. 3.
(4) Money, Credit
and Velocity. Review, mayo 1982. Vol. 64, Nº 5, p. 25.
(5) The National
Debt, Federal Reserve Bank of Philadelphia, págs. 2-11.
(6) Two faces of
Debt, Federal Reserve Bank of Chicago, p. 33.
Traducción libre
sobre el capítulo 10 (The Mandrake Mechanism) del libro de Edward Griffin The
Creature From Jekyll Island.
A continuación se va a explicar cómo funciona el mecanismo
de creación de dinero. Primero contra el banco central
y a continuación por el propio sistema bancario. En un primer vistazo parece
tener ciertos tintes mágicos, aunque pronto se descubre que todo es un engaño.
Primero tomaremos un
poco de perspectiva para comprender el truco en su conjunto, pero después nos
acercaremos para observar sus detalles.
El mecanismo
de la mandrágora: visión de conjunto
La deuda
El objetivo del
mecanismo de la máquina de la mandrágora es convertir la deuda en dinero. Así
de simple.
En primer lugar, la
Reserva Federal adquiere todos los bonos del gobierno que no quieren comprar
los inversores y escribe un cheque al Congreso por su valor. Es verdad que
adquiere otro tipo de deuda, pero las obligaciones del gobierno forman la mayor
parte de su inventario.
No existe ningún
dinero para respaldar ese cheque. Simplemente se escribe la cantidad
correspondiente sobre el cheque en el mismo instante de pagar y es ese el
dinero fiduciario que se entrega al Congreso.
Llamando a esos bonos
reservas, la Fed entonces las usa como base para crear 9 dólares adicionales
por cada dólar de los bonos.
El gobierno gasta el
dinero que ha recibido a cambio de los bonos y los 9 dólares creados por la Fed
por cada dólar del bono son la fuente y origen de todos los préstamos bancarios
que se hacen en EEUU a las empresas y a los particulares.
El resultado de este
proceso es el mismo que si se hubiera creado el dinero con una imprenta, pero
ahora la ilusión se basa en un truco contable en vez de un proceso físico de
impresión.
La base de todo es el
acuerdo cuasi societario en el que entran el gobierno de la nación y la banca
del país. Éste consiste en que el primero gasta cuanto quiere al mismo tiempo
que recoge cada vez más impuestos de la economía gracias a la permanente expansión
monetaria. Y que se puede hacer porque se le ha entregado a la banca el
privilegio legal de poder monetizar las deudas de forma contable contra
cualquier colateral que considere oportuno. En un principio colaterales de
calidad, por supuesto. Pero recientemente estamos viendo que llegado el momento
y cuando conviene puede ser cualquier bazofia.
Mediante este proceso
banca y gobierno detraen permanentemente en su favor una parte significativa
del capital de la economía mediante una inflación crónica orquestada desde los
bancos centrales.
El dinero
Acercándonos un poco
más al asunto, la Fed tiene tres formas para crear dinero fiduciario a partir
de la deuda:
- Haciendo préstamos a los bancos miembros del Sistema mediante lo que se llama ventana de descuento.
- Comprando Bonos del Tesoro y otros certificados de deuda mediente el Open Market Committee.
- Cambiando lo que se conoce como ratios de reserva que deben mantener el conjunto del sistema bancario.
La ventana de
descuento
La ventana de
descuento es sólo un lenguaje empleado por los banqueros para definir el
lugar donde el banco central concede los préstamos. Hace referencia a las
ventanas que había antes en los grandes bancos y casas de descuento para llevar
allí papel comercial y poderlo canjear por dinero con la merma económica que
correspondía según el vencimiento pendiente.
Son varias las
circunstancias que pueden llevar a un banco a pedir líneas de crédito contra un
banco central.
- Como sólo mantienen reservas por valor de un 1% o un 2% de los depósitos en efectivo y entre un 8% y un 9% sobre sus títulos, las entidades financieras trabajan con un margen operativo realmente estrecho. Por eso se encuentran con cierta frecuencia con balances temporalmente negativos debido a algún repunte en la demanda de fondos por parte de los clientes o de descuentos por las empresas desde otras entidades financieras.
- Algunas veces se conceden además demasiados créditos de poca calidad debido a políticas de riesgo imprudentes o a excesiva euforia en la parte expansiva del ciclo económico, que terminan fallando en un porcentaje superior al ratio de reserva. Así que las provisiones por morosidad terminan devorando el propio capital de las entidades. Esta situación deja pasivos en el aire y sin contrapartida en activos, por lo que sólo queda la salida de quebrar o forzar desde los bancos centrales fusiones de entidades para conseguir aumentar las bases de capital, los ratios de reservas y en definitiva la propia solvencia bancaria.
- Finalmente, los bancos comerciales pueden pedir prestado al banco central para colocar ese dinero con mayor interés en el mercado minorista. Pero esto es sólo el comienzo, porque cuando un banco pide prestado al banco central ese dinero pasa a contabilizarse como reservas. Y como sólo están obligados a mantener 1/10 máximo, pueden prestar los 9/10 restantes aún manteniendo en sus balances 10/10 para la contabilidad del titular del dinero. En capítulos posteriores explicaremos ente proceso contable con más detalle.
La Open Market
Operation [Operación de Mercado Abierto]
El método más
importante empleado por la Reserva Federal para la creación del dinero
fiduciario es la compraventa de títulos de deuda en el Mercado Abierto
[Open Market].
Pero antes de
explicar este proceso se debe hacer una advertencia. No espere que lo que se va
a explicar a continuación tenga el menor viso de cordura. Pero así es como se
hace.
Todo el truco reside
en emplear palabras y frases pomposas y técnicas, que tienen un significado
interno muy diferente del que aparentan para usted y para mí. Así que fíjese
con atención en las palabras porque no se han buscado para explicar, sino para
ocultar y engañar. Por eso el proceso es muy simple y, al contrario de lo que
parecen indicar las palabras, sin complicación en absoluto.
El mecanismo
de la mandrágora en detalle (sobre el Sistema de la Reserva Federal)
El Gobierno Federal
añade tinta a un trozo de papel, con bonitos dibujos y filigranas en los bordes
y alrededor de los números. A esto se le llama Bono o
Letra del Tesoro [Bond o Treasury Note]. La diferencia es que
los Bonos son a largo plazo y pagan intereses, pero las letras son a corto y se
compran con descuento.
Estos títulos de
deuda son sólo una promesa de pago de una cantidad de dinero, a un tipo de
interés y en una fecha. Y como vamos a ver a continuación, esta deuda pasa a
ser el fundamento de todo el suministro de dinero de un país, junto con las
deudas privadas de las grandes corporaciones en menor medida.
En realidad, el
gobierno ha creado dinero efectivo, pero todavía no tiene apariencia
de dinero corriente. Para eso está la Reserva Federal (el banco
central), que convierte esa deuda pública en dinero.
Esta conversión de
deuda pública en dinero se realiza on the fly. Es decir, monetizando
directamente la deuda pública mediante la impresión de dinero o creándolo sobre
la pantalla del ordenador de un funcionario del banco central después de
apretar la tecla enter. Así de fácil.
Esto puede hacerse
porque cualquier título de deuda del gobierno es considerado como un activo.
Porque el gobierno va a pagar siempre (excepto quiebra soberana) por su
infinita capacidad legal para recaudar impuestos o llegado el caso reducir
gastos de forma radical. Es decir, la fortaleza de este activo reside en la
capacidad que tiene el gobierno para gastar hoy un dinero que mañana se
devolverá a las arcas públicas mediante la correspondiente presión fiscal sobre
la sociedad. Si falla la recaudación por una menor actividad económica,
basta con apretar un poco más las tuercas a la población aumentando la presión
impositiva. Así de fácil, otra vez.
En base a esta
capacidad extorsionadora, amparada por unas leyes que el gobierno siempre puede
crear ad hoc, la Reserva Federal (el banco central) crea el dinero
añadiendo más tinta de color verde a otro trozo de papel contra esos activos de
deuda pública.
Es importante
insistir que no hay dinero en ningún otro sitio para respaldar a ese cheque que
imprime la Reserva Federal. Cualquier persona que hiciera algo parecido sería
enviada automáticamente a la cárcel. Pero para el banco central es legal,
porque los gobiernos quieren dinero fresco cuando lo necesitan y esta es la
forma más rápida de conseguirlo.
Subir impuestos sería
un suicidio político. Esperar a que el público compre voluntariamente toda la
deuda una ilusión poco realista, especialmente si los tipos están
artificialmente bajos (excepto tal vez en Japón). Y finalmente permitir al
gobierno que imprima todo el dinero que considere necesario una locura que
termina destruyendo la moneda a muy corto plazo o llevando la sociedad hacia
una economía de guerra, que es cuando el estado termina acaparando y
controlando toda la actividad económica, mediante la planificación y el control
de precios. La historia nos ha demostrado en repetidas ocasiones que esta es la
peor opción con diferencia.
La forma que se ha
visto más adecuada para ocultar este proceso de creación de dinero fiduciario
es tapándolo mediante el sistema bancario. Y aunque el proceso final es el
mismo que si fuera creado por el gobierno (amparado por la ley y sin respaldo
material), al menos existen dos facciones que no siempre están de acuerdo en lo
que se debe hacer. Excepto si consideramos que finalmente el gobierno político
ha quedado atrapado en manos del sistema bancario.
A efectos contables
se dice que los libros se encuentran balanceados o cuadrados,
porque el dinero es creado como pasivo contra el activo representado por la
deuda pública.
En este monopolio de
la emisión de dinero por parte del sistema bancario, alguien entre el gobierno
y el banco central debe transformar el cheque de la Fed (respaldado por deuda
pública) en dinero corriente. Esto se consigue endosándoselo al Sistema,
es decir al conjunto de bancos de la Fed.
Llega el
dinero al gobierno
Una vez llega este
dinero al gobierno, puede comenzar a gastarse. Y es así como entran las
sucesivas oleadas de dinero fiduciario en la economía, anticipando su poder
adquisitivo en favor del gobierno. En efecto, al aumentarse la masa monetaria
la inflación detrae en favor del gobierno la parte correspondiente de la
riqueza nacional. Y esto al mismo tiempo que mediante impuestos vuelve otra vez
el dinero a las arcas públicas:
Llega el
dinero a los bancos
Cuando el dinero
llega a los bancos, lo hace en forma de depósitos. En este sentido son pasivos
para los bancos, porque tienen un propietario que hace de acreedor y la entidad
financiera de deudor. Pero mientras permanece ese pasivo en el banco, en la
otra columna es considerado como activo porque son reservas que están a mano para
ser prestadas. Por eso los libros contables están de nuevo balanceados y los
pasivos transformados en activos. Así de simple otra vez.
En efecto, gracias a
la magia de la reserva
fraccionaria los depósitos pasan a servir para un propósito más
lucrativo, porque son prestados por la entidad (columna del activo) al mismo
tiempo que siguen apareciendo íntegros en la contabilidad del depositante
(columna del pasivo). Es decir, los depósitos de los clientes son
recalificados contablemente como reservas porque la ley bancaria dice que sólo
basta una fracción del dinero para que su totalidad quede respaldada. Por
eso el resto aparece como disponible para ser prestado sin quebranto legal
alguno para la entidad financiera, ni apropiación indebida de los depósitos por
parte del sistema bancario. Esto es hilar fino y lo demás tonterías.
Evidentemente este proceso es el principal motor de
expansión monetaria e inflación del precio del resto de activos de la sociedad,
como ha sido el caso reciente de la burbuja inmobiliaria.
Porque por cada 100 unidades monetarias (um) en depósito, la contabilidad
permite dejar 10 um como reservas y transformar 90 um en préstamos. Es decir:
100 um en depósitos = 10 um en reservas
+ 90 um en préstamos
100 um en pasivo = 100 um en activo
Pero la pregunta es
obvia. ¿No hay 90 um con doble titularidad, como depósito y como préstamo? La
respuesta depende del punto de vista que se tome: desde la contabilidad
bancaria es evidente que no. Pero en las contabilidades de los titulares de los
depósitos y los préstamos es evidente que sí:
titular depósito + titular deuda = 100
+ 90 = 190
El proceso no acaba aquí, porque tiene nefastas consecuencias para
Vd. y para mí. Después de explicarlo a algunas personas éstas han comentado: “estos tipos son realmente listos. Desde
luego se merecen ser los más ricos”. Pero esto se podría decir si los
banqueros fueran ricos sin perjudicar a nadie. Pero la realidad no es así,
porque ganan su dinero contra el bolsillo de los demás al mismo tiempo que
destrozan las actividades productivas y generan un desempleo masivo. Veamos lo
primero.
Todo el dinero que
se crea de nuevo entra en la economía y diluye el valor del que ya está
circulando. Es como si tuviéramos un vaso de vino y fuéramos echándole cada vez
más gaseosa. Es evidente que a más burbujas pongamos menos sabrá a vino la
bebida. Pues con el dinero sucede lo mismo según el sistema bancario crea más y
más dinero y lo va introduciendo en la economía, pues diluye el dinero que ya
está en los bolsillos de la gente.
En economía a este
proceso se le llama inflación. Y es este el motivo por el que los precios suben
cuando no existe escasez: la moneda pierde poder adquisitivo y los productos y
servicios necesitan más unidades monetarias para ser adquiridos, así como
también las materias primas y muy especialmente el oro y la plata. Si además se
produce en un entorno de escasez, entonces las consecuencias pueden ser realmente
desastrosas, como en las crisis
petroleras.
Para ilustrar este asunto es interesante saber que si hubiéramos vivido
en la Roma Antigua, una onza de oro nos habría permitido vestirnos con gran
lujo y elegancia. Hoy sucede lo mismo, pues con 2.400 dolares podemos vestirnos
realmente con los mejores trajes, vestidos y calzados.
Los precios cambian poco con el
paso del tiempo o se terminan abaratando por las mejoras productivas. Pero este
hecho no hemos podido disfrutarlo durante el s. XX por la permanente expansión
del crédito y la progresiva dilución de las unidades monetarias.
Pero el proceso no
se detiene aquí. Porque cuando perdemos ese
poder adquisitivo es evidente que alguien lo encuentra.
Es decir, no se evapora como el agua al calor del verano, sino que se
transfiere de los bolsillos de unos a otros. O precisando más, de los bolsillos
de muchos millones a los bolsillos de algunos cientos. Porque cada vez que se introduce nuevo dinero se detrae de
alguna forma y en beneficio del que lo introduce la merma en el poder
adquisitivo que provoca. Eso es lo que pierden todas aquellas
personas que siguen usando esas monedas diluidas, con la peculiaridad de que se
hace sin que se den cuenta o entiendan lo que realmente está pasando. De hecho,
el proceso se ha vuelto tan crónico que todo el mundo asume como algo natural a
sus vidas esa dilución permanente en la calidad del dinero. Como la más pura
heroína para el drogadicto, la moneda fiduciaria de papel y el crédito excesivo
se han vuelto indispensables para la sociedad.
Normalmente, el
primero que se lleva ese poder de compra a su favor es el gobierno. Pero
también la banca, cuando se pone de acuerdo en sus reuniones dónde se va
producir la nueva burbuja. Es decir, hacia dónde se va a dirigir el siguiente
tsunami de créditos y en qué momento anticiparán el cambio de tendencia
pinchando convenientemente la burbuja al retirar el soporte de la liquidez. En
España las acciones de Terra fueron un ejemplo paradigmático liderado por los
directivos de la compañía.
Por supuesto, el
sistema financiero gana también cobrando contra el nuevo dinero que se crea, al
mismo tiempo que retorna a sus cajas fuertes toda la expansión monetaria creada
según se van devolviendo los créditos. Pero también gana en el caso de que
fracase parte de su expansión artificial del crédito. En efecto, como el dinero
se ha creado contra activos ya existentes, cuando los clientes no pueden con
sus cargas financieras el banco recibe los avales y garantías a cambio. Esto
tendría sentido en efecto si el banco hubiera concedido los préstamos con su
propio dinero. Pero deja de tenerlo cuando lo ha hecho sólo contra una pequeña
fracción de sus reservas.
En cualquier caso,
la inflación así entendida debe interpretarse como un impuesto. Como el
impuesto más sutil y perverso, del que no consiguen escaparse ni los que
trabajan sin emitir factura y sin declarar a hacienda sus beneficios. Pues
también ellos quedan mermados en su poder adquisitivo.
No debe extrañarnos
entonces que sean los dos principales beneficiarios de este sistema los que se
han involucrado en este cartel. Un
proceso que además nunca termina porque, recuerden, si todo el mundo devolviera
sus créditos desaparecería todo el dinero en circulación. Luego es un
mecanismo que nunca puede detenerse, igual que esas falacias energéticas
llamadas móviles perpetuos.
Fuentes del artículo
original:
0 "comentarios":
Publicar un comentario en la entrada