viernes, 16 de diciembre de 2011

El mecanismo de la Mandrágora y el dinero fiduaciario



En la década de 1940 había una tira cómica llamada El Mago Mandrágora Su especialidad era crear cosas de la nada y, llegado el momento, hacerlas desaparecer en el mismo vacío del que habían salido. Es entonces adecuado que el proceso que va a describirse a continuación sea llamado en su honor como el mecanismo de la mandrágora.

Cuando se explica la creación del dinero por parte de la banca, el auditorio piensa que éste aparece como cuando se imprime dinero y a continuación se almacena a la espera de ser prestado a alguien. Por otro lado, los libros que tratan de banca suelen decir que el dinero se crea mediante deuda. Pero esta forma de explicar las cosas es engañosa, pues se está dando a entender que primero existe la deuda y después aparece el dinero.
La verdad es que el dinero no aparece hasta el mismo momento en que es prestado. Pues es precisamente el hecho de conceder el préstamo lo que hace saltar el dinero a la existencia y la firma de la hipoteca lo que hace aparecer el dinero que entrega la entidad financiera para la compra de la vivienda.
Pero del mismo modo que aparece, desaparece en las cámaras acorazadas de bancos y cajas cuando se devuelve la deuda. Por eso no existe una expresión más breve y adecuada para describir este proceso que la expresión “crear dinero de la nada”, acompañándola ocasionalmente con la coletilla “para ser prestado” cuando sea necesario aclarar su sentido.
Pasemos a continuación a ver cómo aparece este dinero mediante la creación de un préstamo.
Lo primero que debemos entender es que en la actualidad el dinero ya no está respaldado por oro, plata o cualquier otra cosa parecida. La fracción no es ni del 54% ni del 15%. Es del 0%. Simplemente  ha seguido el mismo camino que el dinero fraccionario que ha aparecido en otros momentos de la historia, degenerándose hasta ser puro dinero fiduciario. El hecho de que la mayor parte del dinero que circula hoy en día sean apuntes contables en los balances en lugar de papel moneda es una mera cuestión técnica.
Por otro lado, los banqueros hablan de ratios de reserva sólo para lavarle la cara al asunto. Porque las reservas a las que se refieren es en realidad deuda pública. Es decir, incluso las reservas son deuda y todo nuestro sistema monetario internacional es puro dinero fiduciario desde el principio hasta el fin.
El segundo hecho que es necesario comprender con claridad es que el Sistema de la Reserva Federal empleado para crear el dinero es algo muy simple, aunque ellos usan de una jerga realmente complicada para explicarlo. Hacen hoy en día exactamente lo mismo que los orfebres varios siglos atrás, cuando emitían más certificados sobre sus depósitos de oro del que tenían realmente. La diferencia radica en que los orfebres estaban limitados por la cantidad de oro que tenían en sus cofres, pero la FED (Reserva Federal) es evidente que no tiene esta restricción.
La Reserva Federal lo explica abiertamente
La Reserva Federal es sorprendentemente sincera sobre el proceso de creación de dinero. En un folleto publicado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York se explica que
“la moneda no puede ser canjeada o intercambiada por oro del Tesoro o cualquier otro activo de respaldo. La cuestión sobre qué activos respaldan los títulos de la Reserva Federal no tiene ningún otro significado excepto el mero contable”. (1)
Y en la misma publicación se puede leer en otro sitio que
“los bancos crean el dinero sobre la promesa que hace el que recibe el préstamo de que va a devolver la deuda… Los bancos crean el dinero monetizando las deudas privadas de las empresas y los particulares contra el respaldo de los activos que sirvan de garantía”. (2)
En otro folleto, el Banco de la Reserva Federeal de Chicago dice que
“en EEUU ni el papel moneda ni los depósitos tienen valor alguno como materia prima. En sí mismo un billete de dólar es sólo un trozo de papel. Los depósitos son meros apuntes contables y el valor intrínseco de las monedas que circulan es muy inferior a su valor facial real”.
¿Qué es lo que hace que estos tres instrumentos monetarios sean aceptados sólo por su valor facial en pago de las deudas, los impuestos y el resto de usos monetarios? Pues principalmente la confianza que la gente tiene de que esos medios de pago permiten intercambiar otros activos financieros y bienes y servicios reales en cualquier momento que deseen hacerlo. Pero también se debe en parte a la ley, pues este tipo de moneda ha sido declarada legal tender (legal para entregar o licitar) por el gobierno, así que debe ser aceptado también por ley. (3)
El dinero desaparecería sin la emisión de nueva deuda
Es realmente difícil entender que todo el suministro de dinero no está respaldado por otra cosa mas que por deudas. Pero todavía es más difícil imaginarse el hecho de que si todo el mundo pagara las deudas de golpe, entonces dejaría de existir dinero en circulación. Porque, en efecto, llegado ese caso todo el dinero terminaría volviendo a las cámaras acorazadas de los bancos y dejaría de circular incluso apuntado en las cuentas bancarias. Por decirlo de forma simple, desaparecería de golpe todo el dinero.
Marriner Eccles fue el Gobernador del Sistema de la Reserva Federal en 1941. El 30 de septiembre de ese año le llamaron para que testificara ante el House Committee on Banking and Currency. El propósito de esa visita era obtener información sobre el papel que la Reserva Federal desempeñó a la hora de crear las condiciones que condujeron a la depresión de los años 30. El Congresista Wright Patman era el Presidente de ese comité y le preguntó a Eccles de dónde había sacado la Fed el dinero para comprar bonos del gobierno en 1933 por valor de 2.000 millones de dólares. Este fue el diálogo:
  • Eccles: Lo creamos.
  • Patman: ¿De dónde?
  • Eccles: Del derecho que tenemos para emitir dinero crediticio [out of the right to issue credit money]
  • Patman: ¿Y no hay nada detrás de esta operación, excepto el crédito de nuestro gobierno?
  • Eccles: Así es como funciona nuestro sistema monetario. De no existir deudas tampoco habría dinero.
  •  
Deben darse cuenta entonces que aún representando un activo el dinero para algunos individuos, deja de serlo cuando es entendido como un agregado del suministro total de dinero. Un hombre que haya pedido prestados 1.000 € puede pensar que ha incrementado su posición financiera justo en esa cantidad, pero realmente no ha sido así. Sus 1.000 € en efectivo es un activo que se deduce de los 1.000 € de deuda contraída y que reside en el pasivo del balance de su contabilidad.
Las cuentas bancarias son exactamente lo mismo, pero a mayor escala. Si sumamos todos los balances bancarios de un país, descubrimos que se trata de un gigantesco pool de activos que en teoría está soportando a la economía. Y cada pedazo de todo ese dinero tiene un propietario, en efecto. Pero todo eso es en el fondo una gran ilusión, pues realmente existe contra otro gigantesco pool de pasivos que soportan al de los activos. Así que la última realidad que soporta a toda la economía no es otra cosa mas que la deuda.
Robert Hemphill era el Gestor de Créditos del Banco de la Reserva Federal de Atlanta. En el prólogo a un libro de Irving Fisher titulado 100% Money, Hemphill dice lo siguiente:
“Si se pagaran todos los préstamos, nadie tendría un depósito bancario y terminarían desapareciendo todos los dólares en circulación. Esto es un hecho que deja estupefacto a cualquiera. Así que somos completamente dependientes de los bancos comerciales. Alguien en algún lugar tiene que haber pedido prestado cada uno de los dólares que hay en circulación, sea efectivo o crédito. Si los bancos crean el dinero suficiente, entonces prosperamos. En caso contrario nos empobrecemos. Hemos dejado de tener un sistema monetario permanente. Cuando uno se da cuenta del asunto, comprende entonces lo trágica y absurda que es la desesperante situación en la que nos encontramos. Pero así son las cosas”.
Una vez se comprende que todo el sistema monetario se basa en la deuda, se entiende también fácilmente que el Sistema de la Reserva Federal no muestre ningún interés en que se reduzca la deuda de EEUU, aunque públicamente se dice justo lo contrario. Pero encontramos lo siguiente en sus comunicados oficiales:
“Un vasto y creciente número de analistas ven nuestra deuda nacional como algo útil y una gran bendición. Por eso piensan que no es necesario reducir la deuda total”. (5)
Y en otro sitio:
“Las deudas públicas y privadas van a permanecer donde están. Juegan un papel esencial en los procesos económicos… Lo que se necesita no es la eliminación de la deuda, sino su uso prudente y una gestión inteligente”. (6)
¿Qué hay de malo con un poco de deuda?
Algunos economistas dicen que no hay nada malo con que el sistema produzca un poco de deuda, mientras sea moderada y se trabaje de forma eficiente. La respuesta es evidente, pues no hay ningún problema con la deuda siempre que se genere en una transacción honesta. Pero es muy distinto si se genera mediante el fraude y el engaño.
Una transacción honesta es aquella en la que el que recibe un activo paga una comisión por su uso temporal. Y este activo puede ser cualquier cosa que tenga un valor tangible. Si fuera un vehículo la comisión se llamaría ‘alquiler’. Pero si se trata de dinero, entonces decimos que además de devolver el dinero se debe pagar un ‘interés’. En ambos casos se trata del mismo concepto.
Ahora bien, si el dinero se ha creado de un plumazo o con un simple golpe de tecla en un ordenador, entonces ¿por qué se debe devolver ese dinero y pagar una ‘alquiler’ por él? Cuando un banco dice que le ha concedido un crédito y apunta en su libreta la cantidad correspondiente, simplemente está fingiendo que le está prestando el dinero. Pues realmente no tiene nada para prestar. Ya que incluso el dinero de los depositantes que no están endeudados fue creado en su momento también de la nada, para ser concedido a alguien como préstamo. Pero ¿quién permite a los bancos obtener beneficios mediante esta creación artificial de dinero? Es evidente que sólo la ley puede tener la suficiente capacidad de coacción para que todo el mundo acepte lo que de buena gana nunca estarían dispuestos a recibir a cambio de sus bienes y servicios: trozos de papel sin valor.
Un motivo para abolir el sistema
Hace varios siglos la usura era definida como un interés excesivo cargado sobre un préstamo. Pero el uso bancario moderno ha redefinido lo que se entiende por interés excesivo. Pues cualquier cantidad de dinero que se cargue sobre un préstamo fingido es excesivo. Así que el diccionario necesita una nueva definición:
Usura: el cobro de cualquier tipo de interés sobre un préstamo de dinero fiduciario.
Thomas Edison resumió convenientemente la inmoralidad del sistema cuando dijo que
“todos aquéllos que no han manchado ni una toalla con su sudor en este proyecto ni han contribuido tampoco con una libra de materiales, recogerán más dinero que las personas que van a suminstrar todos los materiales y van a hacer también todo el trabajo”.
¿Esta exagerando Edison? Supongamos la compra de una casa que vale 200.000 €. Si el comprador tiene ahorrados 50.000 €, deberá pedir prestados los 150.000 restantes. Si los pide a 35 años y a un 5% de interés, al final de la vida del préstamo habrá devuelto 300.000 €. Es decir, habrá devuelto los 150.000 originales más otros 150.000 en intereses.
Pero ¿tenía el banco esos 150.000 euros que se han pedido prestados? Es evidente que si ese fuera el caso entonces sería justo no sólo devolver el dinero, sino también los intereses pactados. Pero si el banco no los tenía, entonces ¿por qué devolverlo? ¿Por qué pagar intereses por algo que se fingió entregar, pero realmente no se hizo?
Como ya se ha explicado, cada unidad monetaria que hoy existe se debe a que alguien la ha pedido prestada

Y esto quiere decir que todo el dinero que circula por el mundo está rindiendo un interés al sistema bancario, que es quien lo ha creado. Pero ¿qué han hecho los bancos para ganar este permanente río de riqueza a su favor? ¿A caso lo obtienen prestando su propio capital, el dinero de los accionistas o el dinero depositado en sus cuentas? Pues no. Sus beneficios los obtienen con el movimiento de esa varita mágica llamada dinero fiduciario.
Por eso esa enorme riada de beneficios sólo puede ser entendida como una usura de proporciones decomunales, sin parangón en la historia. Sólo por este hecho ya merece la pena acabar con los bancos centrales.
¿Quién crea el dinero para pagar los intereses?
Una de las cuestiones que nos pueden dejar más perplejos es pensar de dónde viene el dinero para pagar los intereses de los préstamos. Pues el dinero fiduciario que se pone en circulación no es suficiente para pagar el capital y los intereses de todos los préstamos, de forma que parece imposible para todos salir de sus posiciones deudoras y que alguien deberá quedar siempre insolvente. Es como si sólo se pudiera salir de la deuda emitiendo más deuda.
Esta verdad es sólo parcial, pues se deben considerar además del dinero el valor monetario del trabajo y las mercancías. Pero entonces el sistema fiduciario tiene todavía una perversidad mayor, pues consigue trasladar en beneficio de la banca buena parte del valor económico tanto del trabajo como del conjunto de mercancías. Y este hecho aumenta aún más la iniquidad y perversión del sistema económico vigente.
Notas hasta aquí.
(1) I Bet You Thoght, Federal Reserve Bank of New York, p. 11.
(2) Ibid., pág. 19.
(3) Modern Money Mechanics, Federal Reserve Bank of Chicago, pág. 3.
(4) Money, Credit and Velocity. Review, mayo 1982. Vol. 64, Nº 5, p. 25.
(5) The National Debt, Federal Reserve Bank of Philadelphia, págs. 2-11.
(6) Two faces of Debt, Federal Reserve Bank of Chicago, p. 33.
Traducción libre sobre el capítulo 10 (The Mandrake Mechanism) del libro de Edward Griffin The Creature From Jekyll Island.
A continuación se va a explicar cómo funciona el mecanismo de creación de dinero. Primero contra el banco central y a continuación por el propio sistema bancario. En un primer vistazo parece tener ciertos tintes mágicos, aunque pronto se descubre que todo es un engaño.
Primero tomaremos un poco de perspectiva para comprender el truco en su conjunto, pero después nos acercaremos para observar sus detalles.
El mecanismo de la mandrágora: visión de conjunto
La deuda
El objetivo del mecanismo de la máquina de la mandrágora es convertir la deuda en dinero. Así de simple.
En primer lugar, la Reserva Federal adquiere todos los bonos del gobierno que no quieren comprar los inversores y escribe un cheque al Congreso por su valor. Es verdad que adquiere otro tipo de deuda, pero las obligaciones del gobierno forman la mayor parte de su inventario.
No existe ningún dinero para respaldar ese cheque. Simplemente se escribe la cantidad correspondiente sobre el cheque en el mismo instante de pagar y es ese el dinero fiduciario que se entrega al Congreso.
Llamando a esos bonos reservas, la Fed entonces las usa como base para crear 9 dólares adicionales por cada dólar de los bonos.
El gobierno gasta el dinero que ha recibido a cambio de los bonos y los 9 dólares creados por la Fed por cada dólar del bono son la fuente y origen de todos los préstamos bancarios que se hacen en EEUU a las empresas y a los particulares.
El resultado de este proceso es el mismo que si se hubiera creado el dinero con una imprenta, pero ahora la ilusión se basa en un truco contable en vez de un proceso físico de impresión.
La base de todo es el acuerdo cuasi societario en el que entran el gobierno de la nación y la banca del país. Éste consiste en que el primero gasta cuanto quiere al mismo tiempo que recoge cada vez más impuestos de la economía gracias a la permanente expansión monetaria. Y que se puede hacer porque se le ha entregado a la banca el privilegio legal de poder monetizar las deudas de forma contable contra cualquier colateral que considere oportuno. En un principio colaterales de calidad, por supuesto. Pero recientemente estamos viendo que llegado el momento y cuando conviene puede ser cualquier bazofia.
Mediante este proceso banca y gobierno detraen permanentemente en su favor una parte significativa del capital de la economía mediante una inflación crónica orquestada desde los bancos centrales.
El dinero
Acercándonos un poco más al asunto, la Fed tiene tres formas para crear dinero fiduciario a partir de la deuda:
  1. Haciendo préstamos a los bancos miembros del Sistema mediante lo que se llama ventana de descuento.
  2. Comprando Bonos del Tesoro y otros certificados de deuda mediente el Open Market Committee.
  3. Cambiando lo que se conoce como ratios de reserva que deben mantener el conjunto del sistema bancario.
La ventana de descuento
La ventana de descuento es sólo un lenguaje empleado por los banqueros para definir el lugar donde el banco central concede los préstamos. Hace referencia a las ventanas que había antes en los grandes bancos y casas de descuento para llevar allí papel comercial y poderlo canjear por dinero con la merma económica que correspondía según el vencimiento pendiente.
Son varias las circunstancias que pueden llevar a un banco a pedir líneas de crédito contra un banco central.
  1. Como sólo mantienen reservas por valor de un 1% o un 2% de los depósitos en efectivo y entre un 8% y un 9% sobre sus títulos, las entidades financieras trabajan con un margen operativo realmente estrecho. Por eso se encuentran con cierta frecuencia con balances temporalmente negativos debido a algún repunte en la demanda de fondos por parte de los clientes o de descuentos por las empresas desde otras entidades financieras.
  2. Algunas veces se conceden además demasiados créditos de poca calidad debido a políticas de riesgo imprudentes o a excesiva euforia en la parte expansiva del ciclo económico, que terminan fallando en un porcentaje superior al ratio de reserva. Así que las provisiones por morosidad terminan devorando el propio capital de las entidades. Esta situación deja pasivos en el aire y sin contrapartida en activos, por lo que sólo queda la salida de quebrar o forzar desde los bancos centrales fusiones de entidades para conseguir aumentar las bases de capital, los ratios de reservas y en definitiva la propia solvencia bancaria.
  3. Finalmente, los bancos comerciales pueden pedir prestado al banco central para colocar ese dinero con mayor interés en el mercado minorista. Pero esto es sólo el comienzo, porque cuando un banco pide prestado al banco central ese dinero pasa a contabilizarse como reservas. Y como sólo están obligados a mantener 1/10 máximo, pueden prestar los 9/10 restantes aún manteniendo en sus balances 10/10 para la contabilidad del titular del dinero. En capítulos posteriores explicaremos ente proceso contable con más detalle.
  4.  
La Open Market Operation [Operación de Mercado Abierto]
El método más importante empleado por la Reserva Federal para la creación del dinero fiduciario es la compraventa de títulos de deuda en el Mercado Abierto [Open Market].
Pero antes de explicar este proceso se debe hacer una advertencia. No espere que lo que se va a explicar a continuación tenga el menor viso de cordura. Pero así es como se hace.
Todo el truco reside en emplear palabras y frases pomposas y técnicas, que tienen un significado interno muy diferente del que aparentan para usted y para mí. Así que fíjese con atención en las palabras porque no se han buscado para explicar, sino para ocultar y engañar. Por eso el proceso es muy simple y, al contrario de lo que parecen indicar las palabras, sin complicación en absoluto.
El mecanismo de la mandrágora en detalle (sobre el Sistema de la Reserva Federal)

El Gobierno Federal añade tinta a un trozo de papel, con bonitos dibujos y filigranas en los bordes y alrededor de los números. A esto se le llama Bono o Letra del Tesoro [Bond o Treasury Note]. La diferencia es que los Bonos son a largo plazo y pagan intereses, pero las letras son a corto y se compran con descuento.
Estos títulos de deuda son sólo una promesa de pago de una cantidad de dinero, a un tipo de interés y en una fecha. Y como vamos a ver a continuación, esta deuda pasa a ser el fundamento de todo el suministro de dinero de un país, junto con las deudas privadas de las grandes corporaciones en menor medida.
En realidad, el gobierno ha creado dinero efectivo, pero todavía no tiene apariencia de dinero corriente. Para eso está la Reserva Federal (el banco central), que convierte esa deuda pública en dinero.

Esta conversión de deuda pública en dinero se realiza on the fly. Es decir, monetizando directamente la deuda pública mediante la impresión de dinero o creándolo sobre la pantalla del ordenador de un funcionario del banco central después de apretar la tecla enter. Así de fácil.
Esto puede hacerse porque cualquier título de deuda del gobierno es considerado como un activo. Porque el gobierno va a pagar siempre (excepto quiebra soberana) por su infinita capacidad legal para recaudar impuestos o llegado el caso reducir gastos de forma radical. Es decir, la fortaleza de este activo reside en la capacidad que tiene el gobierno para gastar hoy un dinero que mañana se devolverá a las arcas públicas mediante la correspondiente presión fiscal sobre la sociedad. Si falla la recaudación por una menor actividad económica, basta con apretar un poco más las tuercas a la población aumentando la presión impositiva. Así de fácil, otra vez.
En base a esta capacidad extorsionadora, amparada por unas leyes que el gobierno siempre puede crear ad hoc, la Reserva Federal (el banco central) crea el dinero añadiendo más tinta de color verde a otro trozo de papel contra esos activos de deuda pública.
Es importante insistir que no hay dinero en ningún otro sitio para respaldar a ese cheque que imprime la Reserva Federal. Cualquier persona que hiciera algo parecido sería enviada automáticamente a la cárcel. Pero para el banco central es legal, porque los gobiernos quieren dinero fresco cuando lo necesitan y esta es la forma más rápida de conseguirlo.
Subir impuestos sería un suicidio político. Esperar a que el público compre voluntariamente toda la deuda una ilusión poco realista, especialmente si los tipos están artificialmente bajos (excepto tal vez en Japón). Y finalmente permitir al gobierno que imprima todo el dinero que considere necesario una locura que termina destruyendo la moneda a muy corto plazo o llevando la sociedad hacia una economía de guerra, que es cuando el estado termina acaparando y controlando toda la actividad económica, mediante la planificación y el control de precios. La historia nos ha demostrado en repetidas ocasiones que esta es la peor opción con diferencia.
La forma que se ha visto más adecuada para ocultar este proceso de creación de dinero fiduciario es tapándolo mediante el sistema bancario. Y aunque el proceso final es el mismo que si fuera creado por el gobierno (amparado por la ley y sin respaldo material), al menos existen dos facciones que no siempre están de acuerdo en lo que se debe hacer. Excepto si consideramos que finalmente el gobierno político ha quedado atrapado en manos del sistema bancario.
A efectos contables se dice que los libros se encuentran balanceados o cuadrados, porque el dinero es creado como pasivo contra el activo representado por la deuda pública.

En este monopolio de la emisión de dinero por parte del sistema bancario, alguien entre el gobierno y el banco central debe transformar el cheque de la Fed (respaldado por deuda pública) en dinero corriente. Esto se consigue endosándoselo al Sistema, es decir al conjunto de bancos de la Fed.
Llega el dinero al gobierno

Una vez llega este dinero al gobierno, puede comenzar a gastarse. Y es así como entran las sucesivas oleadas de dinero fiduciario en la economía, anticipando su poder adquisitivo en favor del gobierno. En efecto, al aumentarse la masa monetaria la inflación detrae en favor del gobierno la parte correspondiente de la riqueza nacional. Y esto al mismo tiempo que mediante impuestos vuelve otra vez el dinero a las arcas públicas:

Llega el dinero a los bancos

Cuando el dinero llega a los bancos, lo hace en forma de depósitos. En este sentido son pasivos para los bancos, porque tienen un propietario que hace de acreedor y la entidad financiera de deudor. Pero mientras permanece ese pasivo en el banco, en la otra columna es considerado como activo porque son reservas que están a mano para ser prestadas. Por eso los libros contables están de nuevo balanceados y los pasivos transformados en activos. Así de simple otra vez.
En efecto, gracias a la magia de la reserva fraccionaria los depósitos pasan a servir para un propósito más lucrativo, porque son prestados por la entidad (columna del activo) al mismo tiempo que siguen apareciendo íntegros en la contabilidad del depositante (columna del pasivo). Es decir, los depósitos de los clientes son recalificados contablemente como reservas porque la ley bancaria dice que sólo basta una fracción del dinero para que su totalidad quede respaldada. Por eso el resto aparece como disponible para ser prestado sin quebranto legal alguno para la entidad financiera, ni apropiación indebida de los depósitos por parte del sistema bancario. Esto es hilar fino y lo demás tonterías.
Evidentemente este proceso es el principal motor de expansión monetaria e inflación del precio del resto de activos de la sociedad, como ha sido el caso reciente de la burbuja inmobiliaria. Porque por cada 100 unidades monetarias (um) en depósito, la contabilidad permite dejar 10 um como reservas y transformar 90 um en préstamos. Es decir:
100 um en depósitos = 10 um en reservas + 90 um en préstamos
100 um en pasivo = 100 um en activo
Pero la pregunta es obvia. ¿No hay 90 um con doble titularidad, como depósito y como préstamo? La respuesta depende del punto de vista que se tome: desde la contabilidad bancaria es evidente que no. Pero en las contabilidades de los titulares de los depósitos y los préstamos es evidente que sí:
titular depósito + titular deuda = 100 + 90 = 190
El proceso no acaba aquí, porque tiene nefastas consecuencias para Vd. y para mí. Después de explicarlo a algunas personas éstas han comentado: “estos tipos son realmente listos. Desde luego se merecen ser los más ricos”. Pero esto se podría decir si los banqueros fueran ricos sin perjudicar a nadie. Pero la realidad no es así, porque ganan su dinero contra el bolsillo de los demás al mismo tiempo que destrozan las actividades productivas y generan un desempleo masivo. Veamos lo primero.
Todo el dinero que se crea de nuevo entra en la economía y diluye el valor del que ya está circulando. Es como si tuviéramos un vaso de vino y fuéramos echándole cada vez más gaseosa. Es evidente que a más burbujas pongamos menos sabrá a vino la bebida. Pues con el dinero sucede lo mismo según el sistema bancario crea más y más dinero y lo va introduciendo en la economía, pues diluye el dinero que ya está en los bolsillos de la gente.
En economía a este proceso se le llama inflación. Y es este el motivo por el que los precios suben cuando no existe escasez: la moneda pierde poder adquisitivo y los productos y servicios necesitan más unidades monetarias para ser adquiridos, así como también las materias primas y muy especialmente el oro y la plata. Si además se produce en un entorno de escasez, entonces las consecuencias pueden ser realmente desastrosas, como en las crisis petroleras.
Para ilustrar este asunto es interesante saber que si hubiéramos vivido en la Roma Antigua, una onza de oro nos habría permitido vestirnos con gran lujo y elegancia. Hoy sucede lo mismo, pues con 2.400 dolares podemos vestirnos realmente con los mejores trajes, vestidos y calzados. 
 Los precios cambian poco con el paso del tiempo o se terminan abaratando por las mejoras productivas. Pero este hecho no hemos podido disfrutarlo durante el s. XX por la permanente expansión del crédito y la progresiva dilución de las unidades monetarias.
Pero el proceso no se detiene aquí. Porque cuando perdemos ese poder adquisitivo es evidente que alguien lo encuentra. Es decir, no se evapora como el agua al calor del verano, sino que se transfiere de los bolsillos de unos a otros. O precisando más, de los bolsillos de muchos millones a los bolsillos de algunos cientos. Porque cada vez que se introduce nuevo dinero se detrae de alguna forma y en beneficio del que lo introduce la merma en el poder adquisitivo que provoca. Eso es lo que pierden todas aquellas personas que siguen usando esas monedas diluidas, con la peculiaridad de que se hace sin que se den cuenta o entiendan lo que realmente está pasando. De hecho, el proceso se ha vuelto tan crónico que todo el mundo asume como algo natural a sus vidas esa dilución permanente en la calidad del dinero. Como la más pura heroína para el drogadicto, la moneda fiduciaria de papel y el crédito excesivo se han vuelto indispensables para la sociedad.
Normalmente, el primero que se lleva ese poder de compra a su favor es el gobierno. Pero también la banca, cuando se pone de acuerdo en sus reuniones dónde se va producir la nueva burbuja. Es decir, hacia dónde se va a dirigir el siguiente tsunami de créditos y en qué momento anticiparán el cambio de tendencia pinchando convenientemente la burbuja al retirar el soporte de la liquidez. En España las acciones de Terra fueron un ejemplo paradigmático liderado por los directivos de la compañía.
Por supuesto, el sistema financiero gana también cobrando contra el nuevo dinero que se crea, al mismo tiempo que retorna a sus cajas fuertes toda la expansión monetaria creada según se van devolviendo los créditos. Pero también gana en el caso de que fracase parte de su expansión artificial del crédito. En efecto, como el dinero se ha creado contra activos ya existentes, cuando los clientes no pueden con sus cargas financieras el banco recibe los avales y garantías a cambio. Esto tendría sentido en efecto si el banco hubiera concedido los préstamos con su propio dinero. Pero deja de tenerlo cuando lo ha hecho sólo contra una pequeña fracción de sus reservas.
En cualquier caso, la inflación así entendida debe interpretarse como un impuesto. Como el impuesto más sutil y perverso, del que no consiguen escaparse ni los que trabajan sin emitir factura y sin declarar a hacienda sus beneficios. Pues también ellos quedan mermados en su poder adquisitivo.
No debe extrañarnos entonces que sean los dos principales beneficiarios de este sistema los que se han involucrado en este cartel. Un proceso que además nunca termina porque, recuerden, si todo el mundo devolviera sus créditos desaparecería todo el dinero en circulación. Luego es un mecanismo que nunca puede detenerse, igual que esas falacias energéticas llamadas móviles perpetuos.

Fuentes del artículo original:

No hay comentarios: